Psicología Online PIR Emoción y Motivación Los Estresores Unicos y los Estresores Múltiples

Psicología Básica: Estrés y Afrontamiento

Los Estresores Unicos y los Estresores Múltiples

Los Estresores Unicos

Son sucesos altamente traumáticos bien por su intensidad, bien por comprometer la integridad o la dignidad de la persona o la de sus familiares. La característica esencial de dichos fenómenos es el efecto traumático físico y psíquico cuyas consecuencias se mantienen en el tiempo de forma prolongada.

Este tipo de estresores sería el causante de los patrones de estrés post-traumáticos, cuyos principales factores definitorios según se recogen en la DSM-IV son:

  • 1) La persona se ha enfrentado a un suceso estresante que se encuentra fuera del marco habitual de las experiencias humanas y que es marcadamente aversivo para casi todo el mundo
  • 2) El suceso estresor se re-experimenta de forma persistente mediante recuerdos desagradables, recurrentes e invasores. En niños se expresa mediante juegos repetitivos relacionados con el suceso. Pueden darse sueños desagradables, ilusiones, alucinaciones y episodios disociativos;
  • 3) Se produce una evitación activa y persistente de los estímulos asociados con el estresor o una falta de capacidad general de respuesta
  • 4) Todas estas alteraciones se unen a un aumento en la activación psicofisiológica, puestas de manifiesto por algunas de las siguientes manifestaciones:
    • - Dificultad para conciliar o mantener el sueño.
    • - Irritabilidad o explosiones manifiestas de ira.
    • - Dificultad para mantener la concentración.
    • - Estados de hipervigilancia y respuestas exageradas de sobresalto.

La duración de este cuadro sintomático es habitualmente mayor de un mes y según su duración se denomina agudo si duran menos de 3 meses, crónico si duran más de tres meses y de inicio demorado si los síntomas aparecen después de por lo menos seis meses desde la situación desencadenante.

Los Estresores Múltiples

Los estresores múltiples son acontecimientos inherentes a la propia existencia pero que con frecuencia se hallan fuera del control del individuo. Son por ejemplo la muerte de un ser querido, una amenaza a la propia vida, las enfermedades...

Las principales fuentes desencadenantes de estrés corresponden con cambios en: La vida conyugal, la paternidad, las relaciones interpersonales (amigos, vecinos, socios, familiares), el ámbito laboral (el paro, jubilación, problemas escolares), situaciones ambientales (cambios de residencia, amenazas a la integridad personal o la inmigración), el ámbito económico, as cuestiones legales (como ser detenido, encarcelado), el desarrollo (pubertad, cambio al estado adulto, menopausia), las lesiones o enfermedades somáticas y otros tipos de estrés psicosociales, sufrir una persecución o un embarazo no deseado.

Estos estresores son más bien propios de los adultos, no obstante los niños y adolescentes también pueden sufrir algún tipo de estrés debido a otros estresores relacionados con sus situaciones vitales. Las relaciones hostiles en el seno de la familia, la enfermedad física o mental de algún familiar, la falta de estimulación cognitiva y social, desmembramiento del núcleo familiar, son situaciones que pueden acarrear estrés entre los más jóvenes.

Los estresores múltiples actúan cambiando los patrones de comportamiento automatizados y manteniendo las respuestas de estrés que se produce una acomodación a las nuevas condiciones.

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