Psicología Online PIR Personalidad Necesidad de poder

Psicología de la Personalidad y Diferencial: Motivación y Personalidad

2.2.1. Necesidad de poder

Se ha definido como el deseo de tener impacto sobre los demás a través de la influencia, persuasión, ayuda, discusión o agresión. La esencia de la necesidad de poder es la preocupación por tener un fuerte impacto sobre los demás. McClelland señalaba en "las dos caras del poder" que puede haber:

Poder personalizado: "si yo gano tú pierdes" o "yo pierdo si tú ganas". Las personas con esta necesidad son más propensas a conducir deprisa y involucrarse en enfrentamientos.

Poder socializado: se ejerce en beneficio de los demás, sintiendo más dudas sobre su propia fuerza.

Hay conductas que reflejan la motivación de poder. Las personas con alta necesidad de poder:

  • Tienden a escoger posiciones de autoridad e influencia. Son competitivas, asertivas y tienden a exponer y discutir sus ideas.
  • Suelen hace amistad con gente que no es especialmente popular o conocida; los amigos dominantes e influyentes pueden obstaculizar su camino.
  • Tienden a rodearse de símbolos de poder o dominio, se afilian a organizaciones para tener impacto.
  • Les preocupa controlar la imagen que presentan ante los demás. Son personas motivadas por mejorar su reputación y proyectar imágenes de ellos mismos como autoritarios e influyentes.

Winter ha encontrado que las conductas manifestadas por los altos en necesidad de poder, dependen del sentido de responsabilidad generado por su socialización. Para los altos, la motivación de poder se manifiesta en la búsqueda de prestigio en acciones socialmente aceptables. Para los bajos en responsabilidad, puede conducir a formas menos aceptables de influir a los demás (agresividad, explotación sexual, alcohol, etc.). El consumo de alcohol produce un incremento en los sentimientos de poder: El sujeto con altos niveles de necesidad de poder puede satisfacer esa necesidad, al menos hasta cierto punto, al beber. En el tratamiento se les animaría a que busquen formas alternativas de poder.

a) Medida de la necesidad de poder

Al igual que el logro y la afiliación dentro de esta perspectiva, el poder se evalúa a partir del análisis del contenido de las historias elaboradas por la persona ante imágenes no del todo definidas. Tanto la motivación de reactancia como de poder, reflejarían la preocupación del individuo por ser influenciado por otros, estar en una posición de debilidad, o ser incapaz de controlar su destino.

Winter desarrolló otras evaluaciones del motivo de poder que reflejaran el "deseo de tener impacto sobre otras personas, afectar su conducta, tener prestigio, estatus e influencia sobre los otros".

El motivo de poder es concebido como disposiciones estables por esforzarse en conseguir cierta clase de metas, que se reflejan en contenidos mentales de redes asociativas y que son medidos a través de análisis de contenido de mateial verbal, pero su expresión en la conducta depende de otras características personales y/o situacionales.

La puntuación en necesidad de poder vendría dada por el número de veces en que en las historias escritas, la persona utiliza frases y verbos que describen impacto o control sobre los demás.

McClelland distingue entre:

  • Motivos evaluados por el TAT: se habla de necesidades o motivos implícitos, la persona no se está describiendo explícitamente a sí misma como teniendo una u otra motivación. Predicen las tendencias de conducta a más largo plazo y representan un sistema de motivación más primitivo.
  • Motivos informados en cuestionarios: se habla de motivos autoinformados, la persona expresa de forma explícita el grado de su necesidad o deseo. Predicen respuestas concretas a situaciones específicas y se basan en constructos cognitivos más elaborados.

La correlación entre ambos procedimientos tiende a ser baja.

Pueden medirse con el Índice de Reacciones Personales (IPR). Consta de 48 elementos agrupados en 4 factores: 1) Capacidad para ejercer influencia sobre los otros; 2) Necesidad de poder; 3) Necesidad de influencia y 4) Resistencia a la subordinación. Bajo esta aproximación, se enfatizaría la posición y la capacidad para imponer la propia voluntad.

b) Inhibición de la motivación de poder

La predicción de la conducta se incrementa cuando en vez de examinar un motivo aislado se analizan los llamados síndromes motivacionales que serían como dimensiones continuas de personalidad.

Se habla de "Síndrome de poder inhibido o inhibición de la motivación de poder" cuando la persona presenta un patrón que comprende de manera simultánea la combinación de dos necesidades y una característica individual. Presenta una alta motivación de poder (interés por influir sobre los demás), baja motivación de afiliación (falta de preocupación acerca de si gusta a los demás) y alta inhibición de la actividad o autocontrol (tendencia a inhibir la expresión de poder).

