Psicología Básica: Expresión y Regulación de las Emociones

Las Expresiones Falsas

En ocasiones puede ser extraordinariamente peligroso o desaconsejado "desvelar" reacciones afectivas determinadas. De forma voluntaria, se pueden modificar las expresiones faciales o, no mostrar ninguna característica, como mecanismo de control de las respuestas de los demás.

Los investigadores han intentado descubrir indicios que puedan facilitar la discriminación entre expresiones faciales "genuinas" o "falsas".

Según Ekman, las expresiones emocionales genuinas comportaban un patrón de acción motora involuntario, mientras que las mentiras se producen bajo control voluntario y consciente, si bien ambas pueden acontecer casi simultáneamente en la expresión facial, de forma que el rostro es capaz no sólo de reflejar la emoción que se padece, sino la mezcla de varias emociones que acontezcan simultáneamente, así como la intensidad de las mismas.

La expresión facial involuntaria depende de centros cerebrales diferentes (sistemas no piramidales) a los del control voluntario de la expresión facial (sistemas piramidales).

Ekman defiende la existencia de lo que denomina reglas de exposición, que se trata de hábitos motores aprendidas por normas socioculturales que modulan la expresión facial, o incluso para ocultar una emoción determinada y manifestar otra, aparecerían sólo en contextos de interacción social.

Técnicas de simulación de emociones:
  • 1. Seguir instrucciones en las que se indican los movimientos a efectuar hasta que quede configurada la expresión.
  • 2. Técnica de Stanislawki: Rememorar vivencias anteriores propias de la reacción afectiva que se desea expresar. La autenticidad se caracteriza por la presentación simultánea de diversas unidades de acción (gestos característicos de una expresión) y la combinación apropiada de las mismas.

Se examinó las diferencias en la expresión facial entre actores que simulaban una emoción mediante la técnica de Stanislawki, o bien simulando la expresión sin experimentar dicha emoción. En este caso, cuando se recordaba la experiencia emocional, la expresión era más genuina en tres emociones (alegría, ira y tristeza), aunque no hubo diferencias en sorpresa, miedo y asco.

La autenticidad se caracteriza por la presentación simultánea de diversas unidades de acción (gestos característicos de una expresión emocional), así como por combinaciones apropiadas de las mismas. El reconocimiento de la emoción por parte de otros sujetos es más preciso al utilizar esta técnica.

A pesar de ello, incluso con las técnicas más precisas, parece que cuando los actores simulan una emoción no expresan todos los gestos característicos de ésta e incluso muestran respuestas propias de otras emociones. Este fenómeno, no obstante, no es extraño, puesto que realmente existe variabilidad individual en la expresión de las emociones y los propios Ekman y Friesen argumentan que habitualmente no se presenta todo el repertorio de unidades de acción cada vez que se expresa una emoción.

Diferencias más evidentes entre expresión genuina y simulada:
  • 1. La simulada suele ser asimétrica: Más marcada en una mitad de la cara. Las auténticas son simétricas. Según Ekman: la asimetría se produce en las expresiones voluntarias (la actividad es principalmente cortical).
  • 2. La simulada suele ser más duradera: La genuina dura unos pocos segundos.
  • 3. La genuina se sincroniza con otros signos de expresión emocional: movimientos corporales, conducta verbal, etc.

Otro de los aspectos que ha generado mayor interés es la existencia de microexpresiones, expresiones faciales involuntarias que aparecen súbita y efímeramente, con una duración menor a ¼ de segundo. Para algunos autores éstas son el reflejo auténtico de la emoción subyacente, a pesar de que el individuo esté intentando simular otra diferente y, como tales, son uno de los principales indicadores en los que es preciso detenerse para detectar la reacción emocional genuina.

Las expresiones abortadas son reacciones faciales breves que se utilizan para enmascarar una microexpresión, pero que no son ni tan breves ni tan completas como las microexpresiones.

Según Ekman, existen músculos implicados en la expresión facial que son muy difíciles de controlar voluntariamente, pero que, sin embargo, se activan involuntariamente cuando aparece la emoción correspondiente. La mayoría de estos músculos fidedignos se encuentran en la frente, así como en los labios.

Existen múltiples gestos que no se corresponden con reacción afectiva alguna, sino que se trata únicamente de señales de conversación, gestos que sirven para enfatizar aspectos de la comunicación, o se utilizan como apoyo consideraciones sintácticas.

La expresión facial no siempre representa una emoción única, puede ser mezcla de diferentes reacciones afectivas (sonrisa vengativa: mezcla de alegría y odio).

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