Psicología Online PIR El Lenguaje Inferencias Perceptivas e Inferencias Cognitivas

Psicología Básica: Comprensión de Oraciones

Inferencias Perceptivas e Inferencias Cognitivas: La Resolución de Anáforas y la Inclusión de Información Implícita

Atendiendo al grado de complejidad de los procesos de inferencia en la comprensión podemos distinguir, de acuerdo con Swinney y Osterhout, dos clases de inferencias:

* Inferencias perceptivas

Automáticas, obligatorias y de realización inmediata durante el procesamiento perceptivo del lenguaje. Son procesos encapsulados, que tienen lugar en etapas relativamente tempranas del procesamiento del E, por lo que son independientes de las V extralingüísticas que pueden influir en la comprensión del enunciado

* Inferencias cognitivas

No se derivan de forma automática e inmediata y se hallan bajo control cognitivo. Dependen de estrategias que hacen uso de conocimiento general (semántico y pragmático) y que operan de forma controlada, más lenta y elaborada.

Si mantenemos, como hacen estos autores, que los procesos de análisis sintáctico y los de interpretación semántica son dos especies diferentes de procesos que acontecen de forma secuencia, podemos predecir que los respectivos efectos de las inferencias perceptivas y cognitivas en tareas de comprensión no se manifestarán simultáneamente, sino que los primeros precederán en el tiempo a los segundos.

Para someter a prueba esta predicción se utilizó la interpretación o resolución de anáforas.

Una anáfora es una expresión que tiene el mismo significado que otra que le precede o sigue en el discurso, y que se denomina antecedente. La interpretación o resolución de una anáfora es, pues, un proceso consistente en establecer vínculos de correferencia entre dos o más expresiones que comparten el mismo significado: la anáfora y su antecedente.

Las anáforas pueden adquirir su significado de dos maneras: o por identidad de referencia (la anáfora y su antecedente se refieren a la misma entidad del mundo real) o bien por identidad de contenido (ambas tienen el mismo significado aunque no compartan el mismo referente)

Las unidades lingüísticas más habitualmente empleadas como expresiones anafóricas son pronombres, o incluso cláusulas completas (o sea, cuando utilizamos un pronombre para no repetirnos más que el ajo)

Los procesos de resolución de anáforas se pueden contemplar como un caso particular del proceso de integrar en la memoria las distintas partes o elementos de un discurso al objeto de mantener la cohesión del mismo. Los antecedentes se pueden caracterizar como información dada previamente en el discurso y conocida por el sujeto, y que sirve como punto de anclaje para añadir información nueva que, a su vez, viene introducida por los elementos anafóricos. Unas veces los vínculos de cohesión se manifiestan expresamente, otras no, ya sea porque el antecedente es ambiguo o porque no se puede localizar en la estructura manifiesta del discurso.

La presencia o ausencia de un antecedente explícito constituye un aspecto relevante de los procesos de resolución de anáforas de cara a la comparación entre inferencias perceptivas y cognitivas:

  • * Si el contexto lingüístico no suministra un antecedente claro al que ligar la anáfora, es evidente que será necesario recurrir a un conocimiento extralingüístico
  • * Si todos los elementos necesarios para resolver una anáfora se hallan presentes en el discurso, el proceso de interpretación podrá efectuarse de forma directa e inmediata

En una serie de experimentos Swinney y Osterhout se propusieron comprobar hasta qué punto la activación de información relevante para resolver la anáfora se produce de forma automática e inmediata, y en qué medida la forma en que se produce dicha activación de información depende del tipo de inferencias necesarias para llevar a cabo la interpretación del enunciado.

Por activación automática entendían el acceso directo o mayor disponibilidad de la representación del antecedente apropiado de la expresión anafórica, en comparación con otras representaciones neutras o ajenas. Por activación inmediata entendían el hecho de que el antecedente apropiado se hiciera disponible en el momento mismo de procesar la anáfora y no después.

Según Swinney y Osterhout, cuando el antecedente es explícitamente mencionado en el discurso, su activación se produce de modo automático y concurrente a la recepción de la anáfora, es decir, en el momento de percibirla.

¿En qué medida ocurre lo mismo cuando la interpretación del enunciado se apoya en inferencias cognitivas? Examinaron en otro experimento dos tipos de oraciones cuya interpretación exige la realización de inferencias cognitivas.

No se registró ningún efecto facilitador para los conceptos semántica o pragmáticamente implícitos cuando las correspondientes palabras eran presentadas en el punto crítico, en la primera oportunidad en que los sujetos podían hacer uso de la información contextual. Sin embargo, pasadas unas pocas sílabas sí se registraron efectos facilitadores sobre el TR a estas palabras.

Esto viene a sugerir que, contrariamente a las inferencias perceptivas, las cognitivas no se realizan estrictamente sobre la marcha, sino con una ligera demora: la información implícita necesaria para interpretar la oración no se hace disponible al sujeto de forma inmediata.

En resumen, además de justificar empíricamente la distinción entre inferencias perceptivas y cognitivas, el trabajo de Swinney y Osterhout supone un apoyo para la tesis de que ciertos componentes de los procesos de comprensión del lenguaje son independientes de factores extralingüísticos como la plausibilidad, el conocimiento del mundo o la pragmática; es decir, funcionan como módulos de propósito específico en el sentido fodoriano del término.

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