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Psicología Clínica: Trastornos de ansiedad

Modelos explicativos para las fobias especificas

Modelos explicativos de adquisición. *Condicionamiento clásico.

Este condicionamiento es el aprendizaje de una respuesta frente a un estímulo novedoso mediante la asociación, el cuerpo responde fisiológicamente de manera refleja a diferentes estímulos, por ejemplo, las pupilas se dilatan o contraen según la intensidad de la luz y nosotros no intervenimos en ese proceso, o cuando visitamos al médico y prueba nuestros reflejos golpeándonos con un martillo en la rodilla y estiramos la pierna, sin que medie nuestro control. En las fobias la respuesta refleja se da por asociación al miedo, una persona puede tener una respuesta de miedo aprendida que se vuelve refleja. Si alguien tiene un accidente automovilístico después puede responder temerosamente a conducir, ir como pasajero e inclusive montar en el carrito de la montaña rusa, viajar en autobús, motocicleta, bicicleta, etc.

Es de aclarar que el condicionamiento clásico también funciona en situaciones positivas, por ejemplo, una mujer y su novio tienen un vehículo de color rojo y cuando él viene llegando a su casa, ella le ve a la distancia y siente felicidad, muy posiblemente cada que vea un vehículo del color igual al del carro de su novio cerca de su casa, sentirá felicidad así no llegue su novio.

Hipótesis de predisposición de Seligman (1971).

Hay estímulos filogenéticamente adaptativos, la mayoría de individuos en edad temprana muestran miedo a un conjunto de estímulos evolutivos en su primer encuentro: por ejemplo a personas extrañas, alturas, separación temprana y agua.

Los temores más frecuentes son de tipo animal (por ejemplo, perros, serpientes, insectos), ambiente natural (por ejemplo, la altura, el agua, las tormentas), lesiones que son intrusivas o causan dolores corporales (por ejemplo, sangre, inyecciones), situaciones (por ejemplo, montar en avión, ascensores, estar en espacios cerrados) y otros tipos (por ejemplo, morir ahogado, quemado, ruidos fuertes).

Por otra parte se considera que algunos factores de predisposición pueden ser los padres sobre protectores, relación con experiencias directas estresantes, o que la persona no tuvo oportunidades para desarrollar un patrón de interacción adecuado con la situación, u objeto específico temido.

Xavier Estivill, del Centro de Genética Médica y Molecular del Instituto de Investigación Oncológica (IRO) de Barcelona, explico que la causa de estos trastornos, arranca de la duplicación de una extensa zona del cromosoma 15 en la que, muy probablemente, se encuentran de 20 a 60 genes. Entre ellos, debido a un fenómeno de contigüidad, los que confieren las características de laxitud articular y algunos de los que predisponen a padecer ansiedad, razón que explica la coincidencia de cuadros clínicos. La región, denominada DUP25, se encuentra asimismo flanqueada por largas secuencias repetitivas de ADN, cuya longitud se sitúa entre 13 mil y 60 mil nucleótidos, las letras del genoma.

La presencia de estas secuencias a ambos lados de la región DUP25, indicó Estivill, explica, muy probablemente, el origen de la duplicación y refuerza el papel del hasta fechas muy recientes considerado ADN basura, constituido por extensas regiones del genoma en las que no existe ningún gen". "El fenómeno de duplicación, presente en un 7% de la población general", señaló, motiva la sobre-expresión de los genes responsables de laxitud articular y de ansiedad, desórdenes que serían debidos, por tanto, a algo así como un exceso de genes. Ello provocaría que hubiera un mayor número de conexiones neuronales implicadas en los mecanismos de alerta o bien que éstas fueran más sensibles. Así, determinadas situaciones ambientales, sumadas a rasgos propios de la personalidad y el carácter, acentuarían las probabilidades de desarrollar cuadros clínicos de agorafobia, fobia social, pánico, fobias simples respecto a animales, a objetos o a situaciones muy específicas y, en general, a diversas formas de ansiedad, pánico y fobia social"

Los análisis genéticos practicados al grupo de voluntarios, aclaró el investigador, dejan poco lugar a las dudas. La región DUP25 coincide en el 60% de los casos de laxitud articular y de diversas formas de ansiedad. Por otra parte, todos los pacientes con trastornos de pánico y fobia social incorporan esta misma región duplicada, que se encuentra presente en el 87% de los casos de laxitud articular. Tan solo el 20% de las personas que cuentan con la duplicación no presenta ningún tipo de ansiedad.

"Las implicaciones futuras de esta investigación, según Estivill, son de gran trascendencia. En primer lugar, indicó, por la relación existente entre ansiedad y depresión, respecto de la cual ahora se podrán iniciar trabajos para comprobar si existe una base genética común o al menos relacionada. Por otra parte, porque el trabajo constituye la primera evidencia genética que explica una patología compleja de tipo psiquiátrico para la que se podrán empezar a estudiar genes candidatos".

"La investigación, concluyó Estivill, refuerza la importancia de la revolución biológica de la psiquiatría", condicionada por la existencia de fenómenos bioquímicos que inciden en el comportamiento. Resultados como estos, abundó, obligarán a revisar buena parte de las terapias psiquiátricas, al tiempo que ayudarán a definir los mecanismos de acción de fármacos específicos.

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