Psicología Online PIR Personalidad Efectos de la percepción de autoeficacia

Psicología de la Personalidad y Diferencial: Autoeficacia y procesos de atribución

EFECTOS DE LA PERCEPCIÓN DE AUTOEFICACIA.

El tener confianza en sí mismo es beneficioso en ámbitos muy diversos, y en general mejora del bienestar subjetivo y calidad de vida del individuo.

Ámbito educativo.

La percepción de autoeficacia favorece el rendimiento académico, y este efecto parece relativamente independiente del efecto asociado al nivel de habilidad y capacidad objetiva del individuo

Es muy importante disponer de la capacidad necesaria para atender los requerimientos específicos de la tarea; pero este efecto puede mejorar significativamente si, al mismo tiempo, uno está convencido de que dispone de tal capacidad y de que puede hacer uso de ella para solucionar eficazmente la tarea. Este efecto se produce esencialmente mediante 2 vías:

1. Mejorando el nivel motivacional con que se aborda la tarea.

La hipótesis es que la percepción de autoeficacia influye sobre la motivación, aumentándola, lo que se traduciría en la inversión de un mayor esfuerzo por realizar la tarea y una mayor persistencia en la solución de esta tarea, que llevaría a la obtención de mayores niveles de rendimiento.

Se ha encontrado que no se produciría un aumento motivacional ligado exclusivamente a una tarea o situación concreta, sino que parece producirse un efecto motivacional generalizado. De hecho los sujetos parecen intentar mayor número de tareas.

Además, el efecto motivacional asociado a la percepción de autoeficacia influye en el tipo de actividades que los sujetos eligen llevar a cabo. Así, las personas con elevada autoeficacia tenderán a elegir tareas difíciles, que le supongan un reto.

2. Cortocircuitando el efecto de potenciales estados emocionales o afectivos negativos activados por la tarea.

¿En qué medida contribuye la percepción de autoeficacia a manejar la ansiedad, tensión y estrés que con frecuencia acompaña la realización de tareas académicas? En la medida en que disminuyese o permitiese el control de estos estados emocionales, el rendimiento podría verse mejorado significativamente.

Los datos de investigaciones mostraron que:

  • Los sujetos que presentan una baja confianza en su capacidad para afrontar un determinado tipo de tareas sufren niveles más elevados de ansiedad en estas situaciones.
  • La ansiedad no presentaba efecto directo alguno sobre el rendimiento, sino que el rendimiento podría verse afectado, si además de ansiedad, uno se percibe como poco eficaz. Es decir, el efecto de la ansiedad no es directo; la ansiedad no influirá por sí misma, sino dependiendo del nivel de autoconfianza y expectativas de rendimiento que uno tenga.
  • La percepción de capacidad mediaba el efecto del rendimiento pasado sobre el nivel de ansiedad; de forma que los sujetos que habían fracasado en el pasado presentaban mayor nivel de ansiedad si, al mismo tiempo, se percibían con poca capacidad. Luego, lo decisivo es la percepción de autoeficacia
Ámbito clínico. Trastornos fóbicos.

A medida que se incrementa el nivel de autoeficacia, mejora el desarrollo de conductas de aproximación al objeto fóbico.

La percepción de autoeficacia condiciona de manera importante el modo en que se reacciona ante las demandas de la situación, en la medida en que aquél viene mediado por el modo en que se percibe la situación, y también por la confianza que uno tiene en los propios recursos para hacerle frente.

La percepción de la propia ineficacia puede tener un efecto depresivo y pesimista (indefensión aprendida en que la reacción depresiva surge como consecuencia de la convicción de que no poseemos control sobre lo que nos sucede).

El nivel de competencia con que uno se valora a sí mismo es un potente determinante del comportamiento, mediante la influencia que ejerce sobre el modo en que se categorizan e invisten afectivamente las demandas de la situación.

Luego, parece que la percepción de autoeficacia juega un papel central en el manejo de los problemas fóbicos, mientras otras expectativas de resultado asociadas con la conducta fóbica (ejemplo ansiedad, pánico, daño) tendrían una contribución más bien secundaria.

Los efectos que el tratamiento producía en las fobias que dificultaban en mayor medida la vida del individuo, parecían transferirse a otras fobias específicas. Tal transferencia parece deberse igualmente a la percepción de autoeficacia, que seguía mostrándose como el predictor más potente del cambio terapéutico.

Otros problemas.

En pacientes con obstrucción pulmonar crónica, se muestra la contribución de la percepción de autoeficacia a la mejora que en la condición física (funcionamiento pulmonar y capacidad de ejercicio físico) y psicosocial (depresión y calidad de vida) del paciente.

También se han venido realizando investigaciones sobre estrategias de intervención en pacientes con artritis crónica. Una de las recomendaciones esenciales es que realicen ejercicio físico. Pero, el ejercicio les produce dolor. Por estas razones, resulta difícil conseguir adherencia al tratamiento.

Un programa de intervención consistió en informar de aspectos educativos sobre la enfermedad, de cómo llevar a cabo el ejercicio físico recomendado y estrategias para controlar cognitivamente el dolor, y de manera destacada, se incluyó actividades para fortalecer la percepción de autoeficacia. El programa tuvo efectos beneficiosos en paralelo al incremento en la percepción de autoeficacia y a pesar de que durante los 4 años de referencia se había incrementado ligeramente el nivel de incapacidad física adaptativa del paciente.

Adaptación a situaciones estresantes.

La hipótesis es que en las situaciones de crisis (cambios importante en las condiciones de vida), el nivel de autoeficacia que uno mantiene puede servir como factor protector, facilitando, al mismo tiempo, la adaptación a las nuevas condiciones. Se espera, que una persona con una sólida confianza en su capacidad para hacer frente a la nueva situación, sufrirá en menor medida las posibles consecuencias negativas asociadas al cambio y se adaptará mejor y más rápidamente.

Los datos de investigaciones muestran que los factores personales (autoeficacia) y los ambientales (situación ocupacional y estado afectivo personal) influyen en el modo en que se afronta una situación que, a priori, supone la introducción de un cambio significativo en la vida de una persona y cómo se va produciendo la adaptación a estas circunstancias. La percepción de sí mismo como con capacidad para hacer frente a las dificultades de la nueva situación, reduce la percepción de amenaza, proporcionando protección contra el estrés situacional y el posible deterioro de la salud y bienestar físico y psíquico.

Salud (prevención y promoción de la salud).

La percepción de eficacia personal guarda una relación positiva con indicadores de conducta de salud diversos. La percepción de autoeficacia es el predictor más potente de la intención de la conducta en 3 de los ámbitos estudiados (dejar de fumar, hacer ejercicio físico y llevar una alimentación sana), y pasa al segundo puesto como predictor del uso de protección en la conducta sexual y pasa al tercer lugar e la intención de conducta para la prevención del cáncer.

Se puede concluir que:

  • a) La percepción de autoeficacia es un predictor potente de la conducta de salud, a tener en cuenta en el diseño de estrategias para promover el desarrollo de conducta preventiva y promotora de salud.
  • b) Su utilidad predictiva varía de uno a otro ámbito conductual. Se trata de una variable muy sensible al contexto y naturaleza específicos de la conducta que estamos considerando, más bien que ante una dimensión generalizada del funcionamiento psíquico, aplicable indiscriminadamente para el entendimiento de cualquier tipo de conducta.

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