5. Conclusiones Personales

 

Autora: Ana Mª Bastida de Miguel

Cualquier edad es buena para realizar ejercicio físico, siempre que éste sea adecuado para la edad de la persona que lo practica. El ejercicio moderado y diario es una fuente de salud, puede evitar la discapacidad y el declive funcional, prolongar la longevidad y mejorar la propia calidad de vida, retrasa el proceso de envejecimiento e incluso puede invertirlo si incluimos en nuestros hábitos diarios una alimentación equilibrada, saludable y un consumo prudente tanto de alcohol como de medicamentos...

Es fundamental que una persona envejezca con las máximas garantías para evitar que se convierta en una persona mayor dependiente o por lo menos intentar que sea lo menos dependiente posible.

Una vejez sana debe convertirse en una vejez activa y en este aspecto juega un papel muy importante la actividad física y el estilo de vida saludable. La participación periódica en actividades físicas moderadas puede retrasar el declive funcional y reducir el riesgo de padecer enfermedades crónicas lo que indudablemente no sólo va a mejorar la salud física, mental y social sino que también va a suponer un considerable ahorro económico, dado que supone prevenir discapacidades en personas mayores.

El hecho de realizar una actividad física puede ayudar a las personas mayores a mantener mayor independencia y autonomía durante el mayor tiempo posible al reducir, gracias al ejercicio, las caídas así como problemas cardiovasculares y respiratorios, enfermedades diversas…, e igualmente puede contribuir a reducir los gastos sanitarios.

Está más que demostrado que un bajo nivel en la condición física constituye un factor de riesgo cardiovascular más importante que otros factores de riesgo como hipertensión, hipercolesterolemia, tabaco, sobrepeso… Existe una reducción, casi lineal, de la mortalidad conforme se incrementa el nivel de actividad física y esto sirve tanto para hombres como para mujeres. La relación que existe entre inactividad y mortalidad es muy estrecha: a mayor tiempo de reposo, mayor probabilidad de fallecimiento. Este riesgo aumenta cuando se padecen enfermedades cardiovasculares, diabetes, sobrepeso u obesidad. Según la OMS el sedentarismo es la cuarta causa de muerte en todo el mundo, por lo que es fundamental reducir las horas diarias que uno permanece sentado y esto es extensible a todos los grupos de edad.

Asimismo es bien sabido que el ejercicio físico está asociado a un menor declive cognitivo y a un menor riesgo de demencia, repercutiendo positivamente en personas mayores, de ahí la importancia de promover en los Hogares de Personas Mayores el ejercicio como actividad física adaptada a las capacidades físicas de cada persona y motivarlas para que lo asuman como parte de un estilo de vida saludable tanto para los que tienen problemas de memoria como para los que no los tienen.

Considero fundamental motivarles para que incorporen el ejercicio físico en su rutina diaria. Cosas tan sencillas como subir las escaleras en vez de coger el ascensor, bajarse del autobús una o dos paradas antes de terminar el trayecto y realizar el último recorrido andando, aparcar el coche a cierta distancia del destino, aprovechar cualquier escusa para dar un paseo, caminar todo lo más posible por el propio domicilio… Son cosas muy fáciles de llevar a cabo, lo puede realizar casi todo el mundo y el beneficio puede ser enorme.

Con los ejercicios físicos graduales se adquiere movilidad, equilibrio, fuerza, flexibilidad, calidad del sueño… pero también bienestar psicológico a todos los niveles. Los efectos positivos son tantos que sólo por eso ya merece la pena realizarlos y motivarles para que lo realicen y lo conviertan no sólo en un hobby sino y sobre todo en un estilo de vida.

Por último decir que la práctica de cualquier tipo de actividad física o deportiva, en cualquier grupo de edad pero sobre todo en edades avanzadas, es uno de los tratamientos psicofisiológicos más efectivos que existe, tanto en términos de salud como en costes económicos. Y es responsabilidad nuestra, como profesionales de la salud, transmitirlo y hacerlo extensible a todos los ámbitos de colaboración como recurso imprescindible para optimizar el completo bienestar físico, psíquico y social de todas las personas mayores que forman parte de nuestra sociedad.

"HAGAMOS EJERCICIO Y GANEMOS SALUD, NO ESCATIMEMOS ESFUERZOS QUE SALDREMOS BENEFICIADOS"