Trastorno del espectro del autismo (TEA)

El Trastorno del espectro del autismo se encuadra, en el DSM-5, dentro de los Trastornos del desarrollo neurológico.

Entre las causas del autismo parece claro que hay una alteración de diferentes genes. Se sigue investigando sobre la alteración de diferentes neurotransmisores (serotonina, noreprinefina), el tamaño del cerebro, el crecimiento neuronal y sobre factores de riesgo ambiental.

En la actualidad de habla de una prevalencia de 1 un caso de autismo cada 68 personas Ruggieri y Arberas (2015).

El autismo no es un trastorno homogéneo sino que hay diferentes niveles de severidad:

Nivel 3: Requiere de mucho apoyo sustancial con déficit sustancial en la comunicación verbal y no verbal y mínimo deseo de comunicación con los demás.

Nivel 2: Requiere de sustancial apoyo y hay un marcado déficit en la comunicación verbal y no verbal con deterioro social. Son frecuentes los rituales y movimientos repetitivos.

Nivel 1: Requiere apoyo, dificultad para iniciar y mantener una conversación. Se resiste al cambio de rutinas.

Hay bastante consenso entre los expertos que una detección precoz del problema mejora el desarrollo funcional del problema y al mismo tiempo se puede ofrecer apoyo y orientación a la familia.

Si entre los 6 y 12 meses se presentan síntomas descritos a continuación sería conveniente consultar con un especialista:

  • Retraso en el seguimiento de la cara
  • Retraso en el seguimiento con la mirada cuando una persona señala con el dedo
  • Reducción de la sonrisa social
  • Disminución de gestos comunicativos
  • Menor frecuencia en dirigir la mirada y vocalización hacia otras personas
  • Estereotipias
  • Menor actividad física durante la interacción social
  • Menor sincronía en la interacción con la familia

Los síntomas a tener en cuanta a partir del año y hasta los 18 meses serían:

  • No dirige la mirada cuando el adulto señala con el dedo un juguete al otro lado de la habitación
  • No suele señalar con el dedo para indicar que algo le llama la atención
  • No suele traer objetos para enseñarlos
  • Uso atípico de objetos: rotar, girar y exploración inusual de los mismos
  • No responde cuando se le llama por su nombre
  • No imita o repite gestos o acciones del adulto
  • No muestra interés por otros niños o niñas

De los 18 a los 24 meses:

  • No comparte intereses, no suele mostrar objetos
  • Retraso en el desarrollo del lenguaje comprensivo y/o expresivo
  • Falta de juego funcional con juguetes o presencia de formas repetitivas de juegos con objetos (alinear, abrir y cerrar, encender y apagar, etc)
  • Ausencia de juego simbólico o de ficción
  • Falta de interés en otros niños o hermanos
  • Pocas expresiones para compartir afecto positivo