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Psicología Evolutiva: El desarrollo conceptual

3. LOS CONCEPTOS COMO REPRESENTACIONES PROBABILÍSTICAS

Lo que defiende este nuevo enfoque, es que muchos de los conceptos que utilizamos no pueden definirse mediante rasgos suficientes y necesarios, sino más bien por una cierta semejanza o familiaridad que comparten. Según el enfoque probabilístico, la pertenencia a una categoría no es una cuestión de todo-o-nada, sino más bien una cuestión de grado.

Uno de los aspectos más interesantes del enfoque probabilístico es que la medida en que los objetos constituyen mejores o peores ejemplos de un concepto o categoría, puede entenderse en términos de su semejanza con un "prototipo" ideal, abstraído como tendencia central de los ejemplos de la clase.

Otra implicación importante de esta consideración de los conceptos en términos de la familiaridad compartida por los ejemplares del mismo, es que los rasgos o características que la componen se encuentran altamente correlacionados.

La mejor ilustración de la aplicación de las ideas anteriores al desarrollo conceptual infantil se encuentra en la teoría propuesta por Eleanor Rosch y sus colaboradores.

3.1. La teoría de Rosch sobre la categorización natural de objetos.

La primera observación que tiene interés para nuestro tema es la que realizaron Rosch y cols. (1976) sobre la dimensión vertical de la estructura conceptual. En este sentido se destaca el carácter jerárquico que presentan muchas categorías.

Rosch y sus colaboradores señalan que estas jerarquías incluyen habitualmente tres niveles: uno muy general (nivel supraordinal), uno muy específico (nivel subordinal) y uno de generalidad intermedia (nivel básico). Por ejemplo, 'animal' sería el nivel supraordinal, 'pájaro' el nivel básico, y 'canario' el nivel subordinal. Según la propuesta de Rosch y cols. en esta jerarquía el nivel básico es el de mayor interés desde el punto de vista funcional y adaptativo.

La transición desde las categorías infantiles básicas hasta las categorías básicas propias de los adultos se funda, según Siegler en captar el papel funcional que cumplen ciertos aspectos del objeto, desechando características llamativas desde el punto de vista perceptivo, pero funcionalmente irrelevantes.

3.2. Diferencias evolutivas; el paradigma de habituación y preferencia.

Bomba y Siqueland familiarizaron (o habituaron) a los bebés con cada concepto, mostrándoles las figuras distorsionadas correspondientes a uno de los prototipos. Seguidamente les presentaban dos prototipos, uno correspondiente al concepto cuyos estímulos distorsionados habían estado viendo, y otro completamente nuevo. Lo interesante era saber si los bebés mostrarían alguna preferencia entre estos dos prototipos. Los bebés se mostraron claramente más interesados por el prototipo nuevo.

Estos resultados indican que los bebés habían formado un concepto de los estímulos previamente mostrados, que este concepto les resultaba familiar y que eran capaces de reconocer el prototipo de triángulo como un ejemplar de la categoría "familiar" de los triángulos, de ahí que prefirieran mirar el prototipo de cuadrado, completamente nuevo para ellos.

Por lo que se refiere al procedimiento basado en la preferencia de estímulos, Starkey encuentra que entre los nueve y los doce meses ya se perciben numerosas categorías. Pero quizá los trabajos más representativos en esta línea hayan sido los de Sugarman. Lo que estos trabajos indican es que incluso a tan corta edad como los 9 meses, los bebés ya tienden a manipular los objetos presentados agrupándolos por categorías.

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