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Monografías / Tdah Impacto En Vida Escolar Familiar Personal

Identificaci贸n y tratamiento del TDAH
Por: Victoria Romero Vieira

El TDAH. Impacto en la vida escolar, familiar y personal

3. Identificaci贸n y tratamiento del TDAH

Autora: Victoria Romero Vieira

Ante la sospecha por parte de los padres de que existe un problema en el desarrollo, se produce una fase de inquietud y alarma. Desde los dos o tres años, los padres comienzan a observar que el temperamento y los hitos evolutivos de estos bebés no se desarrollan igual que el de los otros niños. A partir de ahí, inician un camino hacia la búsqueda del diagnóstico que conlleva en la mayoría de los casos acudir a diferentes profesionales, intentando verificar este diagnóstico: pediatra, neuropediatra, psiquiatra y/o psicólogo clínico. En la mayoría de los casos, este diagnóstico no llega a realizarse hasta los 6 años, con lo cual la mayoría de los niños cuando son diagnosticados ya han estado en la escuela y sus conductas ya representan un desafío para los padres y maestros.

Como ya se ha comentado anteriormente, los síntomas tempranos que presentan los niños con TDAH, como problemas de sueño, alimentación, control de esfínteres y habla, pueden ocasionar respuestas inapropiadas en los padres y esto puede agravar los síntomas del TDAH. Por lo tanto, un diagnóstico temprano puede tener efectos beneficiosos por cuanto posibilita la instauración de tratamientos, no sólo con medicación sino con otros tipos de terapia, como la terapia familiar, que pueden ayudar a evitar la frustración, el castigo y el daño en la autoestima del niño, así como mejorar el bienestar de los padres.

Son los padres, como cuidadores primarios, los que más involucrados están en el problema de su hijo. Son los que observan y detectan que tiene problemas, interactúan con él y deben hacer frente a sus demandas. Además, son las principales fuentes de información para el diagnóstico del TDAH, los que deciden acudir a un profesional, le trasladan los síntomas que han detectado, cómo han abordado el problema, etc. También son los que van a dispensar a su hijo la medicación, van a trasladar al terapeuta las sutilezas de los efectos de la misma, las mejoras que han observado y sus posibles efectos adversos. Por ello, es importante analizar las atribuciones que los padres realizan del trastorno y sus expectativas de mejora, ya que esto será clave en su adherencia e implicación en el tratamiento.

La familia tiene que entender el problema antes de discutir opciones de tratamiento. Se les debe orientar para que conozcan los diferentes tipos y las posibles controversias que existan sobre ellos y aconsejarles no aceptar uno de ellos sin poner en tela de juicio informaciones contradictorias que aparezcan en diferentes medios como la televisión, internet, libros publicados, etc. Es necesario lograr una “alianza terapéutica” con los padres para que se impliquen en el tratamiento, bien sea psicológico, farmacológico o combinado, puesto que son los mejores coterapeutas con los que podemos contar para llegar a los logros deseados.

El 50% de las familias con TDAH no siguen las recomendaciones del tratamiento psicológico o farmacológico, ya que un individuo debe estar preparado para cambiar su conducta para que el tratamiento psicológico o psiquiátrico sea eficaz. Los factores que pueden influir en la falta de adherencia a la medicación en un niño TDAH son: el negativismo del niño, las preocupaciones paternas por la seguridad de la medicación, las reacciones de los familiares respecto a la medicación, la desinformación sobre el TDAH y el estigma real o percibido del tratamiento farmacológico.

Hay que tener presente también que el TDAH es un trastorno crónico, con lo cual los profesionales que llevan a cabo el tratamiento juegan también un papel esencial en la adherencia al mismo y también van a ser responsables del éxito de la intervención. Por ello, deben de suministrar información clara a los padres y al propio niño, llevar a cabo un seguimiento adecuado y tener en cuenta los sentimientos del paciente y de la familia y prever, en la medida de lo posible, las repercusiones de la etapa crítica de la adolescencia. Se ha corroborado que el uso de medicación psicoestimulante disminuye a lo largo de adolescencia, ya que ésta se convierte en un método impopular de tratamiento cuando los niños son mayores y los estudios muestran que rechazan la medicación.

Dada la complejidad de dificultades de los niños con TDAH tanto a nivel cognitivo como conductual,  se requiere una intervención desde una perspectiva interdisciplinar en la que se ofrezcan estrategias a los padres y a los profesores para el manejo del comportamiento como complemento a la acción de los fármacos y se trabaje también el autocontrol y la interiorización de normas y reglas para la solución de problemas. El tratamiento más adecuado será aquel que parta de un enfoque biposicosocial y que se plantee abordar tanto los síntomas centrales del TDAH y los trastornos concomitantes, así como los problemas que presenta el niño en los distintos contextos en los que se desarrolla.

