Psicología Online PIR Personalidad Origen y desarrollo de la percepción de autoeficacia

Psicología de la Personalidad y Diferencial: Autoeficacia y procesos de atribución

ORIGEN Y DESARROLLO.

En el curso de su desarrollo, la persona va estructurando la percepción de sí mismo como poseedor de recursos adaptativos, a partir de la información que recibe, básicamente, por estas 4 vías:

1. Experiencia personal.

Probablemente la más significativa fuente de información sobre la propia competencia sea la experiencia acumulada de éxitos y fracasos.

La medida en que la gente altera su percepción de autoeficacia a partir del feedback que recibe de su ejecución en una situación concreta, depende de factores tales como el nivel de dificultad del problema afrontado, la cantidad de esfuerzo invertido, la cantidad de ayuda externa recibida, las particulares circunstancias en que se desarrolla la conducta, y el estado físico y psíquico por el que atravesaba el individuo al desarrollar la conducta objeto de evaluación. La razón para este efecto diferencial radica en el distinto valor informativo que sobre la propia competencia, capacidad, tienen el feedback sobre el rendimiento en uno y otro caso.

También hay que tener en cuenta el momento de la secuencia comportamental en que se produce la experiencia de éxito o fracaso. La hipótesis es que el efecto de la experiencia es más significativo cuando se produce ya en las primeras fases de la cadena de acontecimientos integrantes de cualquier conducta dirigida a una meta.

Si el individuo comienza a acumular experiencias de fracaso en los estadios iniciales de su aprendizaje, lo esperable es que vaya disminuyendo la confianza y abandone definitivamente el intento. La experiencia de éxito, en cambio, tenderá a fortalecer la confianza en las propias posibilidades de conseguir la meta propuesta, facilitando el desarrollo futuro de su programa de aprendizaje.

2. Experiencia vicaria.

Influye sobre la sensación de predictibilidad y controlabilidad de la situación.

El miedo, por ejemplo, que a veces manifiestan los niños a preguntar en clase puede deberse a que piensan que sus compañeros se van a reír o que el profesor no les va a hacer caso. En una secuencia de modelado puede observar diversas formas de desarrollar la conducta temida. De esta forma, el niño puede aprender a anticipar más correctamente las posibles reacciones a su conducta y a manejarlas de manera adaptativa. En la medida en que esta capacidad de anticipación y la sensación de control sobre la situación se vayan asentando en el individuo, lo esperable será que mejore su confianza en que podrá desarrollar la conducta modelada.

En el modelado es preciso tener en cuenta otros factores que pueden modular sus posibles efectos:

  • El valor de la conducta observada se incrementa, como vehículo inductor de cambio en el observador, mientras mayor es la similitud entre observador y observado.
  • La conducta observada tendrá mayor valor como guía para el observador, si la conducta del modelo no se interpreta sólo como debida a su habilidad o capacidad, sino debida a su esfuerzo.
3. Influencia social.

Otra fuente de información, a la hora de valorar la propia competencia, es la opinión y valoración que los demás hacen de nuestra conducta. Esta información puede ser importante para corregir posibles sesgos que el individuo ha introducido en la apreciación de la propia conducta.

No todas las opiniones son igualmente relevantes. Para que este tipo de feedback sea eficaz para guiar el nivel de confianza que tenemos en nosotros mismos la fuente de información nos debe merecer credibilidad y, no debe existir excesiva discrepancia entre la información que nos da y nuestra propia valoración y experiencia

Tendemos a conceder mayor crédito a personas percibimos como competentes en la actividad o actividades en que nos está evaluando y pensamos que nos conocen.

La opinión de los demás no parece incidir directamente en la percepción de autoeficacia, sino en la medida en que sirve de estímulo para que la persona ponga en marcha conductas que de otra forma tal vez no se hubiese atrevido a intentar. Es entonces la experiencia exitosa en estas conductas la que facilitará el cambio en las expectativas.

Este aspecto explicaría el mayor poder condicionante que suelen tener las opiniones y valoraciones negativas de nuestra capacidad y competencia, en la medida en que pueda llevarnos a no intentar la realización de conductas que podrían desconfirmar estas valoraciones.

4. Indicadores de activación fisiológica y emocional.

La percepción de autoeficacia puede verse influida por la interpretación que hagamos de los distintos indicadores fisiológicos de activación emocional y del estado de funcionamiento del organismo.

En la medida en que la información corporal se valore como señal de vulnerabilidad personal, contribuirá a deteriorar el nivel de confianza en su propia capacidad con que las personas afrontan las diversas situaciones. Pero, el modo en que el individuo interpreta esta información puede ser modificado por la información que sobre la conducta aporten otras fuentes, corrigiéndose en consecuencia su incidencia sobre la percepción de la propia competencia.

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