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El trastorno de pánico: Manual para el paciente | Apéndice
Por: Dr. Oscar Fiorio

El trastorno de pánico: Manual para el paciente - Apéndice

APÉNDICE

AUTO TEST ORIENTATIVO PARA PÁNICO

Si sospecha que puede estar sufriendo de trastorno de pánico, complete el siguiente auto test.

Haga una marca a la par de cada pregunta que se aplique en su caso.

Evaluación de la ansiedad.

¿Tiene repetidos e inesperados “ataques” durante los cuales, sin ninguna razón aparente, se siente invadido por una incomodidad o un temor intenso?

Durante este ataque, ¿experimentó algunos de estos síntomas?

  • Palpitaciones o taquicardia
  • Opresión en el pecho
  • Sudoración
  • Temblores
  • Dificultad para tragar
  • Respiración entrecortada o insuficiente
  • Náuseas o molestias estomacales
  • Sensación de irrealidad o de pérdida de contacto con uno mismo
  • Amortiguamiento u hormigueos en el cuerpo
  • Miedo a morir o enloquecer
  • Escalofríos o sofocaciones

Si respondió, “Sí”, al punto 1 y a varias de las preguntas del punto 2, puede ser que usted esté padeciendo “Crisis de Pánico”

Ahora fijarse si por lo menos un mes después del ataque:

¿Sintió una preocupación persistente de volver a tener otro?

¿Cambió sus conductas habituales para prevenir el ataque?

Si respondió, “Si”, en alguna de las preguntas, puede ser que usted esté padeciendo “Trastorno de Pánico”

Verifique si presenta alguno de estos síntomas.

Experimentar temor a lugares o situaciones en donde obtener ayuda o salida puede ser difícil.

Problemas para viajar solo, sin compañía.

Si es así, puede estar desarrollando “Agorafobia”.

HOJA DE REGISTRO DE LA ANGUSTIA

Para usar luego con el listado de pensamientos distorsionados

Día Hora Sensación Afecto Pensamiento Intensidad
Ej. 23/5 17 Hs. 1,3,10,11,12 1,2 Este latido que noto es grave, no puedo dormir 60
           
           
           
           

Para evaluaciones prolongadas haga varias fotocopias

Para anotar en la Hoja de Registro, ante cada crisis.

Sensaciones:

  1. Palpitaciones, sacudidas del  corazón o pulso rápido
  2. Sudoración
  3. Temblores o sacudidas
  4. Sensación de ahogo a falta de aliento
  5. Sensación de atragantarse
  6. Opresión o malestar torácico
  7. Náuseas o molestias abdominales
  8. Inestabilidad, mareo o desmayo. Sensación de que esta por caerse
  9. Sensación de irrealidad o de estar separarse de uno mismo
  10. Miedo a perder el control o volverse loco
  11. Miedo a morir
  12. Sensación de entumecimiento, o de hormigueo, o de amortiguamiento
  13. Escalofríos o sofocaciones

Miedo – Temor – Inquietud

Afectos:

Tristeza – Abatimiento – Desesperanza Irritación – Enojo

Pensamientos:

Registrar lo que pensaba desde 10 minutos antes de la crisis hasta 10 minutos después del inicio de la misma (para detectar los pensamientos distorsionados).

Intensidad:

0 es ausencia de ansiedad; 100 es la ansiedad como la que sintió durante la peor de las crisis. Trate de registrar entre ambos valores del puntaje de la crisis actual.

El registro permite evaluar de forma realista la frecuencia e intensidad de las crisis. Luego de unos días se tiene una mejor perspectiva de cómo se está evolucionando (evitando la evaluación hecha ante unas pocas crisis)

Registrar los pensamientos que se presentan en momentos previos a la crisis (que puedan estar actuando como disparadores de la misma) o durante la misma es fundamental para realizar el “cambio cognitivo”.

Ver si el pensamiento consignado se corresponde con alguno del “Listado de pensamientos distorsionados”

LISTADO DE PENSAMIENTOS DISTORSIONADOS

Modificar nuestra forma de “tomar” las cosas es cambiar nuestra reacción hacia ellas. Muchas veces filtramos la realidad con una tendencia a “pensar” de determinada manera que hace que tengamos una imagen muy distorsionada de la misma. Tal como si viéramos las cosas por unos anteojos mal graduados. A continuación damos ejemplos de las formas más comunes de distorsionar.

