Programa destinado a Potenciar el Envejecimiento Activo - Fundamentación Teórica

 

3.- Fundamentación Teórica

El adulto mayor, tanto los que presentan deterioro como los que no lo presentan, puede beneficiarse considerablemente con la estimulación cognitiva. Es evidente que se obtiene, y así lo muestran tantas investigaciones se han realizado al respecto, una mejora sustancial en la calidad de vida, reduciendo con ello el riesgo del deterioro.

En las personas de la tercera edad, los procesos cognitivos en la senectud se caracterizan por su plasticidad neuronal (respuesta del cerebro para adaptarse a nuevas situaciones y restablecer el equilibrio alterado) (Puig, 2000). Se ha comprobado que existe una capacidad de reserva en el organismo humano que puede ser activado durante la vejez para compensar o prevenir el declive.

Numerosos datos científicos avalan la plasticidad cerebral o neuroplasticidad, es decir la posibilidad adaptativa del SNC, que le permite modificar su propia organización estructural y su funcionamiento en respuesta a los acontecimientos del entorno. Bajo estimulaciones apropiadas y constantes, el cerebro sano puede modificarse favorablemente en su estructura y su funcionamiento. A través de multitud de investigaciones, está más que demostrado que en edades avanzadas la cognición es no sólo entrenable sino también potenciable y modificable.

La plasticidad del cerebro sano está estrechamente ligada con el incremento de la actividad neuronal y las arborizaciones dendríticas, generando todo ello una mayor eficacia sináptica (Rotrou, 1992).

Ya Luna en 1973 sostenía que las zonas cerebrales lesionadas podían ser compensadas por las zonas sanas, y mostró que el ejercicio de las funciones puede favorecer el establecimiento de nuevas conexiones neuronales en las zonas dañadas. Stein (1983) cita numerosas investigaciones en mamíferos adultos que demostraron la regeneración de neuronas lesionadas por brote colateral de fibras nerviosas intactas.

Se parte del supuesto de que gran parte de los déficits de memoria que ocurren durante la vejez, o no tienen una base biológica, por no estar asociados a enfermedades del sistema nervioso central, o, si la tienen, dada la enorme plasticidad de nuestro sistema nervioso, pueden ser rehabilitados (Wilson, 1987). Por otra parte, si los problemas de memoria se deben a otras condiciones psicológicas como atribuciones indebidas, déficits motivacionales (no estar interesados por la información a recordar) o afectivos (como la depresión o la ansiedad) y/o, más aún a las propias condiciones de la información que hay que recordar, la mejora de la memoria será una tarea psicológica relativamente sencilla de realizar, fomentando estrategias que ayuden a utilizar de manera más eficiente las capacidades que todavía permanecen intactas.

Hay dos factores que influyen en la memoria:

Intrínsecos: consecuencia de la información genética.

Extrínsecos: consecuencia de las influencias ambientales (estimulación recibida, escolarización, hobbies…)

Actualmente, la primera línea de combate del deterioro cognitivo, se realiza sobre la persona mayor mentalmente sana. La línea preventiva es la más importante y el arma fundamental de elección será un programa de “Psicoestimulación Cognitiva” enfocado a prevenir, mantener, desarrollar y potenciar la memoria y las áreas cognitivas.

Entendemos por Psicoestimulación el conjunto de estímulos generados por la neuropsicología intervencionista con finalidad rehabilitadora. Su objetivo es favorecer la “neuroplasticidad cerebral” y con ella podremos mejorar:

  • Olvidos benignos: se puede llegar a fomentar el empleo de estrategias que ayuden a utilizar de forma más eficiente las capacidades que todavía permanecen intactas.

  • Demencias y alteraciones con daños neurológicos: la restauración del funcionamiento de la memoria está muy limitado pero se proporciona una mejoría importante.

