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Monografías / Convicciones De Erich Fromm

Por Una Sociedad Mejor
Por: Roberto Silva

Las convicciones de Erich Fromm

 

Capítulo 40 - Por una sociedad mejor

Fromm se definía como humanista y socialista, no obstante su concepción del socialismo variaba considerablemente de la que imperó en buena parte del siglo XX, se encontraba alejado de las ideas y las acciones que se gestaron en la Unión Soviética y su órbita de influencia, también mantuvo una posición distante de la socialdemocracia, aún cuando en ciertos momentos de su vida pareció acercarse a sus posiciones, incluso tuvo un corto pasaje por el Partido Socialista norteamericano.

Según opinaba el propósito del socialismo debía ser el de promover la individualidad y no la uniformidad, alentar la liberación de la servidumbre económica, promover la solidaridad humana y eliminar toda manipulación o dominio de unos sobre otros, el objetivo central debía establecerse en crear una sociedad donde el ciudadano participara activa y responsablemente en las decisiones.(1)

Este sistema político defendido por Fromm establecía como premisa que el hombre debía tener más importancia que las cosas, la vida que la propiedad, el trabajo que el capital, pretendiendo que el poder surja de la creación y no de la posesión.

Ningún hombre debería estar sometido a otro porque éste posea capital, el socialismo humanista tiene su raigambre en la unidad de la Humanidad y la solidaridad de los hombres; además se opone firmemente a la guerra porque considera que cualquier intento de resolver los problemas mediante la violencia es esencialmente inmoral e inhumano.

La producción y el consumo deberían subordinarse a las necesidades humanas y además tendría que establecerse como principio fundamental el de la utilidad social y no  el de la ganancia material.  

El socialismo humanista es una extensión del proceso democrático más allá de la política para desparramarse sobre la esfera económica, con una auténtica participación de los ciudadanos en aquellos temas que lo afectan.(2)

Esta modalidad del socialismo se propone priorizar las necesidades humanas, cuestionando al capitalismo porque enajena al hombre e idolatra la economía. Sus esfuerzos deben estar dirigidos a todos los ámbitos de la actividad humana: la organización del trabajo, la economía, la política, la cultura, etc.

Decía Fromm que mientras el cristianismo predicó la renovación espiritual pero olvidó los aspectos sociales, el socialismo promovió los cambios sociales y económicos y olvidó al ser humano, tratar de avanzar en un sentido y postergar los otros concluye por no resolver los problemas de las mayorías.

Fromm dijo en 1955 que la única solución a los problemas que debía afrontar la Humanidad estaban en el socialismo en tanto pudiera reorganizar el sistema económico para liberar al hombre y establecer un orden basado en la solidaridad, la razón y la productividad, sin embargo no dejaba de reconocer que hasta ese momento las consecuencias del socialismo habían sido desalentadoras.(3)

Fromm afirmaba mucho antes de la caída del Muro de Berlín y de la disolución de la Unión Soviética que el socialismo iba a fracasar si no era capaz de ofrecer un ideal humanista que fuera más allá de una solución meramente económica. Según su opinión el socialismo se equivocó al suponer que la cuestión más urgente era socializar los medios de producción, en la Unión Soviética la socialización lejos estuvo de permitir la libertad y muchos de los objetivos del socialismo, limitándose a constituir un capitalismo de Estado bajo el cual los obreros padecieron de una explotación similar a la de los países capitalistas. (4)

Consideraba que el verdadero problema del socialismo no era la socialización de los medios de producción sino la de socializar las condiciones del trabajo y las funciones de los trabajadores de tal manera que sus labores sean dignificadas y se conviertan en una manifestación de la energía vital de las personas, paralelamente estimaba como necesario efectuar una reforma de la estructura política para que la democracia funcione y sea efectiva, hoy el ciudadano tiene escasas posibilidades de influir en los sucesos, se lo mantiene desinformado y las decisiones son inconsultas. En este marco opinaba que la cuestión central residía en determinar si se puede organizar el trabajo, la sociedad y el Estado sin manipular a las personas y con la participación de las mayorías en las decisiones fundamentales.(5)

En la transición hacia una organización más descentralizada reconocía que debía haber cierta planificación y participación del Estado, pero para evitar el riesgo del centralismo y  la burocratización estimaba como sumamente necesaria la participación popular para que controle y limite el poder de las grandes corporaciones y se promueva la conformación de organizaciones descentralizadas en la producción, el comercio y la cultura.