Filtraje: Visión de túnel, Palabras claves: "Terrible… tremendo…horroroso". Frase clave: "No puedo resistirlo" - Consecuencia: “Se ve la botella medio vacía constantemente

Pensamiento Polarizado: Blanco o negro, bueno o malo, maravilloso u horrible. Consecuencia: “No se pueden ver los términos medios.” Interpretación del pensamiento: Pensar por el otro. Frases típicas: "Es lógico que actúe así porque está celoso…" - Consecuencia: “Tendencia,  generalmente errónea, a hacer de adivino de las intenciones del otro

Visión catastrófica: El mundo es peligroso. Frase: "¿Y si…?" Ej. ¿Y si se cae el avión? ¿Y si me mareo y nadie me socorre? Consecuencia: “Andar por el mejor camino para el desarrollo de la ansiedad

Personalización: Compararse con los demás. Ejemplos: "Baila mejor que yo", o bien: "Yo soy el mejor del grupo" Consecuencia: “Sentirse erróneamente el centro del mundo, para lo bueno o lo malo

Falacia de control: Yo no puedo nada o yo puedo todo. (Sentirse víctima o creerse responsable del otro) Consecuencia: “Olvidarse que cada adulto es responsable de sí mismo

Falacia de justicia: Es justo lo que yo digo…no lo que dice el otro. Ej. "Ella debería cuidar mejor a los niños...” Consecuencia: “Creerse el dueño del manual de instrucciones del mundo y usarlo para su provechoRazonamiento emocional: Es así porque así lo siento. Ej. “Si uno se siente culpable es porque hizo algo mal” Consecuencia: “Olvidarse de razonarFalacia del cambio: Que el otro se adapte a mí. Supuesto básico:”la felicidad de uno depende de los otros” Consecuencia: “Desconocer que es más fácil cambiarse  uno mismo que al otro

Etiquetas globales: Rotular a las personas. Ej. Si alguien no presta algo es etiquetada de egoísta. Consecuencia: “No poder ver la fecha de vencimiento (las personas no son así para siempre)

Los debería: Normas rígidas sobre como "deberían" comportarse. Palabras típicas:"Debería... tendría... habría" Consecuencia: “Este es un excelente camino para ser un tirano, de sí mismo o del otro”

Tener razón: Probar continuamente que su punto de vista es el correcto. (Uno nunca se equivoca). Consecuencia: “No se puede servir el té en una taza llena (uno se cierra a todo conocimiento)

Culpabilidad: Alivio cuando encuentra quién es el culpable de alguna situación. Consecuencia: “Creer falsamente que si se sabe quien tiene la culpa se resuelve el problema

Falacia de la recompensa: Comportarse  “correctamente” en espera de una recompensa. Consecuencia: “En realidad, la recompensa hay que recibirla ahora

Sobre generalización: Si vale para un caso, vale para todos. Palabras típicas: Todo, nadie, nunca, siempre...  Consecuencia: “Tendencia a exagerar, propensión a ver un océano en un charco

Trate de encuadrar, con ayuda de la Hoja de Registro, que tipo de distorsión explica mejor el tipo de pensamiento que parece asociado a la crisis de angustia. Cuando la logre identificar el siguiente paso es reemplazar ese pensamiento distorsionado por un pensamiento racional.

Modificando los pensamientos distorsionados se modifican a su vez las respuestas de angustia frente a los acontecimientos.

TÉCNICA DE RELAJACIÓN

La  técnica de relajación se utiliza como ansiolítico natural ya que es imposible estar relajado físicamente y tenso emocionalmente al mismo tiempo. Con cuatro días de practicar tres sesiones diarias, se puede aprender a relajar los músculos a voluntad. Eso le dará pié a la hora de hacer afrontamientos o exposiciones a situaciones de angustia.

Son necesarios unos cuatro días para aprender a relajar los cuatro grupos de músculos mayores. La relajación progresiva puede practicarse acostado o sentado en una silla en la que se pueda apoyar la cabeza. Normalmente, los resultados se aprecian de forma inmediata.

Colóquese en una posición cómoda.

Primer día.

  • Apriete el puño derecho tan fuerte como pueda, note la tensión de su puño, su mano y su antebrazo.
  • Ahora relájese. Note la relajación en su mano y aprecie el contraste con la tensión.
  • Repetir esto una vez más con el puño derecho.
  • Repetir el procedimiento dos veces con el puño izquierdo.
  • A continuación hacerlo dos veces con ambos puños a la vez.
  • Doble el codo y tense el bíceps, después relájelo y note la diferencia.
  • Repítalo dos veces.