Cuando, tras utilizar las adecuadas herramientas de medición, se constata la existencia de patología (Mini-Mental entre 15 y 25 puntos) es el momento de plantear la inclusión del anciano en un programa de rehabilitación cognitiva más específico para sus déficits (Arriola e Inza, 1999).

Dichas autoras (1999) señalan que los resultados del trabajo en este campo de la rehabilitación cognitiva, no pueden ser medidos en términos de curación, sino de mejora en una primera fase (es decir, una instalación en su nivel real de deterioro) y de mantenimiento y disminución del deterioro.

De ahí que todo nuestro trabajo vaya encaminado a conseguirlo.

3.1 Áreas básicas que reforzaremos con la estimulación cognitiva

El programa de Estimulación Cognitiva busca intervenir y estimular las siguientes áreas:

3.1.1. Orientación y atención

Ambas funciones son fundamentales para poder realizar y aplicar el resto de las funciones cognitivas.

En casos de alteración de la atención aparece falta de persistencia, facilidad de distracción, gran vulnerabilidad a la interferencia y dificultad para inhibir respuestas inmediatas inapropiadas.

En los casos de deterioro más avanzado de la capacidad atencional, aparece desorientación, por lo general primero es el aspecto temporal y después el espacial.

3.1.2. Memoria

Existen diferentes modelos teóricos sobre la memoria, desde los que afirman que la memoria consta de diferentes procesos, hasta los que opinan que la memoria está compuesta por diferentes sistemas y subsistemas.

En general podemos afirmar que la memoria es la facultad de conservar las ideas anteriormente adquiridas. Es una de las funciones del cerebro que nos permite adquirir conocimientos y relacionarnos con el mundo exterior.

Actualmente se considera que la memoria humana posee una estructura que incluye tres sistemas:

3.1.2.1. Memoria Sensorial

En este sistema, la información se codifica como una copia casi literal de la imagen sensorial, permaneciendo en el mismo durante un periodo de tiempo muy breve, menos de un segundo. Parte de la información se pierde debido a dos factores, la desaparición de la fuente original de información y la aparición de nueva información, que va a desplazar a la más antigua. La función de este registro es preservar la información entrante el tiempo suficiente como para que, algunas de sus características más importantes, puedan ser procesadas y transmitidas al resto del sistema de memoria. Se considera que éste mínimo procesamiento va a permitir orientar nuestra atención sobre los estímulos ambientales que se consideren más importantes en cada momento.

La mayoría de las investigaciones sobre el almacén sensorial se han centrado en las modalidades visual y auditiva, puesto que son las más importantes para adaptarnos a nuestro entorno.

  • Dentro de la memoria visual, destacan aspectos como la memoria visual a largo plazo, que permite la identificación de objetos, lugares que no hemos visto desde hace mucho tiempo. Generalmente no se almacena toda la información de la imagen, sino aquellos elementos de la misma que nos resultan más significativos.

  • Respecto a la memoria auditiva, podemos dividirla en tres tipos: memoria ecoica, que dura milisegundos; la memoria auditiva a corto plazo, que se extiende hasta los 5-10 segundos; y la memoria auditiva a largo plazo.

  • La memoria auditiva a corto plazo incluye los efectos interesantes: efecto de modalidad y efecto sufijo. El efecto de modalidad permite concluir que si hay que memorizar una serie de números, éstos se recordarán mucho mejor si se presentan de manera verbal que si se presentan visualmente.

  • En cuanto a la memoria auditiva a largo plazo, indicar que la información aquí guardada lo hace más en función de su significado que de su sonido. Así, es posible reconocer voces, sonidos o melodías de canciones.

3.1.2.2. Memoria a Corto Plazo (M.C.P.)

Recibe información tanto del registro sensorial como del almacén o memoria a largo plazo (M.L.P.). Mantiene la información de forma indefinida si se le presta atención. Si no es así, desaparece a los 15-30 segundos. Su capacidad es limitada, considerada en 7±2 elementos, lo que permite no saturar el sistema, de manera que sólo se va a prestar atención a la información que es importante para el sujeto, y es repetida o repasada. La información de la M.C.P. se utiliza para responder a las demandas del exterior o la solución de un problema. En esta M.C.P. también podemos encontrar un efecto de primacía (se recuerdan mejor los primeros elementos presentados).