En la concepción de Fromm las grandes empresas deberían ser controladas por todos los participantes, es decir trabajadores, sindicatos y representantes de los consumidores. Los accionistas seguirían teniendo participación en las ganancias pero no podrían intervenir en la administración, la autonomía de la empresa estará limitada por la planificación central pues la producción debe servir a los fines de la sociedad.

Las pequeñas empresas podrán trabajar sobre una base inspirada en el cooperativismo, en tanto que aquellas industrias que son básicas para el conjunto de la sociedad deberían nacionalizarse  incluyendo en la lista a petroleras, bancos, canales de  televisión, radios, laboratorios medicinales y transportes, pero hacía hincapié que el control debía seguir bajo el dominio de los participantes. (6)  Fromm fue un admirador del sistema autogestionario que rigió en la Yugoslavia del Mariscal Tito.

Bajo ningún concepto planteaba la eliminación de la propiedad privada ni exigía una nivelación del ingreso que debería estar asociado a la habilidad y el esfuerzo de cada uno. Pero esas lógicas diferencias no deberían producir las enormes e irritantes distancias en los ingresos que pueden visualizarse en la actualidad entre quienes menos tienen y aquellos que adoptan una vida plena de lujos.(7)

Ingresemos ahora en el terreno de las propuestas concretas realizadas por Fromm a lo largo de sus trabajos, una de ellas fue lanzada en un principio para un futuro cuando se instaurara una sociedad más igualitaria, pero posteriormente insistió en la necesidad de aplicarla lo antes posible. Esa medida seguramente horrorizaría a ciertos sectores de las clases medias y altas de la Argentina y posiblemente también de otros países. Esta idea no se ha aplicado en ningún país hasta el momento según creemos, pero no obstante en los últimos tiempos se ha avanzado con medidas de reparación social que parecen orientadas en el rumbo indicado por Fromm.

En la Argentina una excelente decisión como la Asignación Universal por Hijo, sin ser tan amplia como la sostenida por nuestro autor, está encaminada en esa dirección, de igual manera que la legislación que posibilitó a muchas personas en edad de jubilarse  acceder a un ingreso aún cuando no hubieran podido aportar a lo largo de todos sus años laborales, esta acertada disposición tenía en cuenta los altos niveles de desocupación y de trabajo en negro con la consecuente dificultad para seguir aportando, situación social que tiene su causa en la política de destrucción del aparato productivo durante el imperio del neoliberalismo en los 90.

Fromm lo llamó “sueldo asegurado”, consistía en asegurarle a toda persona sin un ingreso, un sueldo mínimo que le permitiera cubrir sus necesidades básicas, en la justificación de su propuesta indicaba que en la historia de la Humanidad el hombre vio limitada su libertad de dos maneras: o por la utilización de la fuerza de los gobernantes o mediante la amenaza de hambre para aquellos que no aceptaran las condiciones del empleador.

El sueldo asegurado es posible plantearlo en la actualidad porque el aparato productivo ha alcanzado niveles que le permiten liberar al hombre de la amenaza de  morir por falta de alimentos. Nadie se vería obligado a aceptar condiciones movidos por la amenaza de padecer hambre, también permitiría dedicar tiempo a adquirir nuevos conocimientos con el fin de cambiar de empleo. El efecto más liberador de la medida se vería en lo siguiente: “La gente aprendería a no temer, puesto que ya no necesitaría tener miedo al hambre”.(8)

El principal argumento en contra del sueldo asegurado consistía en que reducía el incentivo para trabajar, pero resulta que aún sin esa medida se ha incrementado la gente sin trabajo, según él podía demostrarse que el incentivo material no siempre es el principal impulsor del trabajo y el esfuerzo, existen otros alicientes como el orgullo, el reconocimiento social o el placer de un determinado trabajo.

Volvía a insistir sobre un aspecto en que ya hemos incursionado, el hombre no es perezoso por naturaleza y padece cuando se encuentra inactivo, si bien pueden existir personas que opten por no hacer nada, la mayoría prefiere trabajar y no estar largos períodos inactivos, sin embargo como en la actualidad el hombre se encuentra alienado por su trabajo existen individuos que prefieren la pereza a la actividad. (9)

También lo llamó “ingreso garantizado”, fundamentaba que todas las personas debían tener derecho incondicional a no morir de hambre ni a carecer de techo. Consideraba que el cristianismo establecía este precepto y que incluso en muchas tribus de la antigüedad también se establecía este derecho: “Los seres humanos tienen el derecho incondicional de vivir, sin importar si cumplen su ‘deber para con la sociedad’”.

