FIBROMIALGIA

 

Por la psicóloga: Rosa Vera García

 

 

10. Campaña para disminuir conductas de riesgo. Modelo Prochaska

El grupo objetivo de una Campaña para favorecer la adopción de conductas de salud va a ser un grupo de pacientes que hayan obtenido un diagnóstico de Fibromialgia y que no participen ni estén incluidos en Asociaciones de Pacientes de Fibromialgia. Trataremos de llegar a un grupo de personas que no dispongan de otros medios para entender su enfermedad y enfrentarse a ella.

Desde el momento en que un paciente es diagnosticado de Fibromialgia, debe comenzar a realizar una serie de cambios de hábitos en su vida cotidiana, para poder influir favorablemente en el curso de la enfermedad y obtener una calidad de vida superior.

Sin embargo, es posible que no dispongan a su alcance de los medios y recursos necesarios para conocer lo que deben o no deben cambiar en sus vidas.

Para el diseño de una campaña para estos pacientes es necesario el apoyo en un modelo teórico global que cubra todo el proceso de cambio, desde el momento en que alguien advierte la existencia del problema hasta el instante en que el problema deja de existir o, como es el caso de la Fibromialgia, el instante en que el paciente encuentra unos hábitos saludables que le ayuda a convivir con su enfermedad de la forma más óptima posible.

El modelo Prochaska será la base teórica de la campaña. Este modelo intenta explicar y predecir los cambios en los comportamientos mediante una estructura tridimensional, que integra estadios, procesos y niveles de cambio.

El modelo sugiere que el cambio conductual relacionado con la salud se lleva a cabo a lo largo de cinco etapas diferenciadas, que representan la estructura o dimensión temporal del modelo transteórico: precontemplación, contemplación, preparación, acción y mantenimiento.

En etapas, diferentes procesos representarán cómo suceden los cambios: aumento de la concienciación, relieve dramático, reevaluación ambiental, auto-reevaluación, contracondicionamiento, autoliberación, manejo de contingencias, relaciones de ayudas y control de estímulos. Son actividades encubiertas o manifiestas iniciadas o experimentadas por un individuo para modificar su comportamiento. La modificación se produce en la fase de acción, cuando el sujeto lleva a cabo cambios manifiestos en su comportamiento, que tratará de mantener durante la fase de mantenimiento, en la que a su vez intenta resistirse a la tentación de volver a recaer en la conducta anterior.

Otra dimensión son los niveles de cambio: qué es necesario cambiar para que se produzca el abandono de la conducta de riesgo o adictiva: síntoma/situacional, cogniciones desadaptativas, conflictos interpersonales actuales, conflictos sistémicos/familiares, conflictos intrapersonales.

El modelo ofrece orientación práctica para la intervención proporcionando diferentes estrategias: estrategia del cambio de niveles, estrategia del nivel clave, estrategia del impacto máximo.

Antes de iniciar la campaña, sería conveniente que en este grupo tomáramos diferentes datos que nos van a servir, con posterioridad a la misma, para verificar la eficacia obtenida. Así será importante que realicemos una serie de entrevistas y tests que nos devuelva el nivel de conocimiento, creencias, motivaciones, estado emocional, etc. que presenta el grupo de pacientes antes de comenzar.

El planteamiento de la campaña es que, además de ofrecer información al grupo de pacientes, sea un programa educativo para ellos para hacer frente a su nueva situación, con la que tendrán que vivir toda la vida.

Por ello, en nuestra campaña será necesario abordar, en primer lugar, el nivel de concienciación del grupo de pacientes al respecto de su enfermedad y su intención real de realizar cambios en su vida cotidiana, que afectarán a áreas como la alimentación, la realización de ejercicio físico, el compromiso del seguimiento de las prescripciones médicas a nivel farmacológico, la asistencia a una consulta psicológica, etc…

Procesos de la etapa de Precontemplación:

  • Se facilitará toda la información disponible y relativa a su enfermedad (aumento de la concienciación)
  • Puesta en marcha de sesiones grupales en las que se compartan experiencias vividas por otros pacientes (relieve dramático)
  • Se informará del impacto de la realización de ciertas conductas de riesgo sobre la evolución y curso de la enfermedad, no solo sobre su persona sino cómo puede llegar a afectar a su contexto social (reevaluación ambiental)

Una vez el paciente esté concienciado de que él puede influir en su propio bienestar, a pesar de su enfermedad, comienza directamente para ellos una etapa que se caracteriza por la ambivalencia: por una parte, están más dispuestos al cambio y cómo realizarlos y, por otra parte, dudan de los beneficios reales de estos cambios. Es etapa de Contemplación.

