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Monografías / Convicciones De Erich Fromm

Las Convicciones
Por: Roberto Silva

Las convicciones de Erich Fromm

Octava Parte: La fuerza de la raz贸n

Cap铆tulo 32 - Las convicciones

Las dos principales fuerzas que a entender de Fromm impulsan a las personas a actuar, es decir a vivir, son la razón y el amor. Aquí hemos realizado una clasificación, arbitraria si se quiere, encuadrando determinados aspectos a los que el pensador le otorgaba preponderancia en alguna de esas dos cualidades humanas.

Una de sus mayores preocupaciones consistía en que la sociedad moderna muestra una tendencia hacia la uniformidad de ideas, es notorio que la gran mayoría piensa más o menos lo mismo, y que son muy pocos los que se animan a contradecir la información que le llega desde distintos medios, esta es una clara manifestación de mansa aceptación, de dependencia y conformismo, se podría denominarla la conformidad de la opinión pública.(1)

De esta manera, muchas de nuestras opiniones no son más que meras adaptaciones a esas ideas permitidas y aceptadas, por eso efectuaba una radical diferenciación entre éstas y las convicciones que son esenciales para todo hombre que pretenda ser independiente.

Convicción es aquella opinión que se encuentra arraigada en el carácter del individuo y no sólo en su cerebro, las convicciones explicitan lo que una persona es, en tanto que sus opiniones permiten conocer más bien lo que ese individuo escucha. Es la estructura del carácter de la persona la que decide qué clase de ideas elegirá y también la que determina qué fuerza adquirirá esa idea.

 La única manera que los hombres y mujeres puedan expresar resistencia ante fuerzas que intenten limitarlos, es que estén imbuidos de firmes convicciones. Por ejemplo, aquellos que tengan un carácter no autoritario podrán resistirse a un régimen autoritario sin dejarse atrapar por las racionalizaciones que emanen del establishment.(2)

Un pensamiento puede ser un recipiente vacío, sólo una opinión que es sostenida por el simple hecho que es una manifestación de la cultura en que se vive, la misma puede cambiar en la medida que mute la opinión pública, pero también un pensamiento puede ser la expresión de los sentimientos de una persona y sus genuinas convicciones, son estos últimas, arraigadas en la personalidad, las que determinan la conducta y los actos.(3)

Mantener las propias convicciones aún cuando no sean populares requiere de fe y coraje, es necesario tomar los reveses que nos presenta la vida como un desafío cuya superación nos hace más fuertes, en vez de considerarlo un injusto castigo que no tendríamos que recibir nosotros.

En la sociedad industrial los valores oficiales supuestamente son los mismos que los predicados por la tradición religiosa y humanista: la compasión y el amor. Pero estos valores no intervienen en la determinación de la conducta de los individuos, en cambio, los que sí influyen en la vida cotidiana son aquellos engendrados por un sistema que privilegia la propiedad, el consumo, la posición social y la diversión. Esta contradicción entre valores conscientes pero no aplicados y aquellos inconscientes pero efectivos provocan daño en la personalidad.(4)

Las ideas que conforman firmes convicciones son aquellas que se refieren a lo que es real porque tienen el poder de despertar a quienes toman contacto con ellas, pues apelan a la razón. Si la idea llega a la gente se convierte en un arma poderosa porque genera entusiasmo y canaliza las energías. Las ideas no pueden ser vagas sino específicas, pueden llegar a alcanzar una fuerza poderosa para enfrentarlas a las que desarrollan los defensores del status quo.

Además Fromm comenzó a percibir algo que actualmente tiene mayores posibilidades de desarrollo, decía que la difusión de ideas no dependía en exclusividad de los medios de comunicación de masas, y citaba el caso de los libros de bolsillos, los boletines y algunos programas de radio que mostraban cierto interés por defender nuevas ideas. (5) Actualmente con las posibilidades que brinda Internet y las radios comunitarias parecen existir mayores perspectivas de competir, aún en condiciones desfavorables, con los grandes medios de comunicación que responden a poderosas empresas oligopólicas.