Junto a otros componentes, el tratamiento debe incluir necesariamente una terapia familiar o asesoramiento a padres, mediante modelos de Primera parte: marco teórico. 88 actuación integral dirigidos a las familias de niños con necesidades de atención temprana. Un programa de intervención formativo/ preventivo, en el que se facilite a los padres estrategias para reducir el nivel de estrés que puede provocar el comportamiento de estos niños; se les ofrezca información y asesoramiento para reducirles la inseguridad y los sentimientos de culpabilidad que experimentan en cuestiones relativas al TDAH y sobre las directrices a seguir en la crianza. Se les debe enseñar a identificar y valorar los progresos del hijo (sus logros y adquisiciones) aunque sean limitados, ayudarles a promover una distribución clara de responsabilidades y roles y a construir un estilo educativo democrático, no coercitivo ni sobreprotector.

Para evitar la sobrecarga de los padres y el nivel elevado de estrés que les supone la crianza, se tiene que potenciar que la familia consiga un mayor apoyo social tanto intrafamiliar como extrafamiliar (abuelos, amigos, asociaciones, etc.). Sobre todo el principio fundamental a destacar, es que la familia debe ser una pieza básica en la intervención, para lo cual es importante aumentar los sentimientos de confianza y de complicidad en la interacción con los profesionales que atienden a su hijo, tanto en el sistema sanitario como escolar.

En cualquier caso, es importante que, a la hora de planificar la intervención terapéutica del trastorno por déficit de atención con hiperactividad, se tenga en cuenta que estamos ante una intervención que se puede prolongar a lo largo del tiempo, con lo cual se pueden plantear crisis en la familia, e incluso en la intervención, sobre todo al llegar a la adolescencia o en la transición a la vida adulta. Asimismo, debemos considerar que las estrategias de intervención son específicas para cada familia concreta y para cada niño ya que tanto los recursos disponibles como las peculiaridades de cada familia, hacen necesario que se articule un programa específico.

Familia y seguimiento escolar y extraescolar- La estrecha relación de los padres con la escuela es esencial para poder abordar convenientemente el problema del TDAH en los dos contextos de desarrollo más importantes para el niño (la familia y la escuela). Es importante que exista una actitud favorable sobre el trastorno entre el grupo de profesionales educativos y evitar que se desplieguen actitudes poco favorables como presionar a la familia a que el niño salga del colegio porque no se sabe como abordar el problema. El inadecuado manejo de las situaciones conflictivas en el contexto escolar puede ocasionar a los padres estrés e insatisfacción parental, puesto que pueden sentirse responsables del comportamiento de su hijo y de las quejas que reciben en este sentido.

Aunque tengan un nivel intelectual alto, es muy probable que los estudiantes con TDAH fracasen en la escuela, ya que, a medida que avanzan los cursos, las tareas escolares exigen más concentración, mantenimiento del esfuerzo y planificación. Estos niños presentan problemas en sus estudios porque estudian menos tiempo, se esfuerzan menos por conseguir sus objetivos y utilizan estrategias menos elaboradas.

Los problemas de aprendizaje repercuten en los padres y son una fuente considerable de estrés. Dado que estos niños necesitan un apoyo adicional diferente al de sus hermanos, los padres deben llevar un seguimiento diario de sus tareas escolares y una relación continuada con los profesionales del ámbito educativo que están interviniendo con el niño (los profesores, los psicopedagogos escolares, o los profesores de educación especial). En definitiva, la problemática escolar de los estudiantes con TDAH requiere una coordinación bidireccional padres-maestros para realizar una adecuada valoración del problema del niño y de sus necesidades educativas y una planificación de la mejora conducta y social, así como la coordinación para valorar los efectos de la medicación. Los padres pueden ofrecer información sobre el niño, que incluya la historia médica, las aficiones e intereses, los refuerzos eficaces y el funcionamiento del niño en casa, para que los profesionales del ámbito educativo planifiquen la intervención. Asimismo, es necesario que los padres realicen una supervisión diaria de las tareas que se le asignan al niño por los problemas de planificación que presenta (en muchas ocasiones se pueden solucionar con una agenda de comunicación padre-profesor en donde se reflejen las tareas asignadas diariamente para que el padre las supervise). Por otra parte, el maestro puede informar a los padres sobre el progreso de su hijo, el comportamiento en la escuela, ofrecerles el feedback de cómo afecta la medicación a los logros académicos y la duración de la efectividad de la misma. Esta información también puede usarse para ayudar a los profesionales sanitarios a tomar decisiones más fundamentadas sobre el niño.

El papel del padre y del maestro son claves en el tratamiento farmacológico o psicosocial, ya que además de su intervención directa con el niño, son los observadores de las manifestaciones conductuales que son necesarias para que los profesionales de la salud realicen un enfoque adecuado de su tratamiento. Además de la coordinación escuela padres son necesari también medidas institucionales que proporcionen la respuesta educativa adecuada al niño TDAH.

El TDAH es un trastorno a “tiempo completo”, que impacta todos los aspectos de la vida del niño y de su familia. Por consiguiente es necesario asegurar un diagnóstico temprano para minimizar los efectos en la vida del niño y de sus padres y proporcionar un tratamiento precoz efectivo para que se mejore la conducta del niño y los padres aprendan a entender el problema y a manejar los síntomas que presenta.

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