Psicología Online PIR Psicología Evolutiva Relación entre hermanos

Psicología Evolutiva: Desarrollo del juego y la interacción entre iguales

RELACIÓN ENTRE HERMANOS

La relación entre hermanos es profundamente importante no sólo por su incidencia en el nivel del desarrollo social sino también en el nivel de desarrollo cognitivo.

Relaciones entre hermanos y trato con los padres

Es muy importante que tengamos en cuenta que el estudio de las relaciones entre hermanos no se puede llevar a cabo de manera aislada; es decir, la calidad del tipo de interacción que establecen los hermanos está estrechamente relacionada con la calidad de la relación que los padres mantienen con sus hijos. De hecho, Bryant y Crockenberg, en un estudio en el que observaron a tríadas (madres y dos hijos), encontraron que el efecto de la conducta de la madre sobre la interacción social de sus hijos dependía, en gran parte, en cómo la madre trataba a cada uno de sus hijos en relación al otro.

Dos han sido las hipótesis que se han planteado a la hora de estudiar la incidencia que los padres tienen sobre la relación que establecen sus hijos. Por una parte tenemos que mencionar la hipótesis de la compensación de hermanos, que defiende que los hermanos pueden desarrollar una relación más cercana y calidad y ayudarse mutuamente a realizar las actividades escolares cuando se encuentran en situaciones en las que experimentan una relativa carencia del cuidado paterno. Por otra parte, aludiremos a la hipótesis de hostilidad por el favoritismo de los padres, que postula que los hermanos pueden desarrollar relaciones hostiles si alguno de ellos percibe que es peor tratado que el otro.

En relación a la primera hipótesis, Ritvo señala que los hermanos mayores pueden actuar de excelentes sustitutos de los padres cuando éstos son incapaces de llevar a cabo las funciones de alimentación y protección, ni de asumir las responsabilidades características del cuidado paterno.

Parece que algunas investigaciones apuntan a la existencia de una relación inversa entre la calidad de la interacción padre-hijos y la calidad de la interacción entre hermanos. En un estudio de Bryant y Crockenberg, llevado a cabo en una situación de laboratorio, encontraron que la indeferencia de la madre hacia sus hijas correlacionaba con mayor número de conductas prosociales por parte de la hermana mayor. Igualmente Dunn y Kendrick indicaron que la depresión y/o el cansancio de la madre tras el nacimiento de su segundo hijo provoca una relación positiva entre los hermanos cuando el pequeño alcanza la edad de los catorce meses.

Estos resultados nos pueden hacer pensar que los hermanos en edad escolar se apoyan y se enseñan mutuamente con mayor frecuencia en aquellas familias donde los padres actúan con cierta despreocupación hacia los hijos. Sin embargo, la existencia de otros estudios que indican todo lo contrario nos gace pensar que la calidad de las relaciones entre hermanos depende también de otros factores (género, intervalo de edad, celos, temperamento, etc.) y no exclusivamente del trato que reciben de sus padres. De hecho, la hipótesis de la hostilidad por el favoritismo de los padres apunta en esa dirección.

Hetherington encontró que cuando a uno de los hermanos se le trata con menor calidez y afecto y con mayor irritabilidad y número de castigos que al otro, existe mayor probabilidad de que la interacción entre dichos hermanos sea agresiva, evitante y con mayor número de conductas de rivalidad. Por tanto, vemos que la relación que los padres establecen con cada uno de sus hijos influye pero no determina el tipo de interacción que mantienen los hermanos. Dunn defiende que hay mucho mas factores que inciden en el tipo de relación que establecen los hermanos y que las diferencias individuales de los hijos, el sexo y la edad son variables a tener en cuenta.

Sobre si pueden sustituir los hermanos a los padres

Bryant empezó a trabajar con la premisa de que generalmente los padres no hablan con sus hijos en edad escolar sobre las emociones a no ser que decidan tener una charla a corazón abierto con ellos.

En estas circunstancias, los hermanos pequeños podrían mostrar una tendencia a buscar a los mayores a la hora de resolver los conflictos debido a que perciben a sus padres como "emocionalmente no-disponibles" para tratar temas afectivos.

