Versión Movil
Ir a la versión de Escritorio
Psicología Online | Monografías | Ninfomania En La Adolescencia | Antecedentes

Monografías / Ninfomania En La Adolescencia

Antecedentes
Por: María Paz Guzmán Benavente

Antecedentes

Según Freud (1905) la adolescencia es un estadio del desarrollo en el que brotan los impulsos sexuales y se produce una primacía del erotismo genital.  Supone, por un lado, revivir conflictos edípicos infantiles y la necesidad de resolverlos con mayor independencia de los progenitores y, por otro lado, un cambio en los lazos afectivos hacia nuevos objetos amorosos. Es la etapa de la vida durante la cual el individuo busca establecer su identidad adulta, apoyándose en las primeras relaciones objetales-parentales internalizadas y verificando la realidad que el medio social le ofrece, mediante el uso de los elementos biofísicos en desarrollo a su disposición y que a su vez tienden a la estabilidad de la personalidad en un plano genital, lo que solo es posible si se hace el duelo por la personalidad infantil.

Freud (1905) dio cuenta que:

El  hecho  de  la  existencia  de  necesidades  sexuales  en  el hombre  y  el  animal  es  expresado  en  la  biología  mediante  el supuesto de una «pulsión sexual» (…). La  opinión  popular  tiene  representaciones  bien  precisas acerca  de  la  naturaleza  y  las  propiedades  de  esta  pulsión sexual.  Faltaría  en  la  infancia,  advendría  en  la  época  de  la pubertad  y  en  conexión  con  el  proceso  de  maduración  que sobreviene  en  ella,  se  exteriorizaría  en  las  manifestaciones de  atracción  irrefrenable  que  un  sexo  ejerce  sobre  el  otro, y  su  meta  sería  la  unión  sexual,  al  menos,  las  acciones que  apuntan  en  esa  dirección (p.123)

Freud refirió lo siguiente:

Con el advenimiento de la  pubertad se  introducen los cambios  que llevan la  vida sexual  infantil a su  conformación  normal  definitiva.  La  pulsión  sexual  era  hasta  entonces  predominantemente  autoerótica;  ahora  halla  al  objeto  sexual. Hasta  ese  momento  actuaba  partiendo  de  pulsiones  y  zonas erógenas  singulares  que,  independientemente  unas  de  otras, buscaban  un  cierto  placer  en  calidad  de  única  meta  sexual (…) para  alcanzarla,  todas las  pulsiones  parciales  cooperan,  al  par  que  las  zonas  erógenas se subordinan  al  primado de la  zona genital (Freud, 1905, p.189).

La tensión sexual según Freud (1905) es el estado de excitación sexual que presenta el carácter de una tensión que conllevaría a un cierto displacer, y con esto se engendra un problema cuya solución es tan difícil, ya que resulta complicado llegar a entender los problemas sexuales.

Ahora bien, para Freud (1905) el  papel que  en  ese  proceso  cumplen  las  zonas  erógenas  es  claro.  En su  conjunto se  aplican para  brindar,  mediante  su  adecuada  estimulación,  un  cierto monto de  placer;  de éste arranca el  incremento de  la  tensión, la  cual, a su  vez,  tiene que ofrecer la  energía motriz necesaria para llevar a su  término el  acto sexual (…). Este placer último  es  el  máximo  por su  intensidad,  y es  provocado  enteramente  por la  descarga,  es  en  su  totalidad  un  placer  de satisfacción,  y  con  él  se  elimina  temporariamente  la  tensión  de  la  libido.

Una de los aspectos más relevantes en la etapa de la adolescencia es el narcisismo que los caracteriza.

Freud (1916 - 1917), refiere a que el narcisismo es cuando el yo en su totalidad se toma como objeto de amor. De la historia del desarrollo de la libido de objeto, habría que recordar que muchas pulsiones sexuales se satisfacen al comienzo en el cuerpo propio, de manera autoerótica, por tanto, el autoerotismo es la práctica sexual del estadio narcisista de colocación de la libido, la cual es entendida como la fuerza pulsional de la vida sexual.

Luego de haber abordado ciertos puntos relevantes acerca de la teoría freudiana acerca de la pubertad, se hace necesario hacer una breve referencia al concepto de ninfomanía, noción que será clave a la hora de abordar las temáticas referidas al cuerpo y al síntoma en relación a la compulsión a la repetición en este trastorno.

Para Capponi (1987), existiría un trastorno llamado “Ninfomanía” caracterizado por un excesivo deseo y necesidad de realizar el coito. Tendría que ver especialmente con una desviación sexual característico en la mujer, que  tiene un carácter compulsivo. Dicho trastorno se vincula directamente con el cuerpo, puesto es éste el que padece el síntoma en la ninfomanía.

Se considera relevante, a partir de los postulados de Assoun (1977) en relación al cuerpo,  poder señalar la irreductibilidad de lo físico a lo orgánico. Es decir, la problemática tiene que ver principalmente con pensar ese impacto físico de lo real inconsciente.

La cuestión está en el nudo de la clínica y la metapsicología, que refiere el síntoma a las instancias y los conflictos, así como a la economía psíquica. En efecto, esa incidencia física de lo inconsciente llega a expresarse en las manifestaciones somáticas del síntoma, cuando “eso anda mal” en el cuerpo. Así pues, el síntoma, en cuanto “toca” el cuerpo, es presencia física del conflicto (Assoun, 1997).    

