Trastorno Deficitario de Atención

 

Autor: Dr Eduardo Hernández G.
Pediatra y Terapeuta de la Conducta Infantil.
(Caracas-Venezuela).

En la actualidad, un motivo frecuente de consulta en el área de salud infantil se debe a la preocupación de los padres por el comportamiento de los niños, principalmente en la escuela, de donde la maestra envía notas relacionadas a su mal comportamiento, la falta de atención en clases, su incumplimiento de los deberes,  el frecuente olvido de materiales escolares, y otros. Ante este panorama los padres buscan ayuda profesional (generalmente el pediatra, quien mayor contacto y seguimiento tiene con el niño), quien al sospechar de un cuadro frecuente denominado Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad, lo remite a un especialista en el área.

El Trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH), conocido anteriormente como ADD, en la actualidad según el DSM-IV-R 2000 es un trastorno que se caracteriza por “un patrón persistente de desatención y/o hiperactividad /impulsividad que es más frecuente y grave que el observado habitualmente en sujetos de un nivel de desarrollo similar”.

Se distinguen tres tipos de trastornos de acuerdo a las principales características asociadas al desorden:

  • TDAH de tipo predominantemente desatento: con múltiples síntomas de inatención y pocos o quizá ningún síntoma de hiperactividad e impulsividad.
  • TDAH de tipo predominantemente hiperactivo/impulsivo: presenta múltiples síntomas de hiperactividad e impulsividad con pocos o quizá ningún síntoma de inatención.
  • TDAH de tipo predominantemente combinado: se observan diversos síntomas de inatención, impulsividad e hiperactividad.

Los criterios de Inatención, Impulsividad e Hiperactividad, se exponen a continuación:

INATENCIÓN:

  • Son menos capaces de mantener el mismo grado de compromiso en las tareas que otros niños.
  • No pueden prestar suficiente atención a los detalles.
  • Pierden la concentración en tareas rutinarias.
  • Sus trabajos suelen ser poco limpios y desordenados.
  • Cambian de una actividad a otra sin terminar ninguna de ellas.
  • Pierden el material y olvidan las cosas.

IMPULSIVIDAD:

  • Son impacientes, les cuesta mucho respetar el turno e interrumpen constantemente a los otros.
  • Sufren accidentes al realizar acciones sin pensar los peligros que conllevan.
  • No reflexionan sobre distintas alternativas posibles.
  • La impulsividad no disminuye con la edad como ocurre con la actividad.
  • Incumplimiento de normas básicas del hogar y la escuela.

HIPERACTIVIDAD:

  • Excesivo movimiento corporal que se traduce en una actividad casi permanente e incontrolada que se caracteriza por no tener una meta concreta y por aparecer en los momentos menos oportunos.
  • Su energía la dirige hacia tareas y objetivos diferentes a los encomendados por sus padres y profesores.
  • Falta de flexibilidad y cierto grado de rigidez.
  • Sufren caídas y tropezones frecuentemente.
  • Suelen ser torpes ante cualquier actividad que requiera coordinación visomotora.

CAUSAS DEL TDA-H

La etiología del desorden es desconocida. La mayoría de los investigadores coinciden en que el sindrome es producto de una mezcla de factores psicosociales y biológicos. Las primeras investigaciones indicaron que esta condición estaba acompañada por algún tipo de daño cerebral, estudios más recientes empleando Técnicas imagenológicas como la  Resonancia Magnética Nuclear y la Tomografía Computarizada de emisión de fotones y positrones han evidenciado cambios en el flujo cerebral de las áreas sensoriales y sensoriomotoras, así como disminución en el metabolismo cerebral de la glucosa.

Las investigaciones indican que este trastorno tiene una contribución biológica muy fuerte y que la herencia/genética juega un papel muy importante en la expresión del desorden.

Entre los factores psicosociales se han encontrado diferentes tipos de relaciones padres/hijos, desde adecuadas hasta disfuncionales, las interacciones conflictivas con las madres son más frecuentes en niños pequeños. Se han propuesto algunos factores ambientales como anormalidades pre y perinatales, consumo de toxinas en ciertos alimentos e intoxicación por azúcar refinada.