3.1.2.3. Memoria a Largo Plazo (M.L.P.)

Esta M.L.P. recibe información de los dos sistemas anteriores, tanto de modo consciente como inconsciente. La forma de codificación de la información en este almacén es diversa: auditiva, verbal, visual, lingüística, temporal... Su capacidad es muy amplia, y aunque la información puede perderse por desvanecimiento o por interferencia, puede permanecer un tiempo ilimitado. En definitiva, este almacén de memoria retiene la información que empleamos a lo largo de nuestra vida y los procesos para mantener dicha información mientras no es utilizada.

Sin embargo, este almacén no es un sistema unitario, sino que está compuesto por diferentes elementos, clasificados en función del tipo de información que almacenan:

a) Memoria semántica

Se refiere a nuestro conocimiento descontextualizado acerca de hechos, entidades y relaciones entre ellas, como por ej. que los pájaros tienen alas o el cielo es azul. La memoria semántica es un componente de la memoria que se mide a través del test de conocimientos o test de información y tiene que ver con la llamada "inteligencia cristalizada".

b) Memoria episódica

La memoria episódica implica el recuerdo de hechos concretos. Se refiere a recuerdos que forman parte de la experiencia personal y que son activamente recuperados utilizando información contextual sobre cuándo y cómo se ha dado un determinado acontecimiento. Es el conocimiento de episodios, eventos y entidades que tuvieron lugar en un momento particular, como por ejemplo, qué ocurrió en aquel viaje o qué hemos desayunado esta mañana.

A veces es complicado distinguir entre memoria semántica y episódica, ya que ambos tipos de información se mezclan con frecuencia: un elemento de memoria episódica contiene información sobre hechos y entidades, lo que implica a la memoria semántica. Si aprendemos el nombre de un deportista, por ejemplo, Rafa Nadal, viendo un partido de tenis, es probable que al verle en otro partido recordemos la situación donde estábamos cuando aprendimos su nombre.

Resumiendo: la memoria episódica es la encargada de registrar y almacenar experiencias o hechos pasados tanto a nivel temporal como espacial, la memoria semántica está relacionada con el uso del lenguaje, palabras y conceptos (Tulvin, 1972, 1983).

c) Memoria declarativa

Hace referencia al “saber qué”, al conocimiento, y abarca tanto a la memoria semántica como a la episódica.

d) Memoria procedimental

Se corresponde con el “saber cómo” y hace referencia a la capacidad para realizar acciones aprendidas sin recuperación consciente de la información (usar los cubiertos). Se relaciona con habilidades y destrezas motoras y cognitivas que una vez adquiridas no requieren esfuerzo consciente para ser recuperadas. Se representa por acciones que son observables por otras personas.

e) Memoria implícita

Expresión de conocimientos adquiridos con anterioridad a través de una prueba que no hace referencia consciente o explícita a ese episodio de aprendizaje. Es un tipo de memoria muy próxima a la percepción, puesto que alude a la recuperación no consciente de la información acumulada en la memoria como resultado de un único encuentro con la estimulación. Se evalúa a través de pruebas perceptivas en la que los estímulos aparecen degradados o se presentan durante un tiempo muy breve.

f) Memoria explícita

Se pone de manifiesto en tareas que necesitan de la recuperación consciente de conocimiento previo o experiencia, información contenida en la memoria episódica o semántica. Se evalúa con pruebas de recuperación y reconocimiento tradicionales.

