Psicología Online PIR El Lenguaje Características del Lenguaje como Modalidad de Comportamiento

Psicología Básica: Concepto de Lenguaje

Características del Lenguaje en tanto que Modalidad de Comportamiento

La principal característica del lenguaje en cuanto a tipo de conducta es la libertad de uso. La conducta lingüística carece de relaciones de dependencia necesaria respecto de los estímulos (externos e internos); por otra parte, los usuarios del lenguaje tienen la posibilidad de demorar sus respuestas lingüísticas todo el tiempo que estimen oportuno.

Por estas razones la conducta lingüista suele considerase como un caso prototipito de conducta inteligente, intencional y propositiva, cuya realización presupone el establecimiento de metas y objetivos acerca de los cuales el sujeto debe tener una representación previa y cuya explicación exige el recurso a explicaciones teleológicas y no solo mecanicistas.

El carácter propositivo de la actividad lingüística, que requiere de explicaciones de tipo intencional, nos permite entender por que los silencios (ejemplos de no-conducta) poseen, en la especie humana un contenido informativo tan importante desde el punto de vista comunicativo de nuestra especie. NADIE PUEDE NO COMUNICAR.

Los silencios adquieren su valor precisamente por el hecho de que el sujeto humano tiene la posibilidad de decidir si usa o no el lenguaje y cuando.

La ruptura del vinculo de necesidad que liga a los comportamientos lingüísticos con sus antecedentes estimulares más directos, confiere una cualidad peculiar al lenguaje humano.

Con el "aquí no y el todavía no, el lenguaje nos permite superar el sólido encadenamiento de estimulo y respuesta... nos permite desear un acontecimiento, planear una acción, recordar y referir un suceso."

La especificidad de la naturaleza de las respuestas o conductas lingüísticas humanas en relación con las de otras especies, va sin embargo, más allá de su aparente libertad de producción. Por ejemplo, la conducta lingüista es, formalmente creativa. Ello hace que la conducta lingüística no pueda interpretarse como un repertorio cerrado de respuestas sino, más bien, como una actividad productiva y extremadamente flexible en la que es posible y muy probable la comisión de errores. Dicho errores, por razones obvias, no tiene lugar en los sistemas de comunicación cuyo uso viene directamente ligado a condiciones estimulares prefijadas.

En nuestra especie, el hecho evidente de que los sujetos comenten errores obliga a suponer la existencia de mecanismos funciones que les permitan percatarse de ellos y, eventualmente, corregirlo. Las peculiaridades del comportamiento lingüístico humano van ligadas también a condiciones especificas de organización funcional de los sistemas responsables del uso del lenguaje (en este caso, la retroinformación del propio mensajes).

Para Skinner el uso del lenguaje puede ser visto como una conducta instrumental, porque se puede relacionar con ciertas condiciones antecedentes del emisor o del ambiente y conciertas consecuencias o efectos sobre el entorno. La posibilidad de transforma la conducta, el conocimiento o las emociones de otros a partir del lenguaje convierte a este, pues, en uno de los principales instrumentos de regulación interpersonal y social.

La actividad lingüística presenta otras muchas características diferenciales en tanto que forma de conducta o comportamiento. Así por ejemplo, presenta las características de intercambiabilidad de roles entre emisor y receptos y la necesidad de retroinformación completa.

La intercambiabilidad de roles y la necesidad de retroinformación pueden verse como estrechamente relacionadas con la mayor probabilidad que tenemos como especie de cometer errores en la codificación o interpretación de los mensajes. Estas dos propiedades dan pie a suponer que las actividades de producción y compresión del lenguaje, puesto que deben realizarse simultáneamente, comparte buena parte de sus estructuras y características funcionales, si bien, probablemente, presentan también importantes diferencia.

La importancia del interlocutor y de las interacciones lingüísticas y no lingüísticas en la que se enmarca el uso del lenguaje, ponen de manifiesto, también, aunque de forma colateral, la importancia que para una correcta interpretación de la actividad lingüística tiene le análisis del contexto en que esta se desarrolla.

Desde otra perspectiva, el lenguaje verbal aparece como un tipo de actividad altamente especializada y compleja. Por un lado, no parece cumplir una función biológica primaria. Por otro lado, su realización implica el concurso de tipos de conocimiento y procesos extremadamente variados.

Desde una perspectiva neurofisiológicas, la naturaleza especializada del lenguaje parece venir avalada por la confirmación de que existen ciertas particularidades en la configuración de algunos del los sistemas periféricos ligados al lenguaje.

Ciertos datos procedentes de la investigación antropológica del estudio de las estructuras corticales y periféricas de otros primates y, y muy especialmente, de la investigación neuropsicológicas de los déficit del uso del lenguaje asociados a ciertas lesiones cerebrales han proporcionado también, en las ultimas décadas, evidencia de primer orden acerca del sustrato neurológico del lenguaje humano y de su proceso de desarrollo y fijación filogenéticos. Otros autores han cuestionado la especifidad del proceso lingüístico y destacando sus importantes puntos de conexión biológica y funcional con el lenguaje de otras especies (sobre todo primates superiores).