FIBROMIALGIA

 

Por la psicóloga: Rosa Vera García

 

 

9. Cómo llegar a una conducta de Salud en la Fibromialgia

En el caso de la Fibromialgia, no basta, por tanto, con ir a buscar los medicamentos al médico. Una actitud positiva y unas conductas determinadas son fundamentales.

Tal como han puesto de manifiesto los diferentes modelos teóricos explicativos (Modelo Creencia en la Salud, Teoría de la Acción Razonada, Motivación Protectora, Autorregulación, etc…), el elemento cognitivo es un factor predisponente para la adopción de hábitos saludables. Aunque el reconocimiento de algo por sí mismo no sea un indicador de un cambio de conducta, ha quedado demostrado que cierta información es necesaria para iniciar el proceso que conducirá a un cambio de comportamiento.

Desde las perspectivas, englobadas en las Teorías de la Expectativa-Valor, las actitudes y creencias son los principales determinantes del comportamiento, basado en la Probabilidad subjetiva de que un determinado comportamiento conducirá a un conjunto de resultados obtenidos y la Valoración de los resultados de la acción.

Una propuesta de enfrentamiento al problema con base en los principios establecidos por los modelos explicativos de las conductas relacionadas con la salud y la enfermedad podría ser el desarrollar en la persona un interés por la evaluación y el cuidado de su salud (motivación de salud). Para ello y, consecuentemente, la intención de poner en práctica las recomendaciones médicas, es fundamental ofrecer información sobre su enfermedad al paciente e incrementar su conocimiento acerca de los riesgos que supone, aún más en este caso, dado que al tratarse de una enfermedad con múltiples factores influyentes, se incrementa el riesgo de aumentar la severidad de la misma.

La información que se facilite permitirá que el paciente incremente su conocimiento sobre su enfermedad y los riesgos asociados a su padecimiento para incrementar la gravedad percibida por el paciente. Un paciente que está bien informado sobre su enfermedad pierde la ansiedad que le ocasionaba el desconocimiento y se muestra más capacitado para aceptarla y para reaccionar ante ella.

Se pueden utilizar algunos desencadenantes (claves para la acción) que disparen las percepciones de susceptibilidad y gravedad como, por ejemplo, el que acuda a alguna de las Asociaciones de Enfermos de Fibromialgia que existen y participe como oyente en alguno de los grupos, posibilitando así el escuchar a otros enfermos con su mismo problema, que pueda así resaltar la importancia del seguimiento de las prescripciones médicas (norma subjetiva) en todo su espectro.

El paciente, al sentirse vulnerable y tomar consciencia del posible alcance sobre su vida cotidiana de esta enfermedad, podrá ir avanzando por una serie de etapas que van desde intentar la automedicación “por no dar que hacer a su familia”, que supone una muy baja conciencia del riesgo que supone su problema de salud, hasta el mantenimiento de la conducta de salud más adecuada y recomendada para esta enfermedad crónica.

Es necesario investigar acerca de los factores que influyen en su enfermedad identificando los que exacerban sus síntomas, como el que realice ciertas actividades, posturas, inactividad, factores de estrés (familia, entorno social, trabajo etc.), factores ambientales, etc. Con toda esta información particular del paciente, vamos a poder plantear modificaciones en su estilo de vida que, en la mayoría de los casos, van a resultar muy eficaces en su evolución.

Y con todo su historial, nos va a permitir plantearle las diferentes posibilidades terapéuticas contando con su colaboración y complicidad. Se plantearán las medidas terapéuticas que se suelen emplear en el tratamiento de la Fibromialgia, resaltando los beneficios asociados al tratamiento y siempre poniendo de relevancia los riesgos que implica la no adherencia.

Se trata de hacer sentir al paciente su vulnerabilidad ante la Fibromialgia, que adquiera conciencia de la gravedad de la enfermedad y de su cronicidad, permitiendo así que pueda establecer el correspondiente balance de costes/beneficios a favor del cumplimiento de las recomendaciones terapéuticas.

Con todo ello, se pretende desencadenar una actitud positiva hacia la importancia del cumplimiento de las recomendaciones que se le realicen, y una motivación protectora que le haga percibir que su salud está seriamente amenazada y que el empeoramiento de la severidad de la Fibromialgia hará que tenga que soportar una calidad de vida mucho peor, pero que pueden existir remedios o paliativos eficaces para reducir el empeoramiento y, por contra, el poder tener en su mano el control de la evolución de su enfermedad, minimizando los efectos secundarios o asociados a ésta, a través del seguimiento de las medidas médicas y cambios en su estilo de vida.

Adicionalmente, con el fin de que estos pacientes estén dispuestos a realizar el esfuerzo de seguir las prescripciones médicas y los cambios comportamentales, deben considerarse capaces de llevarlas a cabo (expectativas de autoeficacia). Se debe promover en ellos la creencia de que son capaces de adherirse al tratamiento y que ello les va a permitir lograr los resultados deseados (convivir mejor con la enfermedad y mejorar su calidad de vida).

Una facilitación de la puesta en práctica de conductas diferentes a las habituales del sujeto y que además sea duradero en el tiempo (la enfermedad es crónica, por lo que este aspecto es muy relevante) será el establecimiento de objetivas y metas de actuación claros y específicos. Es conveniente marcarse objetivos diarios que se sepa que se pueden cumplir. Uno de los elementos claves de la fibromialgia es el saber que la excesiva preocupación por los pequeños problemas, está en la raíz de la enfermedad. Será necesario un cambio de mentalidad tanto en el enfermo como en el entorno social del paciente, buscando un ambiente familiar relajado y libre de exigencias constantes y excesivas (por encima de sus capacidades) para el paciente.

Estas metas y objetivos se irán aumentando progresivamente en complejidad y se irán incorporando a los patrones de comportamiento y estilos de vida de estos pacientes.

Otra tarea recomendable para poner a disposición de los pacientes es un plan de actuación pormenorizado y que se corresponda con la consecución de estos objetivos. El paciente, por tanto, tiene que saber con claridad qué debe hacer, cuándo, cómo y con qué barreras u obstáculos (culturales y actitudinales, provenientes de los hábitos de salud, del sistema sanitario o del contexto social) puede encontrarse y con qué recursos cuenta para hacerles frente.