3.1.3. Funciones ejecutivas frontales

Son las funciones que se le atribuyen al lóbulo frontal o también conocidas como funciones frontales, se podrían denominar como ejecutivas o conducta adaptativa, es decir, una conducta apropiada, modificable, motivada y libre de respuestas impulsivas disruptivas. Estas conductas deben controlar los cambios en el ambiente y, si es posible, prevenirlos.

También está ligada al lóbulo frontal, la conducta social adaptada y la capacidad de autocuidado, de ahí que las personas con deterioro de esta área cerebral (por ejemplo, demencias) sufran un importante deterioro en este tipo de conductas y que en muchos casos es uno de los deterioros fácilmente observables, especialmente en personas que tenían muy desarrolladas las habilidades y capacidad de autocuidado.

3.1.4. Lenguaje

Con esta área nos referimos no sólo al lenguaje hablado, sino también al habla espontánea, denominación de objetos o situaciones, comprensión, repetición, expresión escrita y lectura comprensiva.

3.1.5. Cálculo

Es la capacidad para escribir, leer, comprender números y realizar cálculos aritméticos.

3.1.6. Praxias

Se consideran praxias a la capacidad de realizar ciertos movimientos, en diferentes regiones del cuerpo: bucofacial y extremidades superiores (Leturia, Yanguas, Arriola y Uriarte, 2001). López, López y Ariño (2002) argumentan que no existe en estos momentos mejor fórmula que el entrenamiento cognitivo, ya que éste proporciona una ayuda para afrontar el deterioro multifuncional y entrena las capacidades que se encuentran preservadas o menos afectadas. “La estimulación y el entrenamiento de habilidades cognitivas pueden mejorar el estado de ánimo y prolongar el período de autonomía de la persona, consiguiendo un aumento de su autoestima y asertividad”. Señalan López, López y Ariño (2002) que la mejoría del estado de ánimo probablemente aumente la flexibilidad de los esquemas mentales y mejore ciertas áreas cognitivas asociadas a la ejecución de las actividades de la vida diaria y actividades instrumentales de la misma. Alfaro y Castro (2002) señalan que el paciente con algún deterioro cognitivo puede beneficiarse de estimulación cognitiva, siendo evidente como primer resultado una mejora en la calidad de vida. Pretendiéndose que la estimulación cognitiva estimule las áreas en las que presentan déficit, favoreciendo para que el deterioro sea menos significativo o bien para reforzar otras áreas cognitivas donde no presenta dificultad, y así, recompensar la deficiencia en el área afectada.

3.2 Fases de la memoria y etapas de procesamiento

Se postula que existen tres etapas sucesivas para ser recordada la información que se recibe:

3.2.1. Fase inicial de adquisición o aprendizaje

Es el momento en que se capta o recibe la información (información percibida y codificada). Las variables que afectan en esta fase serían:

a) Nivel de conocimientos, en especial el grado de organización de los mismos, en este nivel influyen:

  • La atención: selecciona, de entre todos los estímulos del entorno que nos rodea, cuáles y qué aspectos concretos se deben procesar, de tal forma que lo no atendido no va a ser recordado.

  • El repaso: las actividades de repaso correlacionan con el nivel de recuerdo: a más repaso, mayor recuerdo.

  • La elaboración del material: el procesamiento o estrategias de codificación semántica producen más recuerdo, independientemente de que el tiempo que se precise para elaborar sea menor o mayor. Por ejemplo, si queremos recordar una frase podemos utilizar varios métodos: podemos contar las letras que contiene la frase (lo cual es una tarea larga y compleja) o podemos tratar de entender su significado; esta elaboración o comprensión del significado mejora considerablemente el rendimiento para recordar, aunque lleve menos tiempo.

b) Características del material:

  • Si está organizado o no: una lista en desorden, o las sílabas sin sentido o sin significado, precisan un tiempo mayor para ser retenidas.

  • Los estímulos visuales o imágenes: (caras, dibujos...) poseen una mayor capacidad para ser recordados que el material lingüístico.

Los procesos básicos que van a influir en esta fase son la atención y la percepción.