Consideraba una cuestión importante introducirse en el hábito de la lectura, que ayuda a que uno se vaya formando sus propias convicciones, a saber que orientación le quiere dar uno a su vida y a desarrollar un conjunto de valores que influirán en las conductas cotidianas. Sin tener convicciones propias o adoptando aquellas que nos puedan haber impuesto otros, es difícil que podamos adquirir seguridad y pleno dominio de nuestros actos.(6)

Esta cuestión de las convicciones se encuentra estrechamente vinculada al desarrollo de un pensamiento crítico, tema ampliamente desplegado por Fromm y sobre el cual ha alcanzado, a nuestro entender, el mayor vuelo de su extensa obra, al respecto nos decía: “Hay que aprender a pensar críticamente. El pensamiento crítico es la única arma y la única defensa que tiene el hombre frente a los peligros de la vida. Porque si yo no pienso críticamente, estaré sujeto a todas la influencias, a todas las sugerencias, a todos los errores y a todas las mentiras que se difunden, y con lo que me han adoctrinado desde pequeño”.
Sólo mediante el pensamiento crítico el hombre puede apreciar la realidad, cuando más cerca está de la realidad más capaz será de vivir adecuadamente, cuando más lejos se encuentre de la realidad menos posibilidades tendrá de enfrentar la vida. Si vivimos en una sociedad que quiere limitar el pensamiento crítico se necesitará de valor para aplicarlo en nuestra vida.(7)

Decía Fromm que la convicción genuina ha pasado a ser una cosa rara, tal es así que suele llamarse fanático a aquel que tenga una fe profunda en alguna convicción espiritual o científica que no coincida con las ideas predominantes o que todavía no hayan sido probadas. En ese caso mucho de los grandes hombres de la Humanidad que también tuvieron mucha valentía al sostener ideas que no eran mayoritarias podían haber sido calificados de fanáticos, como podría haber ocurrido con Buda, Jesús, Isaías, Sócrates, Galileo, Marx, Darwin, Freud, Einstein.(8)

Ser objetivos y ver la realidad sin las deformaciones del narcisismo y la xenofobia es la condición fundamental para comprender el mundo. La libertad sólo puede existir ahí donde se encuentra la razón y la vida, el tribalismo y la idolatría florece donde no se utiliza la razón.

Los sacerdotes y los reyes, es decir los que detentaban el poder, se apropiaron de los ideales que sostenían los pueblos para convertirlos en sistemas y transformarlos en ritual, de esa forma se constituyeron en herramientas para que pudieran gobernar sobre las mayorías. Las ideas fueron alienadas, devinieron en algo externo, en un ídolo al cual rendir pleitesía, la ideología mutó de esta manera en un factor que cohesionaba a la gente pero para someterla a aquellos encargados de administrar ese sistema de ideas.

Las ideologías son manejadas por burocracias que fijan su significado, deciden quién sigue el pensamiento recto, quién es fiel y quién es hereje. La manipulación de las ideologías se ha convertido en un mecanismo para gobernar a la gente controlando su pensamiento.(9)

En el proceso histórico es común que las ideas degeneren en ideología, donde las palabras ocupan el lugar de la realidad humana, además las palabras se encuentran administradas por esa burocracia que logra controlar a la población mientras adquiere poder e influencia para sí misma.(10)

Según vemos el concepto de ideología tiene mucho de negativo en el pensamiento frommiano, todo lo contrario de la importancia positiva que le otorgaba a las convicciones. En ese contexto señalaba que la vida es difícil de sobrellevar si no se la llega a entender, debemos dar una solución al problema de la vida desde el punto de vista teórico y práctico, Fromm consideró que necesitamos un marco de referencia para orientarnos y para que brinde sentido a la vida, sin embargo, muchas veces se recurre a eludir los problemas mediante mecanismos de evasión.(11)