En la campaña, durante este periodo, se deberá ofrecer al grupo la posibilidad de realizar una autoreevaluación, a través de la valoración afectiva y cognitiva del impacto de sus conductas y de la mejoría en su calidad de vida que supondría el estructurar sus comportamientos en base a la enfermedad.

Finalizada la anterior etapa, el grupo ya debe estar pensando en tomar alguna acción a corto plazo. Se habrán comenzado algunos cambios, se planean acciones nuevas, etc…

Es una etapa, Preparación, en la que el control del grupo va a ser importante pues lo más probable es que se produzca un aumento de la ansiedad, que normalmente se produce ante un cambio vital. Será necesario evitar cualquier retroceso a la etapa anterior.

De gran utilidad, será realizar proponer un proceso por el que los pacientes aumenten su capacidad de elección y decisión (autoliberación) y se ofrezcan conductas alternativas a las conductas habituales del paciente, que sean capaces de modificar sus respuestas a los estímulos condicionados a la conducta que venían desarrollando hasta el momento (contracondicionamiento).

Para la siguiente etapa, Actuación, se requieren cambios en la forma de pensar y de sentir en relación a sus conductas y en la valoración de sus estilos de vida. Es fundamental que el paciente tenga la creencia de que poseen la autonomía necesaria para cambiar sus vidas en los aspectos clave. En esta etapa, el papel del terapeuta es primordial, pues puede conllevar sentimientos de fracaso y limitación, que será necesario controlar.

Para ello, se proponen estrategias conductuales para incrementar la posibilidad de que un comportamiento relacionado con el cambio de hábito ocurra (manejo de contingencias). Se instará al contexto social más próximo de los pacientes, como pueden ser la familia y los amigos, a apoyar y facilitar el proceso de cambio (relaciones de ayuda). Se intentarán, por supuesto, evitar en la medida de lo posible la exposición a situaciones de alto riesgo (control de estímulos).

Una vez que se han introducido todos los cambios, comienza la etapa del Mantenimiento, en la que va a ser igual de importante realizar el seguimiento del grupo para verificar que los cambios comportamentales están interiorizados y son firmes. Puede tener lugar alguna recaída, en la que habrá que trabajar. Al tratarse de una enfermedad crónica, es una etapa de especial relevancia, y en la que no se debe minimizar cualquier indicio que nos haga concluir que existe un retroceso. Será bueno que se les ofrezca la posibilidad de participación en programa de reciclaje.

Como vemos no se trata de una campaña de mera transmisión de información, sino que se están proporcionando al tiempo al grupo de pacientes las diferentes alternativas, posibilidades, recursos, etc. para que puedan hacer frente a su nueva situación vital y realizar cambios reales que favorezcan su bienestar. Es un trabajo de colaboración entre el equipo médico, el terapeuta, los pacientes y sus familiares.

En lo que se refiere a la propuesta de estudio de la eficacia de la campaña, las acciones a realizar serán:

  • Seguimiento puntual de la evolución y progreso de cada uno de los pacientes del grupo objetivo
  • Entrevistas con el paciente en el que realice un autoinforme de su nueva situación
  • Entrevistas con el entorno familiar para evaluar los avances tras el trabajo realizado con el grupo
  • Realización de Tests psicológicos para comprobar el estado emocional del paciente
  • Propuesta de intervenciones de los pacientes en sesiones grupales para intercambio de experiencias vividas tras la campaña

Toda la información obtenida de estas acciones posteriores a la campaña, nos ayudará a realizar los ajustes necesarios para nuevas campañas, así como ayudar a este grupo a modificar o replanear acciones.

El paciente, además, se va a sentir protagonista de su evolución y progreso, de forma activa y participativa, por lo que su nivel de autoestima se verá reforzado y aumentarán así las probabilidades de que continúe con un estilo de vida saludable.