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Psicología de la Personalidad y Diferencial: Marco conceptual en Psicología Diferencial

Constructos relevantes en la investigación sobre diferencias individuales

Actualmente, proliferan las teorías integradoras en las que se prima la unicidad del individuo tratando de describir, predecir y explicar su comportamiento desde un marco amplio que incluye la sistematización tanto de variables cognitivas, como emocionales y motivacionales.

a. Inteligencia

De acuerdo con Calvin (1999), nunca habrá acuerdo universal sobre una definición de la inteligencia porque es un vocablo abierto, lo mismo que la conciencia. 56 expertos en la materia concluyeron:

"La inteligencia es una capacidad mental muy general que, entre otras cosas, implica la aptitud para razonar, planificar, resolver problemas, pensar de modo abstracto, comprender ideas complejas, aprender con rapidez y aprender de la experiencia. No se puede considerar un mero conocimiento enciclopédico, una habilidad académica particular o una pericia para resolver tests. En cambio refleja una capacidad más amplia y profunda para comprender el ambiente -darse cuenta, dar sentido a las cosas o imaginar qué se debe hacer".

No todos los expertos en el estudio de la inteligencia comparten la existencia de una capacidad mental única.

Actualmente, además de esta pretensión de descubrir no solamente el qué y el cuánto, sino el cómo se producen las diferencias en la conducta inteligente, existe una mayor amplitud de miras a la hora de abordar el estudio de la inteligencia, siendo una tendencia destacable en las últimas décadas la incorporación a su estudio de variables tradicionalmente consideradas fuera del ámbito cognitivo, como pueden ser la motivación o la emoción.

b. Personalidad

Ausencia de un consenso a la hora de definir tal constructo. En los años 30 se formula por primera vez el concepto de rasgo (Allport y Murray) y se inician varias etapas: Durante los años cuarenta y cincuenta proliferaron las grandes teorías factorialistas y dio comienzo un acercamiento sociológico. Los años posteriores, gran desarrollo de los tests de personalidad y una desintegración en la investigación que sustituye el tópico complejo de la personalidad por el estudio de aspectos parciales de la misma. Durante los años sesenta también se inicia el movimiento de crítica al concepto de rasgo que es atacado, bajo la perspectiva situacionista. años setenta y ochenta, el enfoque interaccionista, superará la controversia entre los polos ambientalista y personalista. en la última década del siglo pasado encontramos una revitalización del estudio de las diferencias individuales en personalidad basadas en el concepto de rasgo, que continúa considerándose la unidad más relevante, tanto a la hora de conformar la estructura de la personalidad, como para la evaluación de la misma. Sin embargo, la noción de rasgo ha sufrido algunos cambios gracias a la integración de los conocimientos provenientes de otras áreas y enfoques.

Desde el enfoque diferencialista, que se ha acogido al modelo de rasgos, se ha justificado la idea de que la personalidad es un sistema de dimensiones organizadas (p. ej. Guilford, considera la personalidad individual como un patrón único de rasgos cuya evaluación cuantitativa de carácter normativo permite establecer las diferencias existentes entre las personas. Estas dimensiones se han venido identificando a través de la técnica de Análisis Factorial, partiendo de dos premisas (Tous):

  • Se hace necesario considerar las diferencias y comparar una personas con las demás.
  • Requisito de continuidad y homogeneidad de las diferencias intraindividuales a lo largo del tiempo y de las diferentes situaciones.

Como señala Pervin, las definiciones de personalidad se centran, bien en las diferencias individuales, bien en la organización de los componentes en un sistema, o en ambas cosas a la vez. En palabras de Pervin y John "la personalidad representa aquellas características de la persona que dan cuenta de sus patrones consistentes de sentir, pensar y actuar". Estos patrones característicos del individuo cumplen la función de adaptación del individuo al medio y, por tanto, muestran su forma habitual de afrontar las situaciones a lo largo de la vida. Para los psicólogos, la personalidad ha de servir para explicar y predecir la conducta individual. Se considera a la persona como una manifestación concreta de las posibles combinaciones de los rasgos de personalidad, y su estudio no debería abarcar únicamente dimensiones descriptivas, sino que también debería explicar las causas de la conducta (Tous).

Definición de Allport (talante sistémico, holístico y dinámico), para quien la personalidad es:

"La organización dinámica intraindividual de aquellos sistemas que determinan su ajuste único a su ambiente".

H.J.Eysenck amplió las definiciones de Allport y Murray elaborando una definición más detallada; así, la personalidad sería la suma total de los patrones de comportamiento del organismo, manifiestos o potenciales, determinados por la herencia y el ambiente, que se origina y desarrolla a través de la interacción funcional de 4 sectores fundamentales en los que los patrones comportamentales se organizan:

  • a. El sector cognitivo, o inteligencia.
  • b. El sector conativo, volitivo, o carácter.
  • c. El sector afectivo, o temperamento.
  • d. El sector somático, o constitución.
El TEMPERAMENTO

El concepto de temperamento tiene su origen en las tipologías hipocráticas. Rothbart y Aradi definen el temperamento como "aquellas diferencias individuales de carácter constitucional que se manifiestan en los procesos de reactividad fisiológica y auto-regulación, estando influidas, a lo largo del tiempo, por la herencia, la maduración y la experiencia".