En defensa de su propuesta indicaba que la sociedad debería evaluar en costos de criminalidad y drogas, y también considerando otras formas de ayuda social, si el ingreso garantizado no le resultaría mucho más económico, algunos la calificaban de impracticable pero Fromm argumentaba que se trataba de una mera racionalización que intentaba mantener el poder que se ejerce contra los indefensos, y justificar el sostenimiento de una burocracia que domina y humilla a los desprotegidos haciéndole llegar una ayuda que no les alcanza para sus necesidades elementales.(10)

El sueldo asegurado se inscribía en un contexto donde también proponía reorganizar la producción cambiando el lugar donde poner el acento, en vez de hacerlo en aquellos productos que son de consumo individual debían incentivarse los de uso social, tales como los relacionados con escuelas, hospitales, teatros, viviendas, transporte público, etc. Es necesario redimensionar el consumo para pasar del máximo al óptimo, también pretendía limitar la utilización de la publicidad con sus técnicas de “lavado de cerebro”.

Proponía gravar determinados consumos a partir de un determinado nivel y volcar esos ingresos a combatir la pobreza extrema, paralelamente creía que determinados productos de consumo masivo debían ser gratuitos tal como pan, leche, verduras y otros  de primera necesidad. También alentaba la gratuidad en gastos fundamentales como el transporte y la vestimenta, y para el futuro no muy lejano creía conveniente analizar el tema fundamental de la vivienda. De esta manera buscaba  complementar el sueldo asegurado con formas de consumo mínimo gratuito y así establecer una base de bienestar al que todos los integrantes de la sociedad pudieran acceder.(11)

Por supuesto que a la mayoría de los empresarios no les conviene este mínimo garantizado porque están acostumbrados a que los trabajadores deban someterse a las condiciones que ellos imponen, las cuales muchas veces distan de aquellas necesarias para considerar al puesto como un trabajo digno. Esta medida los obligaría a hacer interesantes sus propuestas estableciendo realmente una libertad de contratación ya que a partir de esta medida ambas partes serían verdaderamente libres. Nadie se vería obligado a continuar con un trabajo que le desagrada y que a veces hasta lo enferma, y tampoco tendría la obligación de aceptar humillaciones para mantener el empleo.(12)

Volviendo a la concepción general del ideario frommiano digamos que la igualdad y la libertad son dos principios fundamentales para construir una sociedad donde se priorice el interés de las personas y no las ganancias empresariales, o los beneficios para una clase política ubicada por encima de la mayoría. Las ideas de igualdad defendidas por Fromm consideran que todos los integrantes de la sociedad tienen el mismo derecho a la felicidad y libertad. La manera principal por la cual los seres humanos se relacionan es mediante la solidaridad, y queda definitivamente excluida cualquier forma de explotación y sumisión.

Su visión respecto de la libertad contemplaba que no debería existir un poder superior al yo individual pues el ser humano es el fin y el centro de la vida, por lo tanto el desarrollo de la individualidad debe constituir un fin que no debe subordinarse a otros propósitos.(13)

En este punto debemos aclarar un aspecto de importancia, pues su encendida defensa del individualismo no debe confundirse con los planteos liberales que conocimos y padecimos en América Latina, por eso es que junto a las libertades individuales ubicaba la idea fundamental de la igualdad, la que nunca les resultó grata a los liberales, además siempre consideró que la pobreza era un atentado a la libertad, nuestros liberales, en cambio, siempre se mostraron despreocupados por la suerte de los más necesitados, e inventaron la curiosa teoría del “derrame” por la cual sostenían que llenando las arcas de los más poderosos éstos se encargarían de “derramar” hacia abajo esa riqueza, cosa que nunca ocurrió, al menos voluntariamente.