Segundo día.

  • Frunza el ceño y note la tensión efectuada.
  • Suéltelo y permita que la ceja recupere su forma.
  • Cierre los ojos y apriete los párpados tan fuertes como pueda.
  • Relaje sus ojos hasta que estén suavemente cerrados y confortables.
  • Ahora apriete la mandíbula.
  • Relájela hasta que los labios estén ligeramente separados.
  • Apriete la lengua contra el paladar.
  • Relájese.
  • Contraiga los labios en forma de "0" y relájelos.
  • Tense el cuello tanto como confortablemente pueda, y aprecie la tensión en el cuello.
  • Hágalo  girar  tensionando  suavemente  a  la  derecha,  después  a  la izquierda.
  • Note el cambio de localización de la tensión.
  • Presione la barbilla contra el pecho. Sienta la tensión en la garganta y la tirantez en la parte posterior del cuello.
  • Relájese, colocando la cabeza en una posición confortable.
  • Encoja los hombros hacia arriba tanto como pueda.
  • Relájelos, déjelos caer y sienta la relajación propagarse por el cuello y los hombros.
  • Haga de nuevo toda la secuencia.

Tercer día.

  • Aspire y llene completamente los pulmones de aire.
  • Manténgalos llenos de aire y note la tensión.
  • Ahora expire, dejando su pecho relajado y suelto.
  • Continúe respirando lenta y pausadamente varias veces.
  • Note la tensión, después relájese.
  • Coloque   la   mano   sobre   el   estómago   y   aspire   profundamente acompañando con la mano la mano.
  • Mantenga el aire un momento, después expire.
  • Arquee la espalda sin hacer un esfuerzo excesivo.
  • Mantenga el resto del cuerpo tan relajado como sea posible.
  • Concéntrese en la tensión en la parte baja de su espalda.
  • Ahora relájese tan profundamente como pueda.
  • Repita toda esta secuencia otra vez.

Cuarto día.

  • Apriete las nalgas y los muslos tanto como pueda.
  • Relájese y note la diferencia.
  • Estire la punta de los pies para tensar las pantorrillas. Observe la tensión, a continuación relájelas.
  • Dirija la punta de los pies hacia arriba. Estudie la tensión, después relájese.
  • Sienta lo pesadas y relajadas que están sus piernas.
  • Repita esta secuencia una vez más.

Cuanto más practique la relajación progresiva, más profunda será la relajación y más acortará la duración de las crisis.

LA RESPIRACIÓN LENTA

Mucha gente con trastorno de pánico suele respirar aceleradamente con inspiraciones breves y superficiales que facilitan la crisis. Cambie su ritmo de respirar.  Respire de forma pausada, sin hacer inspiraciones profundas.

La sensación de falta de aire o ahogo puede que le haga respirar muy rápido y de forma profunda. En algunas personas este tipo de respiración empeora los síntomas de la crisis al producirse lo que se llama una "alcalosis respiratoria" debida a la hiperventilación.

Los signos de la alcalosis son sensación de mareo, visión borrosa, embotamiento, hormigueo en manos, pies o cara e incluso contracturas. Esto hace que la persona se asuste aún más empeorando el cuadro.

Recordar: La sensación de falta de aire es más subjetiva que real. Nadie se ha asfixiado en una crisis de angustia. Es imposible. Incluso en el caso de llegar a perder el conocimiento por una respiración forzada, los propios mecanismos reguladores del organismo harán que el ritmo respiratorio vuelva a la normalidad, estabilizando la situación.

Respire, por la nariz de la forma más pausada posible a pesar de la sensación de falta de aire. No acelere el ritmo ni respire muy profundamente. En el caso de no haber podido controlar bien la respiración y aparecer signos como mareo, entumecimiento o embotamiento en alguna parte del cuerpo, un remedio muy eficaz consiste en respirar manteniendo una bolsa de papel sobre nariz y boca. De esta forma se vuelve a reintroducir en los pulmones parte de los gases que se han forzado a expulsar durante la respiración. También la técnica de respiración lenta resulta muy eficaz.

Respiración lenta

Los cinco pasos son:

Hacer una respiración lenta y profunda. Inspirar preferentemente por la nariz, distendiendo el estómago.

