Psicología Online PIR El Lenguaje Coherencia Global

Psicología Básica: Producción del Discurso y Conversación

Coherencia Global

Las tipologías de índices de cohesión de secuencias de actos de habla o de relaciones proposicionales en el discurso pueden 'considerarse, como ejemplos representativos de interpretaciones centradas en la coherencia local de los discursos. Sin embargo, estas relaciones no garantizan completamente, por si mismas, ni la textualidad ni la interpretabilidad de éstos.

De ahí que sea necesario apelar a principios y categorías todavía más abstractos que permitan dar cuenta tanto de la coherencia global de los discursos como de la capacidad de los hablantes para generarlos.

Una interpretación recurrente en los análisis de la coherencia global gira, en torno a la noción de tópico o tema general del discurso.

Desde un enfoque referencial, los tópicos se interpretan como unidades semánticas relativamente abstractas que se infieren del hecho de que distintos enunciados del discurso comparten referentes similares, es decir, «dicen algo» o determinan que se diga algo acerca de unos mismos objetos, entidades o actividades.

Por contraposición, y desde una perspectiva proposicinal, los tópicos se interpretan como proposiciones también generales y abstractas que contienen el centro o centros de interés del hablante o el «común denominador que permite describir una situación o una secuencia de hechos como un todo»

En el sentido en que los interpreta Van Dijk, los tópicos o macroproposiciones de los discursos serían unidades equivalentes a los resúmenes de la macroestructura semántica de los textos (equivalentes, en cierto sentido, al «título»). Así, la producción de un discurso coherente se interpretaría como un proceso que exige al hablante las siguientes operaciones:

  • a) la definición de un acto de habla global (la definición del contenido pragmático del discurso);
  • b) la elaboración de la macroproposición que define los contenidos semánticos generales del acto de habla global, y que se establecen a partir de lo que el hablante conoce, quiere, recuerda e interpreta como relevante en un contexto.
  • c) la construcción, a partir de esta macroproposicion de una jerarquía de tópicos más específicos que eventualmente constituirán el input de la planificación de unidades menores tales como los párrafos o las oraciones individuales.

Rachel Reichman (1978) ha propuesto también una interpretación de la coherencia global de los textos basada en la noción de tópico que es aplicable al análisis de los discursos dialógicos. Interpretó que los tópicos pueden verse como unidades semánticas abstractas que se desarrollan a través de una serie de «espacios de contexto», cada uno de los cuales agrupa aquellas emisiones o turnos de habla que tratan sobre un mismo objeto o evento.

La organización estructural de los discursos coherentes, así como su realización por los hablantes, podría pues caracterizarse, para esta autora, definiendo los tipos dé relaciones lógicas que vinculan a unos espacios de contexto con los otros, en orden al desarrollo de un tópico general.

Reichman pone el acento en la distinción entre "tema" y "eventos" dos conceptos que permiten clasificar los espacios de contexto en función de su contenido: dicho contenido seria general, en el caso de los «temas», y más específico, puesto que ilustra un evento relacionado con un tema, en el caso de los «eventos». La coherencia de los discursos vendría dada, según esta teoría, por el hecho de que las contribuciones de los hablantes giran en torno a un mismo tópico, el cual se realiza a través de sucesivos espacios de contexto relacionados entre sí.

Algunas de estas relaciones (ej. la de «generalización», que se da cuando un espacio-contexto del tipo «evento» es seguido por uno del tipo «tema», o la «relación ilustrativa», cuando la secuencia ocurre en sentido inverso) guardan cierta semejanza con las definidas por Hobbs para la relación entre proposiciones individuales.

Reichman (1978), a partir del análisis de conversaciones naturales, identificó también un conjunto de indicadores lingüísticos a través de los cuales los hablantes suelen «marcar» las transiciones de un espacio de contexto a otro (ej. la expresión «por cierto», indica el inicio de una digresión; «en cualquier caso», indica el fin de la digresión y la vuelta a un tema o evento previo; «entonces» puede indicar el fin próximo de un tópico, etc

También, en un segundo momento de su investigación, Planalp y Tracy (1980) elaboraron una tipología de estrategias de cambio de tópico a partir del supuesto de que tales transiciones s rigen por principios similares a los descritos por Grice (1975) en su "máxima de relevancia" y por Clark y Haviland (1977) en su contrato de "lo nuevo y lo dado".

De esta se concluyó que los hablantes cambian el tópico del discurso (sin romper por ello su coherencia global) cada vez que consideran que es necesario para ajustarse a las necesidades informativas de sus interlocutores.

En concreto, se cambia el tópico del discurso en los cuatro siguientes casos:

  • a) para introducir un tópico nuevo que se interpreta como relevante para el tópico inmediatamente anterior de la conversación (lo que llaman "cambio de tópico inmediato").
  • b) para introducir un tópico que se interpreta como relevante para alguno de los tópicos abordados en un momento de la conversación anterior ("cambio de tópico previo");
  • c) para introducir un tópico que se interpreta como relevante respecto a la información que los interlocutores comparten y que puede ser recuperada a partir del contexto físico o social de la situación comunicativa («cambio de tópico ambiental»), o
  • d) cuando interpretan que el nuevo tópico puede guardar relación y ser integrado en los esquemas de conocimiento previos de sus interlocutores ("cambio de tópico no especificado").

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