El criterio de libertad que defendía Fromm intentaba ubicarse lejos de cualquier interpretación abstracta, debía ser una práctica que formara parte indisoluble de cualquier acto de nuestra vida, precisamente la vida es un proceso que nos obliga a elegir en cada momento, siendo estas elecciones las que nos liberan, cada decisión incrementa nuestra confianza en nosotros mismos, en nuestra integridad y  convicciones. Contrariamente cada acto de evasión nos debilita y prepara el camino a otros actos de capitulación que finalmente terminan con nuestra libertad. (14)

Decía Fromm que el futuro de la democracia dependía del respeto al individuo, su consolidación sólo será posible si tiene como uno de sus objetivos primordiales la obtención de la libertad y el pleno desarrollo material y espiritual. El individuo no debe ser objeto de manipulación de ningún poder, sea éste el Estado o una corporación.

El capitalismo supo resolver el problema de la falta de una base material para que se dieran las condiciones para el desarrollo de los individuos, pero el problema actual es que el hombre se encuentra subordinado a fuerzas sociales y económicas, a las cuales debería gobernar si quiere hacer ciertos los principios de igualdad y libertad. Diferenciándose de los liberales sostenía que la libertad no puede separarse de la base material de la existencia, es decir de la estructura económica, política y social de la colectividad.(15)

Afirmaba que debían mantenerse todas aquellas conquistas que fueron alcanzas producto de la democracia, tales como el gobierno representativo y el respeto a los derechos humanos, y agregaba un aspecto trascendental, ninguna persona podía ser abandonada al hambre, la sociedad debía asumir esa responsabilidad y garantizar la alimentación de todos sus miembros sin exclusiones, pero iba aún mucho más allá al alertar que debía garantizarse a los ciudadanos la seguridad para que no estuvieran atemorizados por el miedo a perder el trabajo o mediante mecanismos que intentaran imponer la sumisión.

La democracia no es plena si no se la traslada al trabajo, donde generalmente unos pocos dominan a la mayoría, tal cual ocurre en la economía, la Nación debe controlar a las fuerzas sociales y económicas permitiendo que los individuos tengan una efectiva participación en la dirección tanto en las empresas como en las instituciones políticas.

Nos decía Fromm que la manipulación de las personas debía reemplazarse por la cooperación y extender de manera más efectiva el concepto de gobierno del pueblo, por el pueblo y para el pueblo, no sólo en el plano político sino también en el económico que es uno de los ámbitos que generalmente se encuentran vedados a la participación popular, escuchémoslo en palabras de Fromm: “El único criterio acerca de la realización de la libertad es el de la participación activa del individuo en la determinación de su propia vida y en la de la sociedad, entendiéndose que tal participación no se reduce al acto formal de votar, sino que incluye su actividad diaria, su trabajo y sus relaciones con los demás. Si la democracia moderna se limita a la mera esfera política, no podrá contrarrestar adecuadamente los efectos de la insignificancia económica del individuo común”. (16)

En su libro “¿Tener o ser?” también desplegó una serie de propuestas y conceptos que a su entender debían defender aquellos que se identificaran como humanistas radicales, decía que aún con diferencias, existía lo que podría denominarse una plataforma común que incluyera las ideas centrales de todos ellos.

Enunciaba como criterios comunes del humanismo radical los siguientes aspectos: Debe haber un respeto y cuidado por la naturaleza, la producción debe ser puesta al servicio de los seres humanos, la relación entre los individuos debe priorizar la solidaridad y no el antagonismo, no debe buscarse el consumo máximo sino el consumo sano que fomente el bienestar, las personas deben dejar de lado la pasividad e intervenir activamente en la vida social.(17)

Continuaba indicando una serie de cuestiones fundamentales para mejorar la sociedad, alentando también el surgimiento de un ser humano nuevo cuya estructura de carácter debía contemplar: Dar preeminencia a la orientación del ser por sobre la del tener, adoptar un claro sentimiento de identidad e independencia y a su vez relacionarse solidariamente con los demás, sentir alegría por dar y compartir y no por acumular, respetar la vida, reducir al mínimo la avaricia, el odio y los mecanismos de engaño, vivir sin necesidad de adorar ídolos, desarrollar la capacidad de amar y el pensamiento crítico, gozar de la libertad de ser uno mismo, vivir plenamente sin estar obsesionado por los logros.

