Psicología Online PIR El Lenguaje Complejidad de la actividad lingüística y de su descripción científica

Psicología Básica: Estudio del Lenguaje desde la Psicología

Complejidad de la actividad lingüística y de su descripción científica

No existe nada equivalente a lo que podríamos denominar un único "enfoque psicológico", teóricamente homogéneo, en el estudio del lenguaje. Hay tantas "psicologías del lenguaje" como modos de explicación han ido desarrollándose en la psicología científica a lo largo de su historia. Igual que en otras formas de comportamiento, cabe describir y explicar psicológicamente la actividad o el comportamiento lingüístico desde muy diferentes planos y perspectivas.

El plano físico o neurobiológico.

Este nivel de descripción implicará el análisis sistemático del sustrato material en que se asienta tanto la capacidad humana para el lenguaje como la actividad lingüística efectiva, tanto en términos macroestructurales como microestructurales.

En términos macroestructurales esta perspectiva lleva a identificar y a describir, por ejemplo, los sistemas centrales y periféricos que participan en la producción y comprensión de las señales lingüísticas, así como sus diferentes estados en los distintos periodos de la evolución genérica de las especies y los individuos.

El psicólogo del lenguaje podría examinar las correlaciones existentes entre estructuras anatómicas del cerebro y comportamientos lingüísticos concretos. Desde una perspectiva microarquitectónica, el psicólogo puede analizar el grado de especialización de ciertas neuronas o grupos de neuronas respecto a la realización de ciertas tareas lingüísticas especificas.

La orientación neurobiológicas en el estudio del lenguaje, suele identificarse con la rubrica de "neuropsicología del lenguaje".

El plano de la descripción conductual.

Corresponde a la descripción del comportamiento o la conducta manifiesta de los sujetos. Lo que interesa estudiar básicamente en relación con el lenguaje son las acciones directamente observables en las que se manifiestan las habilidades lingüísticas de los hablantes.

Estas manifestaciones no pueden reducirse exclusivamente derivadas de la actividad neurofisiológicas, sino que requieren un entramado teórico y conceptual propio, estrictamente psicológico.

Dicho entramado descansa en un lenguaje típicamente observacional que excluye la referencia a todo constructo mentalista y que impone definiciones extensionales de la conducta (definiciones que se basan en el análisis de la relación de la conducta lingüística o el lenguaje con objetos o fenómenos externos o distintos a ellas/él mismo)

El plano de las descripciones intencionales.

Centrando nuestra atención ahora en la descripción tanto de los contenidos proposicionales o semánticos de los mensajes como en el de las actitudes de los usuarios lingüísticos respecto a tales contenidos proposicionales.

Esta perspectiva implica también la introducción de elementos extralingüísticos en la descripción del lenguaje, así como el análisis de las relaciones que el mensaje guarda con estos elementos. La descripción de estos aspectos impone al psicólogo la utilización de un vocabulario mentalistas que no se limita a la descripción de hechos manifiesto o directamente observables.

El lenguaje, desde una perspectiva intencional, podría ser interpretado como un instrumento de representación de la realidad y de comunicación interpersonal que imite a una realidad distinta a la suya propia y cuya descripción se apoya en la utilización de atribuciones psicológicas o predicados mentales relativos a las ideas, las creencias, los deseos o las expectativas de los sujetos que producen o comprenden los mensajes lingüísticos.

Se supondrá la idea de que los enunciados o verbalizaciones de los sujetos no están tanto bajo el control externo de las circunstancias del ambiente cuanto bajo el control mismo de las actitudes intencionales de los sujetos que los producen o interpretan.

El plano de las descripciones computacionales.

Desde esta perspectiva la actividad lingüística es vista como el resultado de la aplicación de un conjunto de reglas o algoritmos de computación específicos sobre tipos de representaciones simbólicas que, en el caso del lenguaje, implican tanto conocimientos específicamente lingüísticos o gramaticales, como conocimientos o información de carácter más general.

En este sentido la actividad lingüística se interpreta como el resultado de un conjunto de procesos u operaciones mentales de tratamiento y manipulación de símbolos o representaciones que, con frecuencia, operan por debajo del nivel de la conciencia de los usuarios. Estas operaciones mentales se rigen por principios formales que son independientes tanto del contenido de los mensajes como de las creencias y expectativas de los interlocutores que participan en el intercambio comunicativo.

Las descripciones computacionales, emplean también un lenguaje mentalista. Pero, a diferencia del plano de la descripción intencional, la caracterización funcional de estos elementos no requiere la referencia a elementos externos al sistema lingüístico, sino que pude realizarse a partir de criterios directamente relacionados con la organización interna del conocimiento y/o el sistema de procesamiento lingüístico.

Las descripciones computacionales presuponen el recurso a sistemas complejos de reglas y de principios abstractos de descripción capaces de dar cuenta de la organización de los sistemas de conocimiento y procesamiento de la información lingüística en sí mismos. En este sentido, imponen una dependencia disciplinar respecto a la lingüística y otras ciencias formales.