3. La alta capacidad, ¿Propia de hombres?

OBJETIVO: ofrecer respuestas a la pregunta “¿Por qué hay más hombres superdotados detectados que mujeres superdotadas?”.

A lo largo de la historia se han identificado muchos más hombres con alta capacidad intelectual que mujeres.  ¿Significa esto que la alta capacidad está asociada al sexo? Para responder a  esta pregunta se hace imprescindible  remontarnos a las investigaciones llevadas a cabo por Leta Hollingworth. Hollingworth en sus investigaciones sobre superdotación encontró mujeres con altas capacidades en igual número que varones , e hizo una clara distinción entre  alta capacidad y eminencia, enfrentándose a autores como Galton que consideraban que la eminencia era signo de alta capacidad (Teoría de la eminencia). La teoría de la eminencia hace referencia a la creencia basada en que la inteligencia lleva necesariamente a la eminencia. Ha habido un mayor número de eminencias masculinas que femeninas a lo largo de la historia, lo que sirvió a Galton como argumento para pronunciarse a favor de la superioridad  en inteligencia del hombre sobre la mujer. Hollingworth se enfrentó a Galton argumentando que capacidad intelectual e inteligencia no son lo mismo, y que la causa de que haya menos mujeres eminentes es sociológica y no biológica.

“Parece indudable que un gran número de mujeres de talento intelectual, enfrentadas a la elección entre ‘carrera’ y ‘felicidad doméstica’, han elegido, tanto consciente como inconscientemente, la última. Y debemos recordar que la misma opción de elegir ha existido sólo recientemente, que durante casi todo el curso de la historia, las mujeres fueron predestinadas al trabajo doméstico. No se sabe y no se puede saber qué grado y en qué cantidad el potencial de liderazgo ha sido desviado a los canales de absorción de energía dónde la eminencia es imposible. Las tareas domésticas y el cuidado de los hijos, aunque mucho se encomendó a las mujeres como ámbitos apropiados para la explotación de sus talentos, son, desgraciadamente por su gama, no los ámbitos en los que se puede encontrar la eminencia”. (Hollingworth, 1914).

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