Para crear una nueva sociedad seguramente se enfrentará una serie de dificultades que podrían enumerarse de la siguiente manera: Es necesario continuar con el desarrollo industrial pero evitando la creciente concentración en corporaciones que pueden limitar seriamente las libertades, se debe combinar la planificación con la descentralización abandonando la economía de libre mercado que no es más que una ficción, se debe renunciar a la meta de crecimiento ilimitado e irracional, deben crearse condiciones laborales para que el trabajo no sea una actividad alienante, es necesario fomentar el progreso científico sin poner en peligro la subsistencia de la Humanidad, la iniciativa individual en la vida no debe confundirse con los negocios privados.(18)

Una medida esencial era la de limitar los métodos de lavado de cerebro utilizados por la publicidad tanto comercial como política, los consideraba peligrosos pues impulsan a la gente a comprar cosas que no necesitan y también a optar por representantes que tampoco necesita, ni elegiría si estuviera en uso de sus facultades cosa que no ocurre cuando se apela a métodos hipnóticos o engañosos de propaganda. Estos mecanismos hipnóticos son nocivos para el desarrollo de un pensamiento crítico y el logro de la independencia emocional, incluso sostenía que el efecto de algunas drogas podía ser menor al causado por el lavado de cerebro que hace perder el sentido de la realidad.(19)

La cuestión de la información adquiere niveles de gran importancia para un sistema democrático, es fundamental evitar cualquier forma de censura bajo el argumento de la “seguridad nacional”, pero también debe tenerse en cuenta que los diarios y los medios de comunicación privados producen deformaciones de la información no publicando todas las noticias, distorsionando otras y tratando de imponer sus propias opiniones.

Los medios de comunicación son los que determinan de acuerdo a sus intereses cuales son noticias y cuáles no, muchas veces sólo se llega a la superficie de un hecho y no se lo profundiza, también debe tenerse en cuenta que en tanto negocio sólo publicarán aquello que se venda pero considerando primordialmente no perjudicar a sus anunciantes.(20)

El actor Russell Crowe encarnó a Robin Hood en una película, preguntado sobre qué actitud consideraba que tendría el héroe en la actualidad, respondió que seguramente estaría combatiendo a las grandes empresas que controlan los medios de comunicación.

En uno de sus trabajos Fromm definía la que estimaba como una opción fundamental: “La alternativa entre el socialismo y la barbarie se ha vuelto pavorosamente real en la actualidad, cuando las fuerzas que operan conduciendo hacia la barbarie parecen ser más poderosas que las que actúan en sentido contrario. Pero no es el “socialismo” del totalitarismo administrativo el que salvará el mundo de la barbarie. Será el renacimiento del humanismo, el surgimiento de un nuevo Occidente que emplee su nuevo poderío  técnico a favor del Hombre, en lugar de utilizar al hombre al servicios de las cosas…”.(21)

Llegamos al fin y esperamos haber presentando una visión lo más amplia posible del pensamiento vivo de Erich Fromm, confiamos que el lector haya llegado a la misma conclusión que el autor en el sentido que sus convicciones pueden ser de utilidad para la realidad política y social actual, las ideas dominantes que imperan en las grandes potencias no parecen presentar soluciones ni para las mayorías de esos países y mucho menos para los países de la periferia. América Latina presenta interesantes proyectos de los que surgen tendencias liberadoras que van en sentido contrario a aquellos poderes que la hundieron en la pobreza y la dependencia, algunos planteos de Erich Fromm parecen ser una buena base para repensar nuestra realidad y buscar soluciones creativas para la emancipación individual y social.

(1) Sobre la desobediencia y otros ensayos; pags. 101 y 102
(2) Ob. Cit., pags.. 108, 109 y 110
(3) Psicoanálisis de la sociedad contemporánea, pags. 223 a 229
(4) La patología de la libertad, pags. 89 y 90
(5) Ob. Cit., pag. 94
(6) Sobre la desobediencia y otros ensayos, pags. 112, 113 y 114
(7) Ob. Cit., pag. 115
(8) Ob. Cit., pags. 129, 130 y 131
(9) Ob. Cit., pags. 132 a 135
(10) ¿Tener o ser?; pags. 178 y 179
(11) Sobre la desobediencia y otros ensayos, pags. 138 a 141
(12) Psicoanálisis de la sociedad contemporánea, pags. 277 y 278
(13) Ob. Cit., pags. 290, 291 y 292
(14) Etica y psicoanálisis, pag. 224
(15) El miedo a la libertad, pags. 296 y 297
(16) Ob. Cit., pags. 298 y 299
(17) ¿Tener o ser?; pag. 153
(18) Ob. Cit., pags. 162 a 165
(19 Ob. Cit., pag. 176
(20) Ob. Cit. pags. 182 y 183
(21) Las cadenas de la ilusión, pags. 250 y 251

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