5. Líneas generales de intervención

 

La intervención propuesta desde el ámbito de la psicología a las separaciones parentales puede proponerse desde varias áreas de actuación:

  • En primer lugar, existe una susceptibilidad de realizar una intervención ante los problemas emocionales y psicológicos que se generan en los hijos como consecuencia de la nueva realidad familiar. En este caso tendríamos en cuenta lo comentado en párrafos anteriores con respecto a la edad del niño y la sintomatología que presenta en cada caso. Durante este proceso es imprescindible la asistencia y apoyo de los padres en todas las fases del tratamiento, así como de otras figuras familiares de relevancia que puedan aportar algo en el mismo.
  • En segundo lugar, cabe la posibilidad de proceder a una intervención en el núcleo familiar, si las reacciones y comportamientos que presenta el hijo están afectando a su relación con uno o ambos progenitores. En este caso, la presencia de todos los miembros de la familia se torna imprescindible y todos pasarían a ser pacientes identificados en el proceso.
  • En tercer lugar, y en casos más extremos, podría ser necesaria una Mediación Familiar. Se cree necesario este recurso cuando existen conflictos graves entre la pareja disuelta, que conforman un clima de hostilidad continuo que hace imposible una relación cordial a la hora de tratar temas relacionados con los hijos.  Es por eso que se considera una intervención basada primordialmente en el manejo de conflictos, teniendo como figura mediadora a un psicólogo que ayudará a ambas partes a acercar posturas y a buscar y priorizar el bienestar de los pequeños.