Psicología Online PIR Diferencial Aproximaciones a la integración de la inteligencia y la personalidad

Psicología de la Personalidad y Diferencial: La Creatividad, Estilos Cognitivos e Inteligencia Práctica

3. Aproximaciones a la integración de la inteligencia y la personalidad

La tradición psicométrica tiene como objetivo operacionalizar y evaluar constructos representativos de las dos áreas protagonistas, personalidad e inteligencia, y a continuación explorar las correlaciones existentes entre los dos constructos derivados. El estudio formal de las relaciones entre personalidad e inteligencia puede darse gracias a una serie de medidas, más o menos fiables. Así, el objetivo habitual de los tests de inteligencia ha sido evaluar el rendimiento máximo de los sujetos (su capacidad), y el objetivo de los tests de personalidad ha sido el rendimiento típico (representativo de la manera habitual en que el individuo se comporta y rinde en su vida cotidiana)

La aproximación experimental parte de modelos teóricos precisos sobre la relación entre ambas. Aquí, por el contrario, se parte de hipótesis específicas que guían la investigación, se utilizan medidas más precisas (velocidad mental, etc) y no puntuaciones globales en CI. De esta manera, el foco de interés está en los estilos de solución de las pruebas, más que en el rendimiento global. A partir de estos supuestos se procede a examinar correlaciones separadas entre estos componentes del CI global aislados experimentalmente y diversos aspectos de la personalidad, en determinadas condiciones o situaciones.

Sin embargo, los modelos experimentales van más allá del análisis de los procesos cognitivos simples. A partir de la teoría de la ciencia cognitiva clásica se propone que un análisis de las relaciones complejas entre personalidad e inteligencia requiere, además de la consideración de procesos cognitivos simples y de sus bases biológicas, una explicación en términos de procesos más complejos como las metas personales, intenciones y esfuerzos de adaptación a las demandas externas; lo que se denomina nivel de conocimiento o semántico, por cuanto implica la intervención del conocimiento global que se posee el mundo, su interpretación, etc. ( El estudio de las facetas adaptativas de la inteligencia se enmarca dentro de este nivel de análisis, en donde cobran sentido constructos como la inteligencia práctica, la emocional, etc, que se verán más adelante)

3.1. Evidencia empírica de las relaciones entre personalidad e inteligencia 3.1.1. Aproximación psicométrica.

En esta perspectiva de análisis, varios han sido los factores que han contribuido al escaso éxito en la detección de aspectos comunes entre personalidad e inteligencia.

1. Naturaleza de los constructos. Los estudios factoriales que incluyen medidas de personalidad e inteligencia han dado muestras de diferenciación entre las mismas.

Criterios de diferenciación entre los constructos de personalidad e inteligencia
  • a) la inteligencia es contemplada como unidireccional(de poco a mucho), mientras que la personalidad como bidireccional (bipolar; dos polos extremos, p.ej, introversión-extraversión)
  • b) Criterio para evaluar las respuestas a las pruebas. En la inteligencia predomina un criterio de veracidad (hay un nivel más idóneo que otro), mientars que en la personalidad se evalúa la dirección e intensidad de respuesta.
  • c) Susceptibilidad al cambio. La inteligencia es menos susceptible al control personal, mientras que la personalidad posee cierto grado de control voluntario.
  • d) Las instrucciones para evaluarlas son diferentes. En la inteligencia se pide "hacerlo lo mejor posible" y en la personalidad se pide "responder con franqueza" y "en función de la tendencia habitual de comportarse"
  • e) La estabilidad de los rasgos cognitivos (habilidad) a través del tiempo y la consistencia a través de las situaciones (de un mismo tipo de habilidad) suele ser algo aceptado, mientras que en el caso de la personalidad se asume que puede sufrir variaciones en ambos sentidos.
  • f) Las fuentes de error en las medidas de personalidad son mayores que en las de inteligencia, por lo que la fiabilidad y validez es más alta en estas últimas.
  • g) La interpretación de los resultados es más ambigua en el caso de las medidas de personalidad.

Los aspectos diferenciales existentes en los constructos de inteligencia y personalidad contribuyen al hecho de que, cuando se realizan análisis de correlaciones entre los mismos, lo que se está haciendo es comparar fenómenos mentales con propiedades diferentes, tanto desde el punto de vista de su naturaleza intrínseca como de la operacionalización que de ellos hacen los psicólogos. Ello dificulta la detección de relaciones globales entre los mismos.

2. Dificultades metodológicas. Eysenk llegó a la misma conclusión; la inteligencia general no se relaciona con personalidad. Este resultado es derivado también de las dificultades metodológicas, como la utilización de instrumentos poco fiables y los errores estadísticos.

Las escasas o nulas relaciones entre inteligencia y personalidad deben ser contempladas sólo a nivel de constructos, con una metodología psicométrico-correlacional, y con la presencia de errores metodológicos en los estudios. Pero cuando los estudios llevan a cabo análisis más finos de esas relaciones los resultados comienzan a ser bien diferentes.