En cuanto a la epidemiología se afirma que los niños con TDAH constituyen hasta el 3-5% de la población, este trastorno es más frecuente en varones que en hembras, en una relación de 3 a 1 aproximadamente. Es también frecuente que estos niños presenten  además dificultades para el aprendizaje y desórdenes conductuales, desarrollando actividades delictivas o violaciones a los derechos de los otros. Un tercio de ellos presentará experiencias tempranas con drogas y abuso de sustancias.

Una de las características de este sindrome es el inicio temprano de síntomas, parecen surgir antes de los 7 años, es decir en la etapa preescolar, sobre todo en el tipo hiperactivo o combinado, mientras el de prevalencia desatento se observa un poco más tarde pero aun en la niñez. Sin embargo, se diagnostica en la mayoría de las veces entre los 8 y 10 años, cuando las exigencias de una escolaridad formal permiten la expresión florida de los síntomas.

Estamos ante un cuadro descrito pero poco explicado, cuya causalidad permanece no resuelta del todo. Cuadro que incluye una gama muy diversa de síntomas, que se presenta relativamente estable a lo largo del desarrollo, persistiendo hasta la adolescencia en el 80% de los casos clínicamente diagnosticados y hasta la adultez en el  66% de los casos. Los niños con TDA-H  tienen un alto riesgo de presentar fracasos escolares, repitencia de grado, fracaso para completar la secundaria y bajo rendimiento en los empleos.

EL DIAGNÓSTICO DEL TDAH

El diagnóstico del TDAH se hace en base a síntomas que han sido observados en situaciones múltiples (hogar, escuela y comunidad),  de forma frecuente y estar presentes por los menos seis meses en un grado que es maladapativo e inconsistente con el nivel de desarrollo de la persona, e incluye los siguientes elementos:

  1. Una historia clínica (personal y familiar)
  2. Un examen físico.
  3. Entrevista con los padres, el niño y su maestro.
  4. Escalas para medir la conducta, completadas por los padres y maestros del niño.
  5. Observación conductual del niño.
  6. Una variedad de pruebas tanto médicas como psicológicas para descartar patologías asociadas.

Con lo antes expuesto quiero manifestar que el diagnóstico de un niño con TDAH es multidisciplinario, donde intervienen diversos especialistas que abarcan todas las áreas del desarrollo evolutivo infantil.

EL TRATAMIENTO DEL TDAH

El tratamiento del Sindrome de Déficit de Atención  con Hiperactividad es individualizado para cada niño en particular e incluye varios aspectos:

  1. Tratamiento Médico:  se basa en la prescripción de psicoestimulantes, el más usado es el metilfenidato. El tratamiento médico más empleado en la actualidad es la atomoxetina  respondiendo positivamente a su   uso el 70-80% de los niños. También se han indicado los antidepresivos tricíclicos, los neurolépticos  y la clonidina.
    Los psicoestimulantes tienen efectos positivos sobre el nivel de estimulación de activación cerebral al incrementar la disponibilidad de ciertos neurotransmisores en el cerebro. Potencian la motivación y hacen posible que se intensifique el esfuerzo intelectual, disminuyendo la fatiga.
  2. Intervención Conductual: que consiste en manipular contingencias ambientales, usar un conjunto de     estrategias de modificación conductual, para incrementar conductas deseadas (atención y obediencia) y reducir o eliminar las conductas inadecuadas, disruptivas e hiperactivas.  Con estas modificaciones  se logran cambios de comportamientos que se generalizarán por el aumento de refuerzos positivos y la mayor aprobación social.
    Estos métodos son fáciles de implementar, de bajo costo, rápidos y adaptables a múltiples contextos.  Aquí     se incluyen a los padres y maestros como auxiliares terapéuticos.
  3. Intervención Cognitivo-Conductual: estos métodos se basan en la combinación de estrategias cognitivas (pensamiento) y técnicas conductuales para enseñar al sujeto procedimientos dirigidos a controlar  su conducta y a desarrollar progresivamente su capacidad de atención.
  4. Apoyo psicopedagógico, para la implementación de hábitos y técnicas de estudio, reforzamiento de la lecto-escritura.

El éxito del tratamiento del TDAH depende del compromiso que asuman los padres y maestros y de la permanente interacción de éstos con los especialistas en el área.