Todos somos idealistas, la cuestión central consiste en cuáles son los ideales que sostenemos, si nos impulsa el afán de destruir, dominar o reprimir, o si por el contrario nos mueve el amor y la cooperación. Lo realmente importante es determinar si esos ideales son peligrosos o provechosos para el mundo, y eso sólo lo podremos determinar discutiendo sobre el marco de referencia adoptado y su finalidad.(12)

Una cuestión que puede resultar muy engañosa es la “validación consensual” de las ideas, mediante la cual se supone erróneamente que si la mayoría en una determinada sociedad comparten una idea, queda demostrada su validez. En estas palabras lo expresaba nuestro autor: “El hecho que millones de personas compartan los mismos vicios no convierte esos vicios en virtudes…”.(13)

Muchas personas carecen de convicciones, sus opiniones y prejuicios son manipulados, lo mismo que sus gustos, por inmensas maquinarias de propaganda, las cuales no podrían ser eficaces si los individuos no fueran condicionados y tuvieran sus propias convicciones. De igual manera, aquél que lea los diarios todos los días no necesariamente se encontrará adecuadamente informado.(14)

Todos necesitamos una estructura de orientación, no importa cuál sea, sin ella nos sentimos confundidos y sin capacidad de obrar eficazmente. Siempre llama la atención la facilidad con que algunas personas sucumben al encanto de doctrinas irracionales ya sean políticas o religiosas, pero el hombre es sugestionable precisamente por esa necesidad vital de contar con un sistema coherente de orientación, cuando más pretensiones tiene una ideología de solucionar todas las cuestiones de la vida más atractiva resulta.

Los objetos de devoción de los seres humanos pueden ser muy variados, se puede ser devoto de un líder que requiera que enviemos a nuestros hijos a morir en una guerra o de un ideal que promueva la protección de los niños, se puede ser devoto de la vida o de su extinción, por eso es que la diferencia entre esos objetos de devoción puede llegar a adquirir gran importancia, esa devoción responde a una necesidad primaria, existencial, que requiere una respuesta de cada persona.(15)

El hombre puede anestesiar su conciencia provocando estados de éxtasis mediante drogas, ayuno o algún tipo de ritual; pero también puede lograrlo concentrando todas sus energías en una pasión que lo consume todo, como puede ser querer vengarse de alguien o buscar fama, riquezas o poder. Anestesiar la razón muchas veces es el motivo de estos intentos.

La alternativa entre los modos regresivos y progresivos de búsqueda de solución a los problema de la vida no sólo es social sino que cada persona se encuentra ante el mismo dilema, su margen para no escoger la solución regresiva en una sociedad que ya la escogió es muy pequeña, pero queda siempre una esperanza aún cuando requiera un esfuerzo considerable. Otra porción del problema consiste en quiénes se identifican plenamente con las ideas dominantes en una sociedad, olvidándose que son individuos para convertirse en una cosa.(16)

Normal Kumar Bose, secretario personal de Ghandi entre 1946 y 1947, explicaba que el líder indio comprendió que el hombre nunca llegaría a una situación donde pudiera superar los conflictos, por eso buscó un mecanismo que fuera un sustituto de la guerra y que no dejara la secuela de destrucción que provocaban los conflictos armados. Por eso Gandhi creó el satyagraha que significa “persistencia en la verdad”, su premisa era que ningún hombre podía captar la verdad en su totalidad por lo que no tenía el derecho moral a imponer su interpretación particular a los demás, pero sí tiene el derecho y el deber de vivir de acuerdo a sus propias ideas y de oponerse a todo lo que le parece incorrecto de las ideas ajenas.

