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El Mundo y su Importancia en la Reflexi贸n Psicol贸gica
Por: Dr. V铆ctor H. Palacio Mu帽oz

El Mundo y su Importancia en la Reflexi贸n Psicol贸gica

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2. El Mundo y su Importancia en la Reflexi贸n Psicol贸gica

El mundo es el medio m谩s adecuado para descifrar el misterio ontol贸gico del hombre, es el lugar de las realizaciones concretas, es el lugar donde se encuentran todos los sentidos que la vida del hombre precisa para la concientizaci贸n de su espiritualidad y de su trascendencia (Bretones, 1998). El mundo es algo m谩s que un simple estar ah铆, no representa una condena, ni un lugar de tr谩nsito, tampoco un valle de l谩grimas.

En la actualidad lo que predomina en el orbe es la cultura light, en donde el poder econ贸mico se ense帽orea. Esto posibilita la degradaci贸n y deshumanizaci贸n del hombre. No hay horizontes ni metas que alcanzar, el amor es inexistente, no hay ra铆ces, pasado ni prop贸sitos. El futuro es una quimera, se imponer la nada (Bretones, 1998).

La misi贸n del hombre en el mundo es apelar, consiste en salir para realizar algo o amar a alguien. Tambi茅n el mundo tiene su propia misi贸n: apela al hombre y lo convoca para que cumpla sus tareas.

Seg煤n Frankl, en el mundo contempor谩neo 鈥渆l hombre huye de una soledad y un vac铆o de interiores, y en su huida cae en el desorden鈥 (Frankl, 1995). De esta manera, puede afirmarse que durante el siglo pasado y el actual se vive en el siglo de la ansiedad. Joachim Bodamer dijo acertadamente: 鈥淪i el hombre de hoy tiene miedo, es un miedo al aburrimiento鈥, el cual puede ser mortal (citado por Frankl, 1995).

El fanatismo es un problema mundial que aqueja al hombre en nuestros d铆as el fan谩tico pasa por alto la personalidad de los individuos que no piensan como 茅l, no admite un modo de pensar distinto al suyo; lo 煤nico que acepta es su propia opini贸n.

Un nuevo fantasma recorre el mundo: una sociedad completamente mecanizada, dedicada a la m谩xima producci贸n y consumo a trav茅s de una computarizaci贸n y digitalizaci贸n de todos los procesos econ贸micos, sociales y culturales. Esto trae como resultado personas pasivas, apagadas, poco sentimentales, en donde domina el individualismo (Fromm, 1970).

鈥溌縀stamos frente a un dilema tr谩gico e insoluble? 驴Hemos de producir gente enferma para tener una econom铆a sana, o existe la posibilidad de emplear nuestros recursos materiales, nuestros inventos y nuestras computadoras al servicio de los fines del hombre? 驴Debe la mayor parte de las personas ser pasivas y dependientes a fin de tener fuertes organizaciones que funcionen bien?鈥 Son algunas preguntas que se hac铆a Fromm y que siguen teniendo validez (Fromm, 1970).

El mundo actual se caracteriza por insatisfacci贸n, pasividad, aburrimiento,聽 abolici贸n de la vida privada y despersonalizaci贸n, aunada al ansia de una existencia dichosa y significativa.

Otro elemento en nuestra contra es el pensar que siempre tenemos que estasr ocupados 鈥渉aciendo algo鈥. En efecto, la mayor铆a de la gente se halla tan "activa" que no soporta estar sin hacer nada, llegando incluso a convertir el llamado tiempo libre en otra forma de actividad. A lo que tememos es al momento en que realmente no tenemos nada que "hacer" ya que en ese momento nos encontramos con nosotros mismos y nos enfrentamos a nosotros mismos, lo que, en la mayor铆a de los casos, no resulta agradable.

Ante esto lo que queda es la esperanza. Tener esperanza significa estar listo a lo que todav铆a no nace, pero sin llegar a desesperarse si el nacimiento no ocurre en el lapso de nuestra vida (Fromm, 1970).

鈥淐uando la esperanza fenece, la vida termina, de hecho o virtualmente. La esperanza es un elemento intr铆nseco de la estructura de la vida, de la din谩mica del esp铆ritu del hombre. Se halla estrechamente ligada a otro elemento de la estructura vital: la fe. Esta no es una forma endeble de creencia o de conocimiento; no es fe en esto o en aquello. La fe es la convicci贸n acerca de lo a煤n no probado, el conocimiento de la posibilidad real, la conciencia de la gestaci贸n. La fe es racional cuando se refiere al conocimiento de lo real que todav铆a no nace, y se funda en esa facultad de conocer y de aprehender que penetra la superficie de las cosas y ve el meollo. La fe, al igual que la esperanza, no es predecir el futuro, sino la visi贸n del presente en un estado de gestaci贸n鈥 (Fromm, 1970). La f茅 es la certidumbre de lo incierto.
La esperanza y la fe buscan modificar el estado de cosas individual y social. Por eso se hermanan con la vida porque se hallan en constante cambio y que en ning煤n momento permanece igual.