Sostener el aire por 5 segundos

Sacarlo lentamente durante otros 5 segundos contrayendo el estómago. Luego hacer unas cuantas respiraciones normales

Repetir la respiración lenta y profunda

PARA LOS FAMILIARES

¿Qué hacer cuando un integrante de la familia sufre de pánico?

Es útil informarse acerca del trastorno de pánico para comprender sus causas, síntomas y evolución ya que existe la tendencia a que, luego de descartadas las causas orgánicas, se tienda a ver este trastorno como producido por debilidad de carácter, como una forma de llamar la atención o como resultado de una falta de voluntad para controlar los síntomas.

Utilice este manual para aprender ya que a veces de entrada no se llega a aceptar o entender totalmente la importancia o gravedad del trastorno de angustia en un ser querido. Esto es así no sólo por el desconocimiento de la existencia de este tipo de trastornos, también por las resistencias emocionales propias del no poder soportar el sufrimiento de un ser querido o por la alteración de los hábitos familiares y el aumento de la carga familiar que genera esta afección.

Ya que la persona con trastorno por angustia no tiene como fin llamar la atención o desentenderse de las obligaciones, es importante que la familia sepa cuanto se debe a la enfermedad y cuanto no. Hay veces en que, efectivamente, algunas personas pueden sacar ventajas de la enfermedad, (ej. no asumir responsabilidades laborales, sociales, familiares o pretender recibir más beneficios del entorno).

Un paso fundamental para ayudar es aceptar que es una enfermedad, que consiste en crisis intensas de angustias, que hay ansiedad entre las crisis y conductas de evitación. Pero que no es una enfermedad grave de por sí, aunque requiera tratamiento específico e insuma algún costo para el tratamiento.

A veces hay que evitar contagiarse con la aparente urgencia de las crisis de pánico (pero, por otro lado, no hay que subestimar y atribuir todos los males al trastorno). Comprender que durante la crisis, la persona está realmente asustada, pero señalarle que ya ha pasado por lo mismo y que ya antes pudo comprobar que la crisis no es peligrosa ni involucra riesgo de vida.

Es una enfermedad que requiere conductas de autocuidado que conviene conocer para saber cómo actuar:

En una primera etapa del tratamiento, hay que incentivarlo hacia el compromiso y el cumplimiento de las indicaciones médicas.

Más adelante, si es necesario, estimularlo en el afrontamiento de miedos y temores, según el ritmo de cada persona, valorando los avances aunque sean pequeños.

Cuando el trastorno tiende a prolongarse en el tiempo, puede a la larga generar cierta tensión familiar, como en cualquier caso donde alguno de los miembros no se encuentra bien o tiene algún problema que no resuelva en el corto plazo.

Recordar que el paciente va a necesitar mucho del apoyo y comprensión de la familia o allegados, pero hacerle ver que también los cuidadores tienen sus propias necesidades y que en todo caso pueden verse desbordados o desorientados acerca de la mejor forma de ayudar.

Tener en cuenta que el carácter del paciente puede haberse alterado mostrándose más quejoso, irritable, crítico o exigente. O bien, retraído y reservado. Esto puede ser tomado como indicios de que se está desentendiendo de los problemas cotidianos familiares. No suele ser así, pero sea el caso que sea, hable con él lo más directa y sinceramente que pueda y pregúntele claramente que tipo de ayuda espera para ese momento.

No caer, por otro lado, en el hecho de que el "estar enfermo" del paciente autorice todas sus demandas de atención, por justificadas que puedan parecerle a él. Tratar de que el paciente no espere que los demás hagan todo por el, ya que con ello lo único que se logra es entorpecer su evolución. Pero informarse sobre qué actividades realmente no está capacitado para afrontar.

Si hay problemas familiares tener en cuenta que cada persona puede tener una visión distinta de las cosas y por lo tanto es conveniente considerar los puntos de vistas de todo el grupo familiar. Exponga con firmeza sus opiniones y por sobre todo intente que, por su parte, no llegue a romperse la posibilidad de seguir en un diálogo constructivo.

Es interesante “poner una pausa” en las discusiones si van subiendo de tono.

Pedir un tiempo fuera y retomar posteriormente el tema con el ánimo de solucionarlo es la mejor opción.

Algunas de las dificultades familiares que pudieran aparecer en estos momentos quizá no sean más que reflejo de algunos puntos no resueltos que conviene comenzar a mejorar. Ayuda mucho tener una conducta acogedora y serena.

