La tartamudez es uno de los cuadros más frecuentes en la práctica clínica de foniatras y terapistas del lenguaje, predomina en el sexo masculino, en una proporción de 3:1, cuya edad de comienzo se coloca generalmente entre los 2 y los 5 años. Corresponde al 1% de la población escolar.
La tartamudez es “una alteración en la fluidez normal y en el patrón de tiempo del habla, caracterizada por la presencia de disfluencias que interfieren con el desempeño académico u ocupacional o con la comunicación social”. American Psychiatric Association (1994).
Presenta la siguiente sintomatología clínica:
La sintomatología varía con la etapa de desarrollo del trastorno, los investigadores del tema han dividido los síntomas en cuatro etapas:
Primera Etapa: de las repeticiones primarias o iniciales, que se producen siguiendo el ritmo normal del habla, sería la llamada “tartamudez fisiológica o evolutiva”. Son las repeticiones y vacilaciones del niño que inicia su aprendizaje del lenguaje y en el cual la competencia supera a la ejecución lingüística. Ocurre alrededor de los 3 años de edad. En esta etapa la terapia debe ser indirecta, dirigida al ambiente.
Segunda Etapa: es cuando ocurren repeticiones espasmódicas, más lentas, es la etapa de los clonus. Es la llamada “tartamudez de transición”, ocurre cuando el niño tiene 6 a 7 años.
Tercera Etapa: es la etapa tónica, el habla sufre interrupciones evidentes, el niño enrojece y no emite sonidos, luego el discurso aparece en forma violenta. Es la llamada “tartamudez confirmada”, el niño ya sabe que su manera de hablar es un problema, por tanto la terapia debe ser directa, con el niño.
Cuarta Etapa: en esta etapa aparecen los movimientos asociados y los trastornos respiratorios. Es la llamada “tartamudez avanzada”.
La tartamudez tiene múltiples orígenes, es decir su etiología es multifactorial. La mayoría de los autores, agrupan las teorías que explican la
tartamudez en cuatro grupos:
Según los investigadores de la corriente conductista, la tartamudez es una conducta aprendida (teoría del aprendizaje). Coincidiendo con el aprendizaje y desarrollo de la lengua materna, el niño se condiciona y aprende una lengua incompleta alrededor de los 2 a 3 años. Las repeticiones y vacilaciones que presenta el niño, evocan deseos de atención o de interés por parte de los padres o hacen que el niño escape a la falta de atención del escucha. Estas respuestas del escucha, deseadas por el niño, refuerzan la conducta y ésta tiende a ocurrir con frecuencia (teoría del condicionamiento y reforzamiento).
La tartamudez se mantiene en el tiempo, por la llamada “conducta de evitación”, cuando el niño anticipa la situación estresora (hablar o leer en público), se dispara en él la respuesta de ansiedad, esto ocasiona que el niño evite esta situación a través de aplazar, ignorar o inhibirse de hablar, con esto él logra bajar sus niveles de ansiedad, llegar al equilibrio y reforzar la conducta.
El tratamiento de la tartamudez, va a depender de la etapa en la cual se encuentre el trastorno. En caso de la llamada “tartamudez evolutiva o transitoria”, que se presenta alrededor de los 3 años de edad, se utiliza la terapia indirecta, es decir, se modifica el ambiente dándole estas indicaciones a la madre:
En el caso de las etapas 3 y 4 de la tartamudez el tratamiento es más complejo, y consiste en:
Este tratamiento se basa en:
Como hemos podido apreciar en esta lectura, la tartamudez es un trastorno complejo, de etiología multifactorial, donde se requiere la ayuda de especialistas en el área, pero sobre todo se necesita el apoyo de la familia.