La inhibición de la actividad sería el grado en que la persona reprime o restringe la expresión de sus motivos, o utiliza el poder más para objetivos sociales que personales. Los resultados de unos estudios de McClelland revelaron que la inhibición de la actividad era un moderador importante de la relación entre motivación de poder y mayor consumo de alcohol: las personas por encima del promedio en motivación de poder bebían excesivamente sólo si se encontraban por debajo del promedio en inhibición de actividad.

También se ha llamado a esta combinación patrón de motivación de liderazgo, las personas con estas características tienen mayor posibilidad de alcanzar posiciones de liderazgo en grandes compañías, tendiendo a preocuparse más por las necesidades de la empresa que por las de los individuos que la integran. Aunque la motivación de poder inhibida o autocontrolada puede contribuir al éxito en ciertas posiciones laborales, puede tener costes, afectando a la salud de la persona.

c) Susceptibilidad a la enfermedad

El supuesto básico: una fuerte necesidad de poder incrementa la susceptibilidad a la enfermedad, si dicha necesidad está inhibida, es desafiada, o se bloquea. Si la persona es alta en necesidad de poder y en autocontrol, sería más vulnerable a la enfermedad que otras personas. La combinación de alta necesidad de poder y alto estrés situacional congruente (o de poder), se llama motivación de poder estresada.

Los altos en poder presentan mayor activación simpática (medida a través del incremento en epinefrina en orina). McClelland llevó acabo 3 estudios que pusieron de manifiesto que la motivación de poder inhibida se relaciona con un riesgo más elevado de hipertensión esencial: una mayor proporción de hombres hipertensos presentaba motivación de poder inhibida, también tenían una presión sistólica más elevada y presiones sanguíneas más elevadas. Puede que las personas altas en este síndrome tengan un SN simpático crónicamente más activo o más reactivo.

McClelland encontró relación entre este síndrome en condiciones de alto estrés y la salud física que los estudiantes con alta motivación de poder inhibida informaban enfermedades físicas más importantes.

Los motivos sociales pueden alterar la competencia inmunológica: la secreción de inmunoglobulina A es importante como defensa en infecciones respiratorias, intestinales o genitourinarias.

El poder inhibido se asocia con un incremento en la actividad simpática y la consiguiente liberación de corticoesteroides y catecolaminas que pueden tener efectos inmunosupresores.

Las personas que superan el promedio en motivo de poder inhibido y en estrés vital de poder, tenían concentraciones más baja en saliva de IgA y autoinformaban más enfermedades del tracto respiratorio. Se ha encontrado también relación entre este síndrome bajo estrés y la actividad de las células killer, mostrando las personas altas en este síndrome un número más bajo de células killer.

En resumen, la necesidad de poder cuando se combina con alto estrés se asocia con el paso de los años con una presión sanguínea más elevada y con el padecimiento de más enfermedades, infecciones respiratorias. El motivo de poder estresado lleva a activación simpática que, si es crónica, podría incrementar la presión sanguínea y llevar a más enfermedades infecciosas como consecuencia de la mayor liberación de catecolaminas (epinefrina y norepinefrina) ante el estrés, lo que debilita las defensas.

d) Síndrome de inhibición de la motivación de poder y PCTA

Los dos conceptos se desarrollan de forma independiente. El tipo A es considerado como un patrón de conducta y la necesidad de poder inhibida como un motivo. Los dos se entienden como diferencias individuales relativamente estables cuyas características son elicitadas por factores situacionales. El afán de trabajo y la competitividad serían características compartidas por los tipo-A y por los altos en motivo de poder inhibido.

Las diferencias:

Tipo A: se caracteriza por una hostilidad instrumental que se dispara en situaciones en que ven obstaculizado el camino hacia las metas que se proponen. Compite también consigo mismo, tratando de hacer más y más cosas en menos tiempo, lo que refleja más motivación de logro que poder.

Alto en inhibición de la motivación de poder: Parece controlar la expresión de la hostilidad. Funciona con controles internos a la hora de expresar el poder, adoptando formas socialmente aceptables. Como el tipo-A, compite con otras personas y desea tener impacto sobre los demás.

Hooker analiza las relaciones entre PCTA, hostilidad y necesidad de poder. Los tipo-A y B no se diferencian en su necesidad de poder, sin embargo, los tipo-A altos en necesidad de poder tienen niveles más altos de hostilidad que los tipo-B altos. Cuando la necesidad de poder es baja, los A y B muestran una hostilidad semejante. Los tipo-A con una fuerte necesidad de poder, pueden ser más propensos a actuar de forma hostil para conseguir ese objetivo, que los tipo-B con la misma necesidad.

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