Psicología Online PIR El Lenguaje Características Funcionales del Lenguaje Verbal

Psicología Básica: Concepto de Lenguaje

Características Funcionales del Lenguaje Verbal

La naturaleza arbitraria de los signos lingüísticos, su doble articulación y su consiguiente productividad posibilitan en el lenguaje verbal una potencialidad funcional cualitativamente distinta y superior a la de otros lenguajes que carecen de estas características. Dicha potencialidad modula la capacidad de expresión (emocional) de los humanos, pero también modula y posibilita un desarrollo particularmente complejo y distintivo de las otras dos funciones básicas del lenguaje identificadas por Bühler: la función representacional o simbólica y la función comunicativa.

I. Características de la Función Representacional

Desde un punto de vista representacional, la particular cualidad combinatoria del lenguaje verbal se puede relacionar con numerosas características de la especie humana.

En primer lugar (Hockett y Altmann), el lenguaje verbal presenta la característica denominada de desplazamiento referencia o postura situacional. Los signos lingüísticos no están ligados de forma necesaria o directa a referentes inmediatamente presentes en el tiempo en el espacio, pudiendo por tanto referirse a aspectos de la realidad presentes, pasado o futuros, reales o imaginarios.

Paulov expuso que en el ser humano, el lenguaje no opera tanto como un sistema de señales primarias sino como un segundo sistema de señales que resulta de la generalización de las vinculaciones o asociaciones del primer sistema de señales.

La posibilidad de generalización que ofrece el lenguaje verbal se apoya en el análisis del significado y determina formas de reacción y respuesta ante el medio que son cualitativamente superiores en tanto que mecanismo de adaptación a un medio tan flexible y variable como el medio social humano.

La apertura situacional o desplazamiento referencial, así como el carácter de segundo sistema de señales del lenguaje humano liberan al lenguaje y a sus usos de la realidad física concreta e inmediata y le permite operar como un sistema representacional de propósitos generales. El lenguaje puede interpretarse como un código no ligado a contenidos, estados o necesidades específicos que, al mismo tiempo, posibilita formas particulares de conocimiento de la realidad que presumiblemente son específicos de nuestra especie.

En la medida en que los signos pueden ser creados y utilizados en nuestra especia para dar cuenta de significados no ligados a la realidad inmediata, el lenguaje amplía su funcionalidad representacional de forma prácticamente ilimitada. Por ejemplo, el lenguaje humano puede aplicarse a describir y analizar la actividad misma de "decir". A este rasgo se le conoce como rasgo de reflexividad y da lugar al conocimiento metalingüístico.

La posibilidad de analizar mediante el lenguaje la propia conducta constituye el germen de la conciencia reflexiva y de la conducta de autocontrol, sin duda dos de los logros funcionales más preciosos de nuestra especie.

El lenguaje humano, opera como un segundo sistema de señales, es decir, no representa o señala directamente la realidad sino que representa representaciones mentales que los sujetos tienen y construyen acerca de esa realidad (significados).

Los signos lingüísticos implican significados construidos mediante principios de generalización e individualización, que deben ser conocidos y compartidos tanto por el emisor como por el recepto. Los signos lingüísticos lo son y existen como tales en tanto en cuanto son signos construidos "por alguien y para alguien"; también que en su uso intervienen tanto procesos simples de codificación y descodificación como procesos de interpretación que, sin duda, son impensables fuera del ámbito de nuestra especie.

El lenguaje no solo designa las cosas, no solo cumple la función referencial de representación: al mismo tiempo que nos las presenta, el lenguaje nos describe también las cosas y nos informa acerca de cómo son describe sus propiedades y, en consecuencia, cualifica a la misma realidad que representa: en este sentido, podemos decir que el lenguaje es un sistema analítico de representación.

La función representacional del lenguaje posee otros muchos rasgos supuestamente característico y específicos:

  • · La frecuente ambigüedad de los enunciados lingüísticos
  • · La existencia de connotaciones que modulan el significado literal o convencional de las palabras en función de la experiencia y los sesgos personales o socioculturales de los hablantes
  • · La posibilidad de decir, mediante el lenguaje, algo falso que no se corresponde con la realidad (prevaricación)
  • · La posibilidad de construir mensajes que transmiten información contradictoria o incongruente en el plano de la organización lingüística segmental o gramatical y el suprasegmental o prosódico.

Algunos de estos rasgos parece que es compartido también por otras especies no humanas. Sin embargo, cualquiera de ellas permite diferenciar con claridad el lenguaje humano natural de lenguajes artificiales como los lenguajes informáticos o el código de circulación.

II. Características de la función comunicativa

El lenguaje verbal es, por una parte, un sistema de comunicación biológico o natural y también un sistema especializado en la transmisión de información significativa, es decir, en la transmisión de información que es relevante desde el punto de vista de la adaptación y el comportamiento del individuo que emite o que recibe tal información.

En segundo lugar, cabría destacar que esta transmisión de información significativa puede tener lugar tanto entre personas como intrapersonalmente, sirviendo el lenguaje en este ultimo caso como un importante instrumento de autorregulación de la actividad.

¿Hasta qué punto la función comunicativa se realiza de un modo similar en el lenguaje verbal y en otros lenguajes? Los signos presuponen ya la realización, por los usuarios, de ciertas operaciones activas de análisis y combinación (tanto en lo que respecta a los significantes - doble articulación - como a los significados - generalización y categorización-). Tiene sentido pensar que la cualidad de los contenidos comunicativos será significativamente distinta también en el lenguaje humano respecto a otros lenguajes.

Las diferencias guardan relación con la posibilidad de trascender la utilización instrumental "directa" o primaria de los signos y con la posibilidad de utilizar el lenguaje en nuestra especie en forma de comunicación aparentemente más gratuitas o desinteresadas.

La caracterización diferencial del lenguaje humano tiene que ver con el modo de conceptualizar teóricamente la función de comunicación en si misma, y más concretamente, con la interpretación del lenguaje como un mecanismo o dispositivo natural de comunicación que sin embargo no es simplemente un mecanismo de transmisión de información.

El uso comunicativo del lenguaje que hacen los seres humanos y los de otras especies ¿debe ser interpretado únicamente como un proceso de codificación y descodificación?

El conocido de modelo de comunicación propuesto Shannon y Weaver va en esa dirección. Otros autores por el contrario destacan la intencionalidad de la actividad lingüística, es decir, interpretación del significado intencional (no solo referencial) de los mensajes.

Para Hans Hörmann, los mensajes no proporcionan información al oyente, sino que únicamente le guían en el proceso de reconstrucción de la información que tiene que realizar el oyente por sí mismo.

El lenguaje verbal (a diferencia de otros lenguajes), resulta ser un sistema de comunicación extraordinariamente redundante, toda vez que señales gramaticales de diferentes tipos implicar la repetición de un mismo contenido informativo en distintos puntos del mensaje. La repetición de un mismo contenido informativo determina que el lenguaje verbal sea fácilmente predecible por el oyente, lo que resulta de extrema utilidad habida cuenta de que la señal lingüística auditiva, debido a su multidireccionalidad, suele verse afectado por un alta nivel de ruido.

La predictibilidad del lenguaje posibilita que las señales lingüísticas puedan ser percibidas e interpretadas incluso aunque estén muy degradas. Esto le da un valor extraordinario desde el punto de vista de un uso del lenguaje adaptado a las condiciones de su entorno natural.

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