Para profundizar en lo recientemente expuesto por Assoun, se hará alusión a lo referido por Freud, a lo que él denominaba «Síntoma». Este equivale a un indicio de un proceso patológico, un sustituto de una satisfacción pulsional interceptada; es un resultado del proceso represivo. Mediante la represión, el yo consigue coartar el devenir consciente de la representación que era la portadora de la moción desagradable. El análisis demuestra a menudo que el síntoma se ha conservado como formación inconsciente, es decir, poseen un sentido, lo mismo que las operaciones fallidas y los sueños, y que están en vinculación íntima con el vivenciar del paciente (Freud, 1925-1926).

Siguiendo con Assoun (1977), el cuerpo puede considerarse como principio de “generación” material (física), como dato-principio (somático), y por último, como disposición articulada de órganos (organismo). Es aquí donde se proyectará el síntoma. Sin embargo, en apariencia el cuerpo real –en el sentido más inmediato- es sin duda el cuerpo orgánico, es decir, el organismo, lo que remite a lo somático y a lo físico. Puede suceder que debajo de ese “verdadero cuerpo” surja algo, un resto, un dolor intempestivo sin causa aparente, un goce inabordable, que permite sospechar que ese cuerpo del sujeto también vive una vida que parece desafiar en parte a la “vida orgánica” o darle su verdadera significación. De ese “resto” el médico hará espontáneamente un factor (…) psicológico. El cuerpo revela la forma más imperiosa de lo real (…) inconsciente.

Para lograr contextualizarnos aún más en este tema, se hace necesario definir las nociones de goce y cuerpo en relación al registro de lo real según Lacan.

Para Lacan (1972-73), el concepto de goce tendría una connotación sexual, en relación al cuerpo, y como Goce-Otro. La mujer tiene la posibilidad de gozar de su cuerpo, porque lo libidiniza ante la represión del goce autoerótico; por eso se habla de que la mujer tiene un goce que va más allá del goce fálico, goce de un carácter indeterminable. El goce femenino no se localiza en el órgano, es un goce del cuerpo, un exceso de placer. Lacan equipara el concepto de goce al de orgasmo, lo cual da cuenta de una transgresión del placer, lo que causa un “placer doloroso”, es decir, el goce implica sufrimiento.

El concepto de goce lacaniano se equipararía al de “más allá del principio del placer” freudiano.

Siguiendo con esta idea de cuerpo y goce en relación a la ninfomanía, se abrirá el tema de la compulsión a la repetición a partir de los postulados freudianos, ya que es precisamente ahí, en el cuerpo, donde reside el conflicto, en donde el síntoma se manifestará de manera compulsiva.

Freud (1920), en sus intentos de estudiar el modo de trabajo del aparato psíquico en una de sus prácticas más tempranas, es decir, el juego infantil, refiere a que existe, efectivamente una fuerte tendencia al principio del placer; pero a esta tendencia se le oponen, en cambio, otras fuerzas, de tal manera que el resultado final no puede corresponder siempre a este principio, sino a algo que está más allá, lo que denominó: “Más allá del principio del placer”.

Freud respecto de la relación que guarda el principio del placer con la compulsión a la repetición, refiere a que esta última provoca displacer al yo, puesto que saca a la luz operaciones de mociones pulsionales reprimidas. Sin embargo, esta clase de displacer no contradice al principio del placer, debido a que es displacer para un sistema, la consciencia,  y al mismo tiempo, produce satisfacción en el otro, el inconsciente (1920).

Se tiende a la repetición, ya que lo reprimido intenta retornar al presente en forma de síntomas, es decir, lo que ha permanecido incomprendido retorna. En efecto, lo que se repite son experiencias manifiestamente displacenteras que emanan del inconsciente (Freud, 1920).

La ninfomanía podría tener cierta relación con la perversión en relación a lo sexual, por lo que a continuación se citará a Meltzer, el cual realiza un abordaje en torno a esta temática.

Meltzer (1974) refiere:

Quisiera retornar ahora al problema más central, la severa confusión subyacente en todos los niveles con la que el adolescente está lidiando (…). Reaparece la incertidumbre con respecto a las diferenciaciones, interno-externo, adulto-infantil- bueno-mal, y masculino-femenino, que fue característico del desarrollo pre-edípico. Además prevalecen las tendencias perversas debidas a la confusión de zonas erógenas junto con la confusión entre amor sexual y sadismo (pp.95-96).

Este enunciado daría cuenta de una confusión zonal propia de la etapa de la adolescencia, que da cuenta de una confusión entre lo interno y lo externo, entre el self y el objeto, la cual se vincula con el mecanismo de identificación proyectiva. Cuando se unen los dos tipos de confusión entre bueno y malo y masculino y femenino, se crea  la confusión entre la sexualidad buena y la perversa. Otro nivel de confusión que irrumpe en la pubertad es el de las confusiones zonales, vinculadas  con la reactivación del Edipo pregenital y genital. Esta confusión entre las diversas partes del cuerpo en relación al objeto da lugar a configuraciones particulares, como por ejemplo oral-genital, anal y genital, oral y anal, etc… (Meltzer, 1974).

Política de Privacidad | Condiciones de Uso | Política de Cookies
2017 © Psicología Online. Todos los Derechos Reservados.
Clínica Psicológica V. Mars - Sueca (Valencia, España- Tlf. (+34) 96 170 15 53
Esta Web utiliza cookies propias y de terceros, para realizar el análisis de la navegación de los usuarios. Click para . Puedes cambiar la configuración u obtener más información AQUÍ