Evidencia en apoyo de la relación entre inteligencia y personalidad desde la perspectiva psicométrica

En las investigaciones sobre las relaciones entre inteligencia y rasgo de ansiedad, sólo cuando los sujetos ansiosos son analizados en situaciones de amenaza o estrés se producen decrementos en el rendimiento intelectual a consecuencia de la ansiedad. La ansiedad rasgo parece relacionarse negativamente con el rendimiento actual sólo en la vida cotidiana (rendimiento académico, laboral, etc). Pero debe tenerse en cuenta que en ambos tipos de relaciones se está hablando de rendimiento intelectual (ejecución), no de capacidad intelectual disposicional o rasgo (CI). Como ya se ha dicho, el CI global no se relaciona con personalidad, ni siquiera en condiciones específicas de prueba como las señaladas.

De manera similar, Extraversión-Introversión, aunque muestra una correlación escasa con inteligencia (CI), sí que parece relacionarse con diversos aspectos del rendimiento intelectual.

3. Distinción entre rendimiento máximo y típico. Una de las razones por las cuales los tests de inteligencia no correlacionan de manera importante con personalidad es que la inteligencia es medida bajo el paradigma de rendimiento máximo, cuando el rendimiento a largo plazo en la escuela y el trabajo (en donde los factores de personalidad son más relevantes) tiene lugar en un contexto de rendimiento típico.

3.1.2. Aproximación experimental-cognitiva

Desde esta aproximación el énfasis recae en los procesos (neural, cognitivo-computacional, o adaptativo), en comparación con el interés en la estructura (dimensiones) propio de las aproximaciones psicométricas. Dentro de esta perspectiva procesual se han encontrado diversas pautas de encuentro entre personalidad e inteligencia, en los tres niveles de análisis mencionados.

3.1.2.1. Nivel de procesos neurales. ¿Comparten inteligencia y personalidad las mismas bases neurales? Se ha obtenido que parecen relacionarse con índices psicofisiológicos diferentes.

3.1.2.2. Nivel de procesos cognitivos. ¿Existen componentes de procesamiento asociados comúnmente con factores de inteligencia y de la personalidad? Los rasgos de personalidad, al igual que la inteligencia, están asociados con diversos correlatos cognitivos (p.ej, existe cierta evidencia acerca de la existencia de un patrón cognitivo en la dimensión Extraversión-Introversión, y de igual modo, existe un patrón cognitivo asociado al rasgo ansiedad).

  • Los introvertidos se asemejan más a los inteligentes en su mayor capacidad para solucionar problemas reflexivos, y superar en vigilancia y memoria a largo plazo (comparados con los extrovertidos)
  • Los extrovertidos son similares a los inteligentes en su mayor capacidad para realizar varias tareas simultáneas. También son superiores a los introvertidos en memoria a corto plazo, en la recuperación de información de la memoria, y en resistencia a la distracción.

Así pues, puede concluirse que la personalidad interactúa con ciertos componentes de la inteligencia, afectando conjuntamente a diversos aspectos del rendimiento cognitivo. En esta línea, la psicología cognitiva del procesamiento de la información ha aportado importantes conocimientos, pero, eso sí, resulta un modelo explicativo incompleto. Incompleto porque ignora un elemento importante en el rendimiento, esto es, la elección de estrategias motivacionales por parte del sujeto destinadas a afrontar las demandas de las tareas a las que se enfrenta. Cuando el uso de estrategias está asociado a la elección que realiza la persona sobre la base de una serie de metas, el nivel adecuado de análisis es el de conocimiento o semántico, que tiene que ver con los procesos de adaptación a las demandas del medio externo.

3.1.2.3. Nivel adaptativo ( de conocimiento o semántico) ¿La personalidad y la inteligencia confluyen cuando el individuo se esfuerza por alcanzar sus metas y resultados adaptativos? Sí confluyen, ahora bien, al mismo tiempo esta interdependencia entre personalidad e inteligencia está condicionada a una redefinición del concepto tradicional de inteligencia. Ésta debe concebirse ahora como el conjunto de habilidades y conocimientos disponibles en el individuo, así como la habilidad para utilizarlos en la adaptación a situaciones nuevas y en la consecución de metas significativas.

Así pues, desde el punto de vista de la solución de problemas en la vida real el funcionamiento adaptativo de la personalidad y la conducta inteligente parecen ser concebidos en términos similares. Efectivamente, funcionalmente hablando, ambos implican maximizar la probabilidad del logro de metas. Este último punto es importante. Si hay un concepto clave que caracterice a distintos modelos de funcionamiento adaptativo, ese es el de meta. La meta es el componente de la personalidad que hace posible que ésta se integre con la inteligencia.. Esto supone que el individuo pone en funcionamiento, de manera idiosincrásica, todos sus recursos disponibles.

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