Psicología Online PIR Diferencial Constructos representativos en la integración personalidad-inteligencia

Psicología de la Personalidad y Diferencial: La Creatividad, Estilos Cognitivos e Inteligencia Práctica

4. Constructos representativos en la integración personalidad-inteligencia

Dentro del nivel de análisis del funcionamiento adaptativo de la conducta en la vida cotidiana, en el contexto de estudio de las relaciones entre personalidad e inteligencia, han venido surgiendo una serie de costructos que tratan de describir y explicar las diferencias individuales en el éxito que los individuos tienen en el manejo de las dificultades cotidianas, así como en la obtención de resultados valorados o metas.

4.1. Justificación de la necesidad de los nuevos constructos.

La razón de ser del desarrollo de todos estos conceptos se debe a que las pruebas tradicionales de inteligencia abstracta o analítica (CI) no son suficientes, por sí mismas, para explicar el éxito o fracaso del individuo en su vida diaria.

[Ya en 1920, Thorndike sugirió que la habilidad social es un importante componente de la inteligencia, no recogido por las pruebas que la miden. Posteriormente, hasta los años 90, los psicólogos fueron reuniendo pruebas suficientes que les llevaron a concluir que el CI tiene escasa capacidad para predecir el éxito en la vida diaria. Sternberg y Goleman llegan a estas mismas conclusiones, afirmando que estas pruebas miden la capacidad verbal y analítica, pero no la creatividad ni el saber práctico, factores igual de importantes para la resolución de problemas cotidianos (estadísticamente, el CI sólo aporta como mucho el 20 por ciento! de los factores determinantes del éxito, es necesario explorar qué otras características dan cuenta del 80 por ciento restante).

Como ya se vio, Gardner, en su teoría de las inteligencias múltiples, señala que los tests de CI se basan en una noción limitada de la inteligencia, quedando fuera de estudio otras habilidades y destrezas más decisivas para la vida que el CI. Asimismo, este autor apuesta por una enseñanza más enfocada al fomento de las habilidades personales, y no sólo de las de carácter académico (lógico, analítico, abstracto).

Recordemos que, entre las varias modalidades de inteligencia que este autor propone, existen dos (encuadradas en el concepto global inteligencias personales); inteligencia interpersonal (capacidad para comprender a los demás y de actuar en consecuencia) e inteligencia intrapersonal (capacidad para comprenderse a uno mismo, y de comportarse de modo adecuado a las propias necesidades, metas y habilidades). El interés en esta última queda plasmado en la investigación en torno al concepto de inteligencia emocional.

Finalmente, desde otros ámbitos de la psicología, también se ha concluido que las habilidades intelectuales son insuficientes para explicar el por qué de la conducta y el nivel (calidad y cantidad) del rendimiento de esa conducta. Los conceptos de motivación y autorregulación, en última instancia, son los que conectan al individuo con el mundo, pues son los que dirigen la conducta hacia las metas.

En este contexto, tienen relevancia una serie de subsistemas psicológicos implicados en la regulación de la conducta, de naturaleza tanto afectiva como cognitiva, que predicen el grado y calidad del esfuerzo dirigido a la consecución de unos resultados.

Así pues, son varios los dominios psicológicos y vitales que pueden considerarse, todos ellos parte activa e integrante de la dinámica personalidad-inteligencia, y pueden agruparse en cuatro grandes áreas:

  • el mundo emocional del individuo, en especial, el papel importante de la comprensión y manejo de las propias emociones y las de los demás. El constructo relevante aquí es la inteligencia emocional.
  • la aplicación efectiva de los conocimientos derivados de la experiencia del individuo en su vida diaria o inteligencia práctica, para la solución de problemas cotidianos.
  • El contexto específicamente interpersonal, en donde el constructo básico es la inteligencia social.
  • En un plano integrador se encuentra la necesidad del individuo para regular su conducta en función de las demandas internas y externas. Es el concepto de autorregulación.

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