3.2.2. Fase de retención

En esta fase se almacena el material y afectan las siguientes variables:

  1. El tiempo transcurrido entre el registro y el recuerdo: se supone que a más tiempo, menor recuerdo, pero esto no siempre es así.

  2. El tipo de actividad que se realiza después del registro: si la actividad es muy semejante se producirán más interferencias para registrar el material, por ello es conveniente que después de una tarea de aprendizaje se realice una actividad diferente o un tema de contenido distinto.

En esta fase es cuando la información se consolida. Por tanto, todas las actividades que organizan el material favorecen el recuerdo. Mejoran los rendimientos de memoria: los procesos básicos de elaboración semántica (utilización del lenguaje), el buscar relaciones entre material nuevo y el conocido (asociación), dar coherencia al material (lógica, categorización)…

3.2.2. Fase de recuerdo o evocación

Es el momento de reproducir la información registrada y que deseamos recordar. Para estudiar las variables que influyen en la fase de evocación se utilizan dos métodos:

  • El recuerdo consiste en extraer la información y reproducir los aspectos de la experiencia aprendida. Puede ser recuerdo libre o con claves si hay pistas sobre lo que hay que recordar. Por ejemplo, el recordar el nombre de una persona es más fácil si se dan pistas como la letra por la que empieza…

  • El reconocimiento es volver a conocer, no es necesario buscar en la memoria pues el material está presente, sólo hay que identificarlo. Si a una persona se le presentan diversos dibujos y luego se le pide que los reconozca entre otros dibujos o elementos, esta tarea es relativamente sencilla. No suele estar alterada en las personas de edad, pero es uno de los primeros trastornos en la enfermedad de Alzheimer. Las tareas que implican reconocimiento producen mayores rendimiento que el recuerdo libre.

  • Otra de las variables que afectan a la evocación es la dependencia contextual: Llamamos dependencia contextual a la relación entre el contexto (o situación en la que se produjo un hecho), y las circunstancias en las que se quiere recordar. Por ejemplo, se utiliza en la “reconstrucción de un delito": se vuelve al lugar y se trata de reconstruir un suceso con las mismas circunstancias en las que ocurrió, por lo que el recuerdo de los detalles es mucho mayor. La ayuda del contexto también se emplea con pacientes amnésicos: con ellos se visitan espacios habituales, buscando que el recuerdo aflore con mayor facilidad.

En suma, la fase de recuerdo va a estar influida por los factores espacio temporales que nos sitúan en el contexto.

3.3 Memoria y envejecimiento

La pérdida de memoria es una queja muy frecuente entre los mayores. Los problemas de memoria en las personas de edad pueden impedir su completa adaptación y la superación de los problemas cotidianos.

Israel ha elaborado una lista de las quejas que manifiestan los usuarios de su clínica, entre las más frecuentes nos encontramos:

PORCENTAJE

QUEJAS DE OLVIDO

100%

Nombres propios

95%

Llaves, gafas

90%

Toma de medicamentos

87%

Olvido a medio camino del porqué van a un lugar determinado

85%

Apagar el gas, sacar la ropa de la lavadora, hora de una cita

80%

Ciertas compras u obligaciones

78%

Llevar las cosas necesarias cuando se van de viaje

75%

Si han pagado las facturas

70%

Servir todos los platos que han preparado cuando tienen invitados

66%

Nombre y edad de los niños

60%

Nombres de los amigos y conocidos

No está clara la relación entre las quejas y el rendimiento real en los test de ejecución. Las quejas provienen tanto de la constatación de fallos u olvidos reales que ocurren en la vida diaria, como de una visión distorsionada de los propios rendimientos, especialmente cuando hay alteraciones tales como ansiedad, personalidad hipocondríaca o depresión.

Por todo ello, la apreciación subjetiva del problema de memoria debe ser especialmente atendida tanto para la evaluación completa de la memoria como para priorizar la intervención posterior.