El satyagrahi u hombre que practica el satyagraha se opondrá a cooperar con aquel sistema social que se asiente en la inmoralidad, a la vez que intentará elaborar una nueva forma de vida. En esa resistencia soportará con paciencia y coraje la violencia de su adversario y se negará a ver en él a un enemigo, esforzándose por lograr su conversión. En la visión de Gandhi los humanos nunca deberían ser clasificados entre amigos y enemigos.(17)

Fromm siempre le reconoció a Freud un gran coraje al sostener ideas que  eran fuertemente resistidas, incluso sin considerar las conveniencias personales, precisamente cuando se refería al creador del psicoanálisis señalaba que confiar en la razón implicaba arriesgarse al aislamiento y la soledad y que para muchos eso implicaba uno de los mayores castigos que muy pocos estás dispuestos a afrontar. Pero siempre la búsqueda de la verdad impone a quién lo intenta el serio riesgo de exponerse al asilamiento: “La verdad y la razón son opuestas al sentido común y a la opinión pública”.(18)

Muy pocos han ensalzado la desobediencia como Fromm: “El hombre continuó evolucionando mediante actos de desobediencia. El desarrollo espiritual sólo fue posible porque hubo hombres que se atrevieron a decir no a cualquier poder que fuera, en nombre de su conciencia y de su fe, pero además su evolución intelectual dependió de su capacidad de desobediencia. Desobediencia a las autoridades que trataban de amordazar los pensamientos nuevos, y a la autoridad  de acendradas opiniones según las cuales el cambio no tenía sentido”.  Así como pensaba que la desobediencia era un motor que hacía avanzar a las sociedades, consideraba que la obediencia podía ser el factor que permitiera el suicidio de la Humanidad en tanto hubiera hombres dispuestos a obedecer la orden de apretar los botones de la muerte que concluyan con todo.(19)

Los mártires de las religiones, la libertad o la ciencia, en algún momento han tenido que desobedecer a quienes querían limitar el desarrollo de sus ideas para tener que ser fieles a las leyes de la Humanidad y la Razón. El hombre que sólo obedece se convierte en esclavo, si sólo desobedece se transforma en un rebelde,  no en un revolucionario, porque actúa por resentimiento y envidia, no por convicción. La obediencia a mi propia razón y mis convicciones no es un acto de sumisión sino de afirmación.(20)

Así expresaba Fromm su idea sobre la necesidad de cuestionar las creencias dominantes: “Todo lo que la especie humana ha logrado, espiritual y materialmente, se lo debe a los demoledores de ilusiones y a los buscadores de la verdad”. Y agregaba que esta búsqueda no sólo permite adquirir conocimientos sino que transforma al hombre durante el proceso. Abre los ojos, despierta las conciencias, permite ver al mundo tal como es y produce el desarrollo de las energías intelectuales y afectivas.(21)

1) El amor a la vida, pag. 202
(2) Ob. Cit., pags. 203
(3) Psicoanálisis y religión, pags. 84 y 85
(4) La revolución de la esperanza, pags. 92 y 93.
(5) Ob. Cit., pags. 145, 146 y 147
(6) El arte de escuchar, pags. 173 y 174
(7) Ob. Cit., pags. 174, 175 y 176
(8) ¿Podrá sobrevivir el hombre?, pags. 38 y 39
(9) Ob. Cit., pags. 149 y 150
(10) Las cadenas de la ilusión, pag. 197
(11) La patología de la normalidad, pag. 31
(12) Ob. Cit., pag. 34
(13) Psicoanálisis de la sociedad contemporánea, pag. 20
(14) Ob. Cit., pags. 279 y 280
(15) Anatomía de la destructividad humana, pags. 235 y 236
(16) Ob. Cit., pags. 238 y 239
(17) Humanismo socialista, pags. 116 y 117
(18) La misión de Sigmund Freud, pag. 23
(19) Las cadenas de la ilusión, pag. 11
(20) Ob. Cit., pag. 13
(21) Psicoanálisis y religión, pag. 111

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