Dice Fromm: 鈥淧sicol贸gicamente hablando, la destructividad es la alternativa ante la esperanza, justamente como la atracci贸n por la muerte es la alternativa ante el amor a la vida, y justo todav铆a como la alegr铆a es la alternativa ante el aburrimiento. Los signos de la desesperanza est谩n en todas partes. M铆rese la expresi贸n aburrida del promedio de las personas, o la falta de contacto entre las mismas 鈥搃ncluso cuando tratan desesperadamente de 鈥渆ntablar contacto鈥濃. Obs茅rvese la incapacidad para dar seriamente soluci贸n al cada vez m谩s cr铆tico problema del envenenamiento del aire y el agua de las ciudades, o a del hambre en los pa铆ses pobres, para no hablar de la inhabilidad para poner fin a la cotidiana amenaza a las vidas y proyectos de todas nosotros: las armas termonucleares. Pero no importa qu茅 digamos o pensemos sobre la esperanza, nuestra ineptitud para obrar o hacer proyectos para la vida revela nuestra desesperanza鈥 (Fromm, 1970).

Marx reconoci贸 con mucha claridad el efecto del consumo en aumento constante. Buena prueba de ello son las siguientes afirmaciones de sus Manuscritos econ贸mico-filos贸ficos" de 1844: 鈥...la producci贸n de demasiadas cosas 煤tiles da como resultado demasiados hombres in煤tiles.

鈥淟a maquinaria se adapta a la debilidad del ser humano para convertir al d茅bil ser humano en una m谩quina. Dentro del sistema de la propiedad privada. . . Todo hombre especula con la creaci贸n de una nueva necesidad en otro聽 para obligarlo a hacer un nuevo sacrificio, para colocarlo en una nueva dependencia y atraerlo a un nuevo tipo de placer y, por tanto, a la ruina econ贸mica. . . Con la masa de objetos, pues, crece tambi茅n la esfera de entidades ajenas a las que est谩 sometido el hombre. Todo nuevo producto es una nueva potencialidad de enga帽o y robo mutuos. El hombre se vuelve cada vez m谩s pobre en cuanto hombre...鈥 (Marx, citado por Fromm, 1970).

As铆, se presenta el "s铆ndrome de la enajenaci贸n", con el cual el hombre se siente, impotente, solo y angustiado, sin sentido de integridad y de identidad, conformista y angustiado.

Adem谩s de los rasgos patol贸gicos arraigados en la disposici贸n pasiva, existen otros que son importantes para comprender la patolog铆a actual de la normalidad. Me refiero a la creciente separaci贸n de la funci贸n cerebro-intelectual de la experiencia afectivo-emocional; a la escisi贸n entre el pensamiento y el sentimiento, entre la mente y el coraz贸n, entre la verdad y la pasi贸n.

Por otra parte, no s贸lo el pensamiento sino tambi茅n la emoci贸n pueden ser racionales. 鈥淓l coraz贸n tiene razones que la raz贸n ignora por completo鈥, como dijo Pascal. La racionalidad respecto de la vida emocional significa que las emociones afirman y ayudan a la estructura ps铆quica de la persona a mantener una armon铆a a la vez que favorecen su desarrollo. As铆, por ejemplo, el amor irracional es aquel que incrementa la dependencia del individuo y, por tanto, su angustia y hostilidad. El amor racional, en cambio, es un amor que relaciona 铆ntimamente a una persona con otra y al mismo tiempo preserva su independencia e integridad.

La raz贸n mana de la combinaci贸n del pensamiento racional y el sentimiento. Si separamos las dos funciones, el pensamiento se deteriora volvi茅ndose una actividad intelectual esquizoide y el sentimiento se disuelve en pasiones neur贸ticas que da帽an a la vida (Fromm, 1970).

La divisi贸n entre pensamiento y afecto conduce a una enfermedad, a una esquizofrenia cr贸nica poco profunda, que el nuevo hombre de la era inform谩tica comienza a padecer (Fromm, 1970).