3.3.1. Factores que intervienen en la memoria

Además de las propias patologías orgánicas, nos encontramos con diversos factores que influyen en los déficit con los que normalmente nos encontramos:

  • Depresión.

  • Ansiedad.

  • Estrés.

  • Problemas emocionales.

  • Aislamiento (ausencia de estímulos sensoriales y afectivos).

  • Falta de confianza en sí mismos.

  • Uso de psicofármacos.

  • Alcohol, tabaquismo, drogas...

3.3.2. Condiciones para el buen funcionamiento de la memoria

Hay una serie de condiciones que influyen positivamente en la memoria:

  • Integridad del SN.

  • Buen estado físico.

  • Buena calidad del poder de atención y de concentración.

  • Posibilidades cognitivas de organización y de juicio.

  • Entorno adecuado, rico en estímulos y afecto.

  • Motivación.

Hay que tener bien claro que el envejecimiento normal no implica necesariamente una pérdida cognitiva significativa, y que una gran parte de la población puede llegar a una edad muy avanzada sin sufrir disminución de sus facultades intelectuales. Es cierto que, en general, se produce una disminución de la habilidad para realizar tareas que dependen del aprendizaje y la memoria, pero esto no tiene por qué influir en el normal funcionamiento de la persona en su vida cotidiana.

Es cierto también que con el proceso de envejecimiento hay una pérdida progresiva de la reserva funcional, se reduce el metabolismo celular, la piel se arruga, la agudeza visual y auditiva disminuyen, se van deteriorando las articulaciones, la masa muscular, los reflejos… Lo mismo sucede con la función cerebral, con la edad van apareciendo diversas transformaciones como: atrofia dendrítica, placas neurísticas, disminución de la acetilcolina y de los neurotransmisores..., incluso el tamaño del cerebro disminuye. Algunos autores sugieren que el Alzheimer no es sino la aceleración de este proceso. Estos cambios pueden sentar las bases para la explicación de la disminución del rendimiento cognitivo que se observa con la edad pero no todas las personas envejecen de la misma forma y, por tanto, los desgastes que repercuten en la memoria también se manifiestan de distinta manera en cada persona.

Los problemas de percepción sensorial y la falta de atención y concentración son factores que interfieren sustancialmente en la buena memoria, y hacen que parezca que ésta sea la que está fallando.

Diversos autores, entre ellos Wechsler, afirman, basándose en el rendimiento de los test de inteligencia, que el máximo logro en las medidas de inteligencia general se consigue antes de los 35 años. Sin embargo, el éxito en la mayoría de las tareas de la vida real suele conseguirse más tarde, dependiendo de qué tipo de tareas se trate. A los 50 años se observa, en la mayoría de la población un declinar de las funciones intelectuales, aunque no en todas las áreas, por ejemplo en el área verbal puede haber mejor rendimiento en las personas de más edad si las comparamos con individuos jóvenes. Algunos hablan de que hay un deterioro en la llamada inteligencia "fluida" o genética, que sirve para buscar soluciones nuevas y complejas, mientras que se mantiene la inteligencia "cristalizada" que opera fundamentalmente con elementos que provienen del aprendizaje y la cultura.

Sin embargo, la mayoría de los autores está de acuerdo en que las diferencias interindividuales son muy marcadas y de que al lado del declive biológico general en el envejecimiento, intervienen otros factores de tipo educativo, laboral, social, afectivo, ambiental... Esto lo vemos muy claro en aquellas personas que continúan hasta edades muy avanzadas con trabajos intelectuales muy intensos y muy productivos, de modo que sus funciones no se deterioran en absoluto sino todo lo contrario, se potencian y desarrollan unos resultados espectaculares.

De ahí la importancia que tiene la estimulación ambiental, social, personal… y en consecuencia la estimulación cognitiva. ¡A mayor estimulación mejores resultados!

3.4 ¿En qué consiste la estimulación cognitiva?