Las diferencias individuales en el temperamento se explican básicamente bajo la perspectiva del desarrollo temporal y suelen mostrar una aparición temprana, por lo que existe una larga tradición en la investigación relativa al temperamento infantil. El temperamento representa el estilo constitucional de comportamiento que muestra cada individuo con cierta constancia en el curso del tiempo y de las circunstancias, incluyendo dimensiones relativas a las formas o estilos de las manifestaciones comportamentales más que al contenido o propósito de la conducta, y estando muy vinculado a la esfera de las emociones. En este sentido, la personalidad es entendida como un elemento organizador y coordinador de la expresión del temperamento, dándole contenido y propósito.

EL CARÁCTER

La utilización del término se ha ido restringiendo con el tiempo. El carácter representa, aquel conjunto de costumbres, sentimientos e ideales, o valores, que hacen relativamente estables y predecibles las reacciones de un individuo.

El carácter debe distinguirse de los valores, estos últimos responden a orientaciones o disposiciones que incluyen componentes cognitivos y afectivos, mientras que el carácter implica, además, llevar a cabo acciones en las que el conocimiento y los valores que la persona tiene se activan incluyendo, por tanto, no sólo cognición y emoción, sino además componentes motivacionales y comportamentales. Los valores podrían entenderse, en este sentido, como uno de los pilares del carácter.

A diferencia del temperamento, la concepción actual del carácter está en función de los valores de cada sociedad, su sistema educativo y cómo aquellos son transmitidos.

Campbell y Bond proponen que el desarrollo del carácter estaría, en el momento actual, en función de los siguientes aspectos:

  • La herencia.
  • Las experiencias tempranas de la infancia.
  • El modelamiento a cargo de adultos o personas jóvenes importantes.
  • La influencia de los compañeros.
  • El ambiente físico y social.
  • Los medios de comunicación.
  • Las enseñanza en la escuela y otras instituciones.
  • Las situaciones específicas y los roles que eliciten el comportamiento correspondiente
c. Constructos integradores

Esta tendencia a integrar aspectos de la personalidad y la inteligencia, que antes se concebían de forma separada, hunde sus raíces hacia la mitad del siglo XX, cuando algunos psicólogos comenzaron a interesarse por conocer la influencia que podían ejercer las emociones y el temperamento sobre las operaciones intelectuales que el sujeto realizaba , a la vez que otros centraron su atención en el estudio de las diferencias individuales en la forma de utilizar la información disponible que guardaban, además, relación con la personalidad . Dado que no existían conceptos psicológicos que pudieran dar cuenta de esta integración de campos, nacieron los términos de estilos y controles cognitivos. Bajo esta orientación, el objetivo era explicar las diferencias individuales en la forma de percibir, atender, recordar y pensar que, repetidamente, se hacían manifiestas en los estudios llevados a cabo.

Características que pueden servir para definir los estilos cognitivos (Quiroga): 1) no son directamente observables; 2) dan cuentan de las diferencias en la forma de la actividad mental, sin aludir al contenido de la misma; 3) integran aspectos cognitivos y no cognitivos; 4) subyacen a diversas funciones psicológicas y distintas situaciones; 5) son fruto de la integración de la investigación experimental y diferencial; y 6) contribuyen de forma sustancial a la predicción de la adaptación y el rendimiento.

La creatividad está a medio camino entre la inteligencia y la personalidad: "La creatividad es la capacidad de la persona para producir nuevas y originales ideas, descubrimientos, reestructuraciones, invenciones u objetos artísticos, los cuales son aceptados por los expertos como elementos valiosos en el terreno de las ciencias, la tecnología o el arte. Tanto la originalidad como la utilidad o valor, son propiedades del producto creativo a pesar de que estas propiedades puedan variar con el paso del tiempo" (Vernon).

Los psicólogos considerados expertos en el estudio de la creatividad se han interesado, tanto por dilucidar el proceso que lleva al individuo a generar una producción creativa, como en proporcionar la descripción de un individuo creativo, tanto por sus características intelectuales como de personalidad. (Guilford, Sternberg o Eysenck ).

Nuevos constructos de carácter integrador están surgiendo recientemente tienen la finalidad de recuperar la unificación de su objeto de estudio, ya que el estudio de la persona implica la consideración conjunta de aquellas variables cognitivas, afectivas y motivacionales que regulan los procesos psicológicos subyacentes al comportamiento humano.

Como ha señalado Lubinski resultan más eficaces los enfoques multifacéticos y holísticos que incluyan la combinación de aspectos referidos a habilidades, intereses, preferencias y de personalidad. En los dos últimos años gran parte de las investigaciones publicadas en torno a la Psicología Diferencial versan sobre cuestiones relativas a los estilos de pensamiento, la inteligencia social y la inteligencia emocional, constructos en los que se involucra tanto la personalidad como la inteligencia.

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