Bryant analizó las verbalizaciones que los padres o los hermanos mayores mostraban cuando hablaban con sus hijos /hermanos pequeños y las clasificó en las siguientes etapas:

  • Estrategias de acción directa positiva: situación en la que el padre, la madre o el hermano mayor intenta instruir a su hijo o hermano pequeño en cómo solucionar el problema planteado ("si tienes que resolver este tipo de problemas, lo mejor que puedes hacer es aprender a multiplicar").
  • Estrategias de acción directa negativa: son aquellas respuestas de los padres o hermanos centradas fundamentalmente en la conducta negativa del niño, es decir, en lo que no debe hacer. ("no estudies los ríos de memoria si no sabes localizarlos en el mapa").
  • Respuestas expresivas positivas: situación en la que la madre, el padre o hermano mayor se centra en los sentimientos del niño y los acepta. ("me doy cuenta perfectamente de lo mal que tienes que sentirte en este momento").
  • Respuestas expresivas negativas: rechazan, cuestionan e invalidad los sentimientos del niño. ("no te sientas así; no sé porque te enfadas por no saber resolver este problema").
  • Respuestas cognitivas positivas: suponen un intento de cambiar el pensamiento del niño dando una interpretación positiva del problema a resolver. ("yo siempre te he ayudado a resolver los deberes, ¿verdad?").
  • Respuestas cognitivas negativas: situación en la que se centran en una interpretación negativa del hecho o justifican por qué no responden a las necesidades del niño. ("Tú siempre piensas que el profesor está loco").

El análisis de los resultados de este estudio nos indica que los padres y madres que fueron elegidos (en vez de los hermanos mayores) como confidentes y como personas a las que pedir ayuda a la hora de resolver problemas, mostraron mayor número de estrategias, tanto positivas como negativas. Esto parece indicar que los hermanos mayores pueden carecer de la riqueza y complejidad que tienen los padres para examinar las experiencias que los niños encuentran como emocionalmente estresantes.

Por otra parte, los niños que eligen s sus hermanos mayores pudieran tener una experiencia no comparable con la que viven aquellos niños que eligen a sus padres.

Comunicación entre hermanos

Uno de los temas que más ha interesado a los psicólogos es analizar el tipo de comunicación que establecen los hermanos desde edades muy tempranas. En este contexto, se ha observado que no sólo los adultos adaptan su habla cuando se dirigen a los bebés, sino que niños de incluso cuatro años, cuando se dirigen a niños de dos, muestran "clarificadores" en su habla: emisiones cortas y simples, muchas repeticiones y un gran número de nombres y exclamaciones que atraen la atención del niño mas pequeño. Sin embargo, no se puede concluir que el habla de los niños a los bebés sea igual que el habla de las madres a sus bebés.

La primera diferencia es el contexto en el que esta comunicación se produce. La mayor parte del habla del niño al bebé se produce en dos tipos de situaciones: cuando el niño prohíbe, restringe o disuade al bebé y cuando está intentando dirigir la acción del pequeño en un juego compartido.

La segunda diferencia se refiere a la frecuencia de las preguntas: cuando las madres hablan con sus bebés utilizan muchas preguntas; sin embargo, esto no sucede cuando los niños establecen una comunicación verbal con sus hermanos. Esto es debido al deseo por parte de la madre por conocer los estados emocionales y físicos de su hijo pequeño.

Podría sostenerse que el habla de los niños a los bebés refleja una imitación del habla de la madre al bebé, mas que ajustes hechos por los niños. Sin embargo, la investigación arroja resultados que no apoyan esta tesis: sólo un 3% eran imitaciones totales o parciales de los comentarios de la madre al bebé.

Por tanto, los niños son capaces de ajustar su habla al nivel del bebé, sin que esto suponga una imitación al habla de la madre.

Comentario acerca del hijo único

Allá por los años 20 se llevaron a cabo una serie de estudios cuyos resultados indicaban que los hijos únicos eran como los demás en términos de personalidad y un poco aventajados en términos de inteligencia. Mas tarde se indicó que los hijos únicos se beneficiaban en mayor medida de su asistencia a las guarderías ya que tenían la oportunidad de aprender de sus compañeros de clase lo que el resto de niños aprendían con sus hermanos.

Los estudios actuales muestran que los hijos únicos puntúan mas alto en dos aspectos de personalidad: tienen mayor motivación de logro y mayor autoestima que los niños con hermanos. También obtienen una mayor formación educativa y logran trabajos con mayor prestigio. A pesar de estos resultados, muchos hijos únicos indican a los psicólogos que sus problemas son debidos a no tener hermanos.

Probablemente tengan esta creencia porque las normas sociales y la cultura popular consideren que el desarrollo normal necesita de la interacción entre hermanos.

> Siguiente: Relaciones entre iguales y desarrollo cognitivo