Re-educado por Mis Hijos

 

Autor: Karina Obregon Gonzalez

Es muy cierto aquel dicho que “nadie escoge la familia que tiene”. Vivimos en un mundo de conexiones en el cual estamos sujetos a ser parte de diferentes grupos que son parte de sistemas sociales tales como la escuela, el trabajo, el vecindario donde vivimos, grupos deportivos, etc. Sin embargo dentro de nuestro principal sistema que es la familia estamos sujetos no solo a ser influidos por sus creencias, cultura e incluso sus mismas historias, miedos, humillaciones. Si en realidad supiéramos todo lo que está presente detrás de cada sistema familiar pudiéramos comprender con más facilidad nuestras propias acciones.

La familia ha ido evolucionando a través de la historia, es decir, en el México prehispánico había un gran respeto por las personas mayores, ya que estos representaban sabiduría, así que el padre era la persona que tomaba las decisiones y el rol de la madre era de educación así como de impartir conocimiento a sus hijas. Así mismo en el México colonial debido a la mezcla de razas, la máxima autoridad la tenía el padre, pues era el que impartía el conocimiento en cuanto a los oficios que se tenía que realizar y la madre simplemente se encargaba del cuidado del hogar. En el siglo XIX  el rol de la mujer solo se limitaba al hogar y el rol del padre era ser el proveedor.

En la actualidad ver este prototipo de familia y los roles que representaban nos muestran una historia en la cual, el cuidado y amor a los hijos era algo impensable, pues el hecho de tener hijos era más un bien. Lo que vemos en la actualidad es que la figura femenina ha ido retomando más poder en la familia mexicana actual, en la cual, no solo tiene la función de encargarse de las cuestiones del hogar sino que también tiene que ser la profesionista, la madre trabajadora y hasta cierto punto también una figura proveedora, el padre también es una figura proveedora y en la actualidad al hombre ya se le permite expresar sus sentimientos ante su familia.

Dentro de todas estas descripciones acerca de la familia  todo muestra que la evolución de dichos roles han traído un gran beneficio sin embargo, ha ahora se ha llegado a los extremos, en los cuales los hijos se vuelven en centro de todo, en cuanto a decisiones, bienestar e incluso parte de la salud mental de la pareja. Es más común ir a un supermercado y observar como las familias le dan tanto peso a lo que los niños quieren comer por ejemplo, lo que ellos quieren comprar, cosas tan sencillas como, qué quieren comer en la semana?  El no escoger el brócoli porque a los niños no les gusta, el comprar cierto tipo de pasta dental solo porque tiene algún personaje que les encanta a los niños.

Los  medios audiovisuales ya no centran su atención en los adultos, pues el principal consumidor son los niños y los adolescentes, en el cual, se ha logrado incrementar enormemente los últimos años, en el que los celulares ya están adaptados para los niños. En el que los padres en el afán de proveer lo mejor hacia sus hijos se convierten en consentir, en el que cada cierto tiempo tienen que recompensar el aprovechamiento escolar con un celular nuevo, un juego nuevo, un juguete de moda.

Todo gira alrededor del consumo, del  “trauma”, al parecer lo que se enfrentan los consultorios psicológicos actualmente es una gran cantidad de padres frustrados por no llegar a comprender a sus hijos y el famoso “ no sé qué hacer con él o ella”. En cuanto a que viven más preocupados por no traumatizar a los niños,  por ser los mejores padres, por no cometer errores, por brindarle lo mejor de todo; los mejores zapatos, las mejores escuelas, lo mejor de todo, sin embargo al momento de poner límites estos están tan correlacionados con el trauma que es imposible aplicarlos.

Parte de mi observación al momento de llegar los padres a la consulta, principalmente cómo es que manejan los limites durante la sesión, la mayoría tratan de no gritar, de solo dulcificar la forma en que lo limitan a tocar las cosas, para el final terminar diciendo “así es siempre, ¡ay no!”. Creo que con el paso del tiempo hemos pasado a la exageración de todo, como buenos seres humanos y también hemos perdido esa confianza de simplemente  como padres y se ha pasado de la crianza de los niños a la crianza de los padres.