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Psicología Básica: Comprensión de Oraciones

Reflexiones Críticas Sobre los Modelos de Procesamiento de Oraciones

Existe una serie de problemas que los modelos existentes no terminan de resolver de forma satisfactoria. Estos problemas se pueden agrupar en dos categoría antitéticas: donde un modelo exhibe mayores carencias, el modelo alternativo ofrece mejores soluciones.

Por un lado hay un grupo de problemas que parecen afectar más a los modelos clásicos y que se derivan de la naturaleza no discreta, difusa o probabilística de algunas de las representaciones lingüísticas que se computan durante la comprensión del lenguaje.

Por otro, encontramos un conjunto de problemas que resultan más premiosos para los modelos conexionistas, ya que sobrevienen a consecuencia del carácter componencial, estructurado o combinatorio de otro tipo de representación que intervienen en dicho proceso.

La mera coexistencia de estas dos categorías opuestas de problemas pone de manifiesto la naturaleza compleja del lenguaje natural humano como sistema de procesamiento y representación.

Si bien resulta innegable que las unidades significativas del lenguaje son producto de la combinación reglada y sistemática de una serie de componentes más elementales, no es menos cierto que la interpretación de tales unidades dotadas de significado no emerge directa y exclusivamente de esa combinación de elementos básicos, sino que deja abierto un amplio margen de indeterminación en el que intervienen otros factores que no se dejan someter tan fácilmente a un tratamiento reglado o sistemático.

Por ejemplo, las distinciones de significado de muchas palabras no se agotan en la especificación de un conjunto de rasgos semánticos necesarios y suficientes, sino que a menudo dependen de otras clases de información que resulta difícil restringir a priori.

Hay serias dudas de que la interpretación de los significados léxicos se limite exclusivamente a la computación de un conjunto específico de rasgos primitivos y no pueda incluir, además multitud de asociaciones, muchas veces idiosincrásicas y aparentemente azarosas, que tienen lugar dentro del complejo e inagotable universo de conceptos que configuran la memoria semántica.

La noción de papel temático plante un problema similar. A pesar de los esfuerzos de muchos lingüistas, ha resultado imposible hasta la fecha establecer un conjunto finito de papeles temáticos que permita captar las sutiles distinciones que se dan en la compleja experiencia humana. La interpretación de un mismo papel temático varía considerablemente en función de las propiedades semánticas del verbo con el que aparece.

Un tercer problema asociado a la naturaleza difusa del significado es el de poner coto a la información extralingüística que puede resultar pertinente, en un momento dado, para interpretar el significado de los mensajes verbales. En este sentido ya se ha mencionado el peligro que, para una explicación científica de los procesos de comprensión, supone la existencia de elementos implícitos en el enunciado, cuya activación resulta muchas veces imprescindible para una adecuada comprensión del mismo.

Todos estos problemas tienen como telón de fondo una propiedad inherente al lenguaje natural sobre la que algunos filósofos han llamado insistentemente la atención desde hace tiempo y que podríamos denominar: el problema de la indeterminación del significado o, en términos más prosaicos, el problema de la ambigüedad del lenguaje.

Hechos como la multiplicación de los significados léxicos, la dificultad de interpretar inequívocamente los papeles semánticos de los constituyentes de la oración y la amplia gama de posibles inferencias que pueden realizarse durante la comprensión del lenguaje representan serios problemas para cualquier teoría psicológica de la comprensión, pero de forma muy especial para las teorías computacionales clásicas, ya que estas teorías ponen todo el énfasis en el carácter regular y sistemático de los procesos mentales y en las propiedades estructurales de las representaciones sobre las que operan estos procesos.

Por consiguiente, estas teorías sólo tienen dos maneras de lidiar con el problema de la indeterminación del significado:

  • - bien aumentando hasta un límite razonable la capacidad de cómputo del sistema, de manera que éste pueda multiplicar las interpretaciones alternativas de los enunciados lingüísticos
  • - bien restringiendo esta capacidad y obligando al sistema a contraer un compromiso temprano con una de las posibles interpretaciones descartando las restantes.