Una vez que el paciente se sienta más positivo, optimista y realista ante su problema, se le puede ayudar a identificar el disparador de los ataques de pánico. Esto puede ser un pensamiento, alguna cierta situación, algo que estuvo haciendo o a veces cosas no muy aparentes,  como un pequeño cambio en el latido del corazón.

Ayudarle a aprender a identificar qué actúa como gatillo o detonante de un ataque es de suma utilidad para controlar los síntomas que vienen después.

También es útil ayudar al paciente a realizar aquellas actividades que evita por miedo a que le provoquen un ataque de pánico, partiendo del principio de que no siente miedo ante estas actividades en sí (conducir, entrar en sitios con mucha gente) si no que en realidad tiene miedo a sufrir un ataque de pánico mientras las realice.

Enseñarle que los síntomas de ansiedad que puede sentir al realizar estas actividades no tienen necesariamente que convertirse en un ataque de pánico ya que progresivamente las puede controlar. La terapia ayuda al paciente poco a poco a recobrar su confianza, a controlar los síntomas y a perder el miedo de sufrir un ataque y, como consecuencia, a realizar las actividades que antes evitaba con total normalidad.

Recordarle que los afrontamientos ante situaciones temidas tienen que ser muy graduales (nunca de golpe o forzados) para permitirle recobrar paulatinamente la confianza en sí mismo.

Puede ayudar también en el verificar el cumplimiento de las técnicas de relajación que son muy útiles a la hora de "afrontar" un ataque de pánico.

Animarle a compartir sus experiencias con otras personas que han experimentado un ataque. Para esto son útiles los grupos de autoayuda.

A TENER EN CUENTA DE LA FARMACOTERAPIA.

Conceptos generales a todos los fármacos.

Es muy importante leer con detenimiento la información que viene incluida en el envase del fármaco que vaya a tomar. Pero recuerde que esta información está para advertir, no para asustar. Por eso es interesante aclarar algunos conceptos.

El efecto buscado al administrar el  medicamento es llamado “efecto primario” que se produce al actuar el fármaco en los sitios de acción para los cuales ha sido diseñado.

Si además de actuar donde se busca primariamente produce efectos en otros lugares no buscados, eso se llama “efecto colateral” del fármaco.

Si estos efectos colaterales son clínicamente significativas, estos se llaman “efectos secundarios” (no todo efecto colateral produce efectos secundarios)

Tanto el efecto colateral como el efecto secundario pueden dar lugar a “reacciones adversas”. Esto es, una respuesta a un medicamento que sea nociva y no intencionada.

Ejemplos

Si se toma una benzodiacepina para la ansiedad, asociado al efecto primario buscado (evitar la ansiedad) aparece sedación y somnolencia, como efecto colateral.

Esto puede ser negativo si uno tiene que conducir vehículos, o positivo  si se padece de insomnio. En este último caso produce un "buen" efecto secundario.

Otros conceptos a tener en cuenta:

Dependencia.

Tolerancia

Abstinencia

La dependencia: Es el consumo desadaptativo de algunas sustancias. Uso que lleva a un malestar o deterioro físico, psicológico o social.

No sólo los fármacos pueden ser usados bajo patrones de dependencia. También lo pueden hacer ciertas bebidas socialmente aceptadas como el café (que da gastritis, irritabilidad), la comida (obesidad), tabaco, etc.

Formando parte del síndrome de la dependencia está el craving (traducido como deseo imperioso).  Es el apremio por conseguir alguna sustancia.

La tolerancia: Se produce cuando se presenta menor sensibilidad a la sustancia administrada. Entonces, la dosis habitual de la sustancia ya no produce el mismo efecto, produce menos.

Ya que se puede desarrollar tolerancia sólo hacia algunos efectos de una sustancia y no hacia todos, es útil saber que en ciertos fármacos esto no es malo.

Las benzodiacepinas, en los primeros días de administración, producen sedación como efecto colateral. Pero luego de un tiempo, por tolerancia, cede la misma, quedando solo el efecto primario buscado (que es el efecto ansiolítico) y desaparece la somnolencia.

Abstinencia: Es el conjunto de reacciones físicas o corporales que ocurren cuando se retira el fármaco que se está utilizando. Es muy frecuente en el uso de benzodiacepinas para el tratamiento de la ansiedad.

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