Psicología Online PIR Personalidad La aproximación de metas de la motivación y personalidad

Psicología de la Personalidad y Diferencial: Motivación y Personalidad

EXPLICANDO LA DINÁMICA DE LA CONDUCTA

1. Acercamientos generales 1.1. La aproximación de metas

La palabra meta se utiliza para definir un estado deseable para una persona que algún día podrá conseguirse. Sería un objetivo alcanzable, no sin cierta dificultad, siendo el esfuerzo invertido contingente con su consecución, en cuyo camino habría muchos otros objetivos parciales. Para saber la motivación de una persona por lograr una meta, se ponen obstáculos para probarla, como en los "rituales de iniciación".

Las metas energizan y dirigen la conducta de las personas. La conducta es motivacional: se dirige a conseguir unos objetivos establecidos. Una vez que se establece una meta, la persona llevará a cabo diversos procedimientos en el camino hacia su consecución: desarrollará un cierto nivel de esfuerzo, preparará estrategias de actuación y establecerá un compromiso con el objetivo propuesto.

El esfuerzo y persistencia en la obtención de una meta será mayor cuando ésta sea claramente definida, e implique un cierto nivel de desafío o dificultad, que afectará a la valoración de atractivo, viendo de forma más positiva las metas más difíciles. Es importante para la persona ir obteniendo información acerca de cómo va consiguiendo superar objetivos parciales.

Las estrategias de actuación se verán afectadas por la complejidad de la meta. Cuando son simples, la acción se verá afectada por aspectos motivacionales (esfuerzo/persistencia), cuando son complejas, predominarán aspectos cognitivos (preparación de planes/estrategias).

Una meta motiva a una persona en la medida en que la acepta y se siente comprometido con ella: si el compromiso es grande, movilizará mayor esfuerzo. El que otras personas conozcan la meta, la presencia de recompensas o percibirse con las habilidades necesarias para alcanzarla, aumentarán el grado en que uno se siente comprometido con su logro.

El esfuerzo por alcanzar las metas dependerá de la expectativa que tiene la persona de poder lograrlo, y del valor que tiene para ella el objetivo. La expectativa y el valor se combinarían de forma multiplicativa para determinar la utilidad subjetiva de una meta para la persona. Si una de ellas es cero, la meta no sería de utilidad, y no se esforzaría por conseguirla.

A veces. la persona se enfrenta con metas incompatibles entre sí. Este conflicto entre metas implica sentimientos de aceptación y de rechazo. Esto puede provocar que las personas inhiban determinadas conductas, piensen excesivamente en las metas en conflicto y experimenten malestar psicológico.

Aunque el establecimiento de metas y el camino hacia su logro son elementos motivacionales, en el proceso intervienen aspectos cognitivos: tras el éxito o fracaso en la superación de los objetivos menores, la persona realiza atribuciones para analizar las causas. Estas atribuciones afectan a la formación de expectativas sobre el rendimiento futuro, y elicitan respuestas afectivas. El componente afectivo de la conducta motivada lo definirían las dimensiones atributivas de locus de causalidad y controlabilidad, mientras que la dimensión de estabilidad contribuye al componente cognitivo.

Las metas tienen 3 tipos de propiedades:

  • El componente cognitivo de una meta: incluye representaciones o imágenes mentales de la meta, una jerarquía (desde objetivos menores a la meta final) y planes que conduzcan al objetivo final; los procesos cognitivos serían relevantes a la hora de analizar la información disponible antes de decidir activar o no un determinado plan para conseguir una meta.
  • El componente afectivo incluye el grado en que las conductas vinculadas con la meta se asocian con reacciones afectivas de aproximación, miedo, ira, etc.
  • El componente conductual incluye las acciones asociadas con el plan para obtener una meta.

Estos tres elementos se relacionan entre sí y pueden variar en su grado de significación. Una meta con un componente cognitivo fuerte y afectivo débil puede ser considerada como una actitud o valor y una meta con un componente afectivo fuerte y cognitivo débil puede ser considerada como un impulso o deseo. Una meta con una estrategia bien desarrollada expresa una intención y una meta sin un plan elaborado puede ser una fantasía o ilusión.

Las conductas dirigidas a una meta se mantienen durante largos periodos de tiempo. En esta estabilidad intervienen distintos factores: las imágenes almacenadas en la memoria (imaginar la meta produce la reacción afectiva positiva asociada con ella); organizar la meta en una jerarquía (superar submetas activa reacciones positivas que ayudan a mantener el camino hacia el objetivo final); aunque la persona no reciba refuerzo externo positivo por superar submetas, puede desarrollar estrategias propias, utilizando como elementos motivadores, fuentes internas de refuerzo.

Pervin presenta una teoría de metas que enfatiza la naturaleza propositiva de la conducta humana y reconoce el funcionamiento interdependiente de las características cognitivas, afectivas y conductuales. La personalidad es vista como un concepto integrador, enfatizándose su naturaleza dinámica como sistema dirigido al logro de metas.

El establecimiento de metas crea una discrepancia entre el estado actual y un estado deseado, iniciando, para reducir esa discrepancia, una acción propositiva o intencionada. Las aproximaciones a la motivación basadas en el concepto de discrepancia describen un proceso con los siguientes pasos:

  • 1º. Se establece la intención de esforzarse por conseguir una meta elegida, desarrollándose una estrategia.
  • 2º. Se van llevando a cabo acciones específicas (submetas)
  • 3º. Se van comparando los resultados en estas acciones con la meta final, para detectar discrepancias.
  • 4º. Se hacen atribuciones causales sobre las posibles discrepancias percibidas.

En función de estas atribuciones, la persona realiza reajustes en su conducta, como aumentar sus esfuerzos, cambiar de estrategia, negar la discrepancia, etc.

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