Las organizaciones vienen caracterizadas como sistemas abiertos de tipo social. Frente a los sistemas cerrados de las ciencias físicas, que permiten considerar las estructuras autocontenidas como si fueran independientes de las fuerzas externas, los sistemas abiertos, como los organismos vivientes biológicos y sociales, se mantienen gracias al flujo y reflujo de energía que atraviesa sus limitaciones permeables. Katz y Kahn señalan que la diferencia esencial entre un sistema abierto y un sistema cerrado se puede establecer en términos del concepto de entropía y de la 2ª ley de la termodinámica. Un sistema se mueve hacia su equilibrio, la entropía se hace máxima y el sistema físico alcanza su equilibrio cuando consigue el estado de distribución más probable de sus elementos. En los sistemas sociales, la estructura tiende más a una mayor elaboración que a una menor diferenciación, lo cual es así porque la operación de la entropía es contrarrestada con la importación de energía, los sistemas vivientes se caracterizan por una entropía negativa más que positiva.
Limitaciones y problemas del sistema cerrado:
De estas insuficiencias se derivan los planteamientos erróneos cuando se trata de explicar los sistemas vivos y sociales:
Los organismos humanos y las formaciones sociales que forman (grupos, organizaciones, instituciones, etc.) son sistemas abiertos y todos comporten características definitorias.
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