La estimulación cognitiva consiste, según López, López y Ariño (2002) en la rehabilitación como proceso a través del cual las personas que están discapacitadas, debido a una enfermedad o lesión trabajan junto a profesionales, familia, miembros de una amplia comunidad para alcanzar el estado máximo de bienestar físico, psicológico, social y vocacional posible. Por lo que se busca alcanzar una mejoría a nivel emocional, ya que se entrena a las personas a reutilizar habilidades instauradas, (tanto mentales como sociales), ya olvidadas y a ejercitar la utilización de recursos externos, manteniendo durante más tiempo las habilidades conservadas y retrasando su pérdida definitiva. La propia definición de lo que es la estimulación cognitiva, indica que ésta no solamente se centra en la parte cognitiva, sino que aborda otros factores de relevancia dentro del ser humano, tales como la afectividad, lo conductual, lo social, lo familiar y lo biológico, buscando una intervención integral en la persona adulta mayor.

Se puede mencionar que al ir aumentando la población de adultos mayores, el área de la salud se ha interesando por realizar investigaciones y por estudiar cada vez más a fondo la dinámica y desarrollo de esta fase de la vida, estableciendo estrategias e intervenciones que permitan un mayor grado de satisfacción en las personas mayores, con miras a obtener una mejor calidad de vida para ellas, de tal forma que les permita llevar un envejecimiento mucho más activo y mucho más saludable.

3.5 Objetivos de la estimulación cognitiva

Cualquier tipo de estimulación cognitiva lo que busca es alcanzar los siguientes objetivos:

  • Mantener las habilidades intelectuales (atención, memoria, praxias, funciones ejecutivas, cálculo) y conservarlas el máximo tiempo posible con la finalidad de preservar su autonomía.

  • Crear un entorno rico en estímulos que facilite el razonamiento y la actividad motora.

  • Mejorar las relaciones interpersonales de los sujetos (Puig, 2000).

3.6 Beneficios del entrenamiento

Actualmente no hay duda de que el entrenamiento en habilidades de memoria, ya sea individual o grupal, proporciona una mejoría importante. Esta mejoría sucede no sólo en el caso de individuos normales sino en el de sujetos con alteraciones cerebrales (ACVA, traumatismos, cirugía…)

La discusión se centra hoy día, en la búsqueda y diferenciación de las técnicas que más contribuyen a esta mejoría (imaginación visual, organización, mnemotecnias...). Cuando se trata de individuos sanos, actualmente se prefieren métodos de entrenamiento multifactoriales, es decir que entrenan habilidades diversas tales como atención, imaginación visual, codificación… Según Backman (1990) estos métodos multifactoriales son preferibles, dado que mejoran varios componentes del sistema cognitivo y establecen nuevas interrelaciones entre ellos, pues la eficacia de una operación cognitiva puede depender de la activación y cooperación de diversos procesos.

El ejercicio de la memoria tiene una gran importancia tanto para las personas que presentan alguna alteración como para las que no la presentan. Su trabajo continuado favorece la:

  • Reducción de las preocupaciones por los fallos de memoria, generalmente benignos.

  • Reducción de la ansiedad que estas preocupaciones producen y

  • Reducción de autojustificaciones debidas a la edad.

La memoria es una capacidad no estable. Al mismo tiempo que puede verse influenciada por factores educacionales, emocionales, contextuales..., es posible entrenarla, potenciarla y optimizarla, así como, en los casos en los que existe trastorno, aprender y desarrollar estrategias que compensen sus efectos.

La memoria no es un factor aislado sino que está influenciada por el grado de motivación, el estado afectivo y emotivo y por el grado de inhibición del sujeto; así mismo está conectada con el grado de atención y percepción, con el nivel de inteligencia y con la imaginación.

Lo mejor para mantener en óptimas condiciones la memoria es: ¡ENTRENARLA Y EJERCITARLA Y CUANTO MÁS MEJOR!

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