Al hablar aqu铆 de una esquizofrenia cr贸nica de poca profundidad, debemos explicar. La esquizofrenia, como cualquier otro estado psic贸tico, hay que definirla no s贸lo en t茅rminos psiqui谩tricos, sino igualmente en t茅rminos sociales. La experiencia esquizofr茅nica m谩s all谩 de cierto l铆mite es una enfermedad que se presenta en cualquiera sociedad, puesto que quienes la sufren son incapaces de actuar dentro de circunstancia social alguna. Sin embargo, hay formas cr贸nicas poco graves de psicosis que son compartidas por millones de personas y que no les impide funcionar socialmente. Por cuanto esas personas comparten su enfermedad con millones de individuos, tienen el sentimiento satisfactorio de no estar solas; en otras palabras, evitan esa sensaci贸n de aislamiento total tan caracter铆stico de las psicosis plenamente afianzadas. Y se consideran a s铆 mismas normales. Por el contrario, a quienes no han perdido el v铆nculo entre el coraz贸n y la mente se les tacha de "locos".

Ahora bien, as铆 como hay una esquizofrenia cr贸nica de escasa gravedad, de igual manera hay tambi茅n una paranoia y una depresi贸n cr贸nicas poco graves.

La tendencia a colocar al progreso t茅cnico como el valor m谩s alto se halla ligada no s贸lo al 茅nfasis excesivo que concedemos al intelecto sino a una profunda atracci贸n emocional hacia lo mec谩nico, hacia todo lo no vivo, hacia todo lo hecho por el hombre. Esta atracci贸n hacia lo que no est谩 vivo, que no es otra cosa que la atracci贸n por la muerte y la descomposici贸n (necrofilia), lleva, a煤n en su forma menos dr谩stica, a la indiferencia hacia la vida en lugar de a "la reverencia por la vida". Aquellos que se sienten atra铆dos por lo no vivo son los que prefieren "la ley y el orden" a las estructuras vivas, los m茅todos burocr谩ticos a los espont谩neos, lo artificial a lo viviente, la repetici贸n a la originalidad, lo neto a lo exuberante, el atesoramiento a la largueza. Querr铆an dominar la vida porque temen a su espontaneidad incontrolable; y antes que exponerse a ella y fundirse con el mundo que los rodea, la matar铆an (Fromm, 1970).

En un periodo hist贸rico en donde predomina el mundo inform谩tico, las personas quedan relegadas a un segundo orden. De ah铆 que si esta enso帽aci贸n por la computarizaci贸n y miniutarizaci贸n de la vida sigue avanzando en el orbe, el problema de la libertad y de la responsabilidad humanas parecer铆a desaparecer. Los sentimientos del hombre estar铆an determinados por sus instintos y su raz贸n por la computadora; no tendr铆a que dar respuesta a las cuestiones que su existencia le plantea. Nos agrade o no tal tendencia, su realizaci贸n es imposible: 鈥渆l mono desnudo con su cerebro de computadora dejar铆a de ser humano o, m谩s bien, no ser铆a鈥 (Fromm, 1970).

Entre los efectos patog茅nicos que la sociedad tecnol贸gica produce en el hombre, deben mencionarse dos m谩s: la desaparici贸n de la vida privada y la del contacto humano personal聽 (Fromm, 1970). Esto es muy importante ya que el hombre est谩 dejando de ser hombre, perdi茅ndose en la individualidad y en la capacidad de interrelacionarse con los dem谩s.

Es por ello que se necesita agregar un elemento de importancia capital para comprender la conducta del hombre en la sociedad actual: la necesidad humana de certidumbre. El hombre, ante la vida, tiene que elegir, lo cual supone enfrentarse en todo cualquier cuesti贸n a graves riesgos para su vida si elige equivocadamente. Aunque la confrontaci贸n m谩s dif铆cil es consigo mismo. La duda que lo acosa cuando tiene que decidir le causa una dolorosa tensi贸n e incluso puede comprometer seriamente su capacidad para tomar decisiones r谩pidas. Por tanto, el individuo necesita de certidumbre. Precisa que la manera en que toma sus decisiones es la correcta. Esto lo lleva a preferir tomar decisiones "equivocadas" y estar seguro de ellas, que tomar una decisi贸n "correcta" y atormentarse con la duda respecto de su validez (Fromm, 1970).

Y he aqu铆 una paradoja: con la creciente complejidad de la vida, que ha perdido toda proporci贸n humana, con el sentimiento cada vez mayor de impotencia y aislamiento individual, el hombre orientado por la ciencia dej贸 de ser racional e independiente. Perdi贸 el valor para pensar por s铆 mismo y tomar decisiones basadas en su pleno compromiso intelectual y emocional con la vida. As铆 que quiso cambiar la "certidumbre incierta" que proporciona el pensamiento racional por una "certidumbre absoluta": la certidumbre pretendidamente "cient铆fica" que se funda en la predictibilidad (Fromm, 1970). Esto llama la atenci贸n y obliga a repensar en los paradigmas en que nos desarrollamos.

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