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Psicología Básica: Expresión y Regulación de las Emociones

Expresión de las Emociones

La emoción es una experiencia global, afectiva y onmiabarcadora, agradable o desagradable, que supone una cualidad fenomenológica característica y que compromete tres sistemas de respuesta: cognitivo-subjetivo, conductual-expresivo y fisiológico-adaptativo".

  • 1. Cognitivo-subjetivo
  • 2. Conductual-expresivo
  • 3. Fisiológico-adaptativo

La expresión de las emociones correspondería a una de la dimensión conductual-expresiva.

Cualquier proceso psicológico conlleva una experiencia emocional de mayor o menor intensidad y de diferente cualidad hedónica. La emoción es una experiencia omnipresente a todo proceso psicológico.

Al igual que el resto de dimensiones de la experiencia emocional, la dimensión conductual-expresiva tiene un claro valor funcional. Podemos destacar las siguientes funciones:

  • 1. Es un vehículo de comunicación a otras personas acerca de la emoción que se está experimentando, lo que permite predecir en cierta medida las conductas que serán más probables del sujeto. Es el más importante modo de comunicación no verbal.
  • 2. Permite cierto grado de control de la conducta de los demás, ya que sirve como estímulo discriminativo (ED) de las respuestas apropiadas en esa situación por parte de los otros. Diferentes experiencias emocionales harán que el sujeto que las padece reaccione de diferente manera ante las conductas de los demás, emitiendo distintas contingencias de reforzamiento, castigo, o ausencia de las mismas, de forma consistente.
  • 3. La expresión facilita e incrementa dicha experiencia afectiva, haciendo que está sea más saliente e incluso que las funciones que cumple se lleven a cabo con mayor eficacia. Retomando la clásica de James-Lange, expresar la ira hará que todavía nos sintamos más furiosos, mientras que el reír puede ser un buen ejercicio para potenciar el buen humor.
  • 4. Además, la manifestación de la emoción optimiza la función de la reacción afectiva. La propia expresión de ira, por ejemplo, moviliza los recursos fisiológicos y psicológicos para potenciar una respuesta agresiva o defensiva y que ésta se ejecute con mayor intensidad y eficiencia.

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