La primera solución es la que ofrecen los modelos clásicos al problema de la ambigüedad léxica. En cambio, la segunda ha sido la opción favorecida en el caso de la comprensión de oraciones; una prueba bastante persuasiva de ello la tenemos en la interpretación de oraciones de vía muerta.

La otra cara de la moneda es el problema de la compositividad del lenguaje. Esta propiedad es, sin duda, una de las más singulares e importantes del lenguaje natural. El carácter compositivo o combinatorio del lenguaje es directamente responsable de otras propiedad, como la productividad y la sistematividad, que no pueden explicarse de otro modo que apelando a un conocimiento de reglas y principios abstractos y formales que se aplican sobre símbolos o representaciones elementales para generar otros símbolos más complejo que no se pueden describir como la simple suma o yuxtaposición de esos símbolos elementales.

La literatura empírica sobre los procesos de actuación lingüística está repleta de pruebas que nos indican que la actividad lingüística es un continuo proceso de transformación de objetos estimulares que por sí mismos carecen de estructura en objetos lingüísticos dotados de estructura.

El problema de la compositividad del lenguaje es a los modelos conexionistas lo que el problema de la indeterminación del significado a los modelos clásicos.

Los modelos conexionistas son, por su propia naturaleza, refractarios a toda noción de estructura, por lo que el único modo que tienen de enfrentarse al problema de la compositividad del lenguaje es sustituyendo la sintaxis por otros sucedáneos que permitan simular los efectos que la aplicación de reglas o estrategias de comprensión dependientes de la estructura ejerce sobre la interpretación del significado.

Por ejemplo, en casi todos los modelos conexionistas se concede gran importancia a ciertos productos emergentes de la sintaxis, tales como marcas morfológicas de las palabras o el orden series de éstas en la oración. Asimismo se observa una tendencia a incorporar a estos modelos ciertas propiedades estructurales de la oración de forma indirecta, por ejemplo, postulando un estrato de nodos cuya misión es la de acoplar representaciones léxicas con representaciones temáticas, como si se tratara de mediadores sintácticos.

Así, algunos modelos conexionistas postulan una categoría de nodos cuyo cometido es ligar o asociar nodos correspondientes a las representaciones semánticas de las palabras de la oración con los nodos correspondientes a los papeles temáticos, efectuando una traducción del vocabulario sintáctico a un vocabulario asociativo con el fin de replicar los mismos efectos del análisis sintáctico sin tener que postular directamente reglas sensibles a la estructura.

El problema más general se trata de determinar, en primara instancia, qué clase de arquitectura debe atribuirse a la mente humana en su totalidad, en tanto que sistema inteligente o intencional y, en un plano más abstracto, qué tipo de principio son los que guían el funcionamiento de este sistema inteligente.

La postura clásica defiende un modelo logicista de la mente, según el cual lo que regula el funcionamiento de este sistema son las propiedades formales o estructurales de los estados que lo constituyen.

La postura conexionista representa el regreso hacia una concepción más naturalista de la mente, según la cual lo que determina el funcionamiento del sistema son las propiedades referenciales o el contenido de los estados mentales y no la estructura de dichos estados.

A partir de ahora vamos a dedicar más atención a las cuestiones del significado lingüístico. Las teorías psicolingüísticas de la comprensión del lenguaje suelen ser muy prudentes a la hora de aventurarse a definir el concepto de significado. Este es, ciertamente, uno de los temas más espinosos, no sólo en las disciplinas psicológicas, sino sobretodo en la filosofía y en la lingüística. Sin embargo, hay ciertos aspectos psicológicamente relevantes del concepto de significado que no pueden soslayarse en las explicaciones de la actuación lingüística.

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