Psicología Social y de las Organizaciones: Roles y socialización

ROLES Y SOCIALIZACIÓN

La adquisición de roles y la socialización en general es un proceso importante en la integración a la organización, decisivo en el eficaz desempeño.

Katz y Kahn definen la organización como un sistema de roles. La organización persiste más allá de sus miembros en virtud de los roles que persisten de acuerdo a patrones establecidos, pero a la vez hay una fragilidad dado que la existencia de la organización depende del mantenimiento del conjunto de actos interdependientes que han de transmitirse de unos miembros a otros, y que requieren de aprendizaje complejo.

Los patrones de comportamiento se configuran en puestos, que son conceptos relacionales, que definen a cada posición en base al nexo que tenga con otro puesto y con el sistema en general.

Asociado a cada puesto hay un conjunto de actividades y conductas esperadas, y ese es el rol que hay que cumplir.

Según esto la organización es un sistema de puestos interrelacionados en función de factores tales como las características de la tarea, jerarquías, sistemas de comunicación y otros factores estructurales.

Hay una dimensión interpersonal que requiere de socialización para asumir todos los valores, normas y pautas exigidas al que se incorpora, y también al resto, cuando cambian de puesto o por cambios en la propia organización.

Conceptos básicos

El origen de la palabra viene del "papel" del actor en la representación teatral que a su vez viene de la vida real de las personas. Psicológicamente se define como "un patrón de conductas asociadas con, o esperadas de, las personas que ocupan una determinada posición":

  • Son comportamientos
  • Responden a determinadas características.
  • Están asociados a determinada posición
Conducta de rol

Las conductas han de ser relevantes para el sistema del que forma parte, además han de ser realizadas por una persona que sea aceptada por los otros como miembro.

La conducta de un rol hace referencia a un sujeto y a una situación.

  • La implicación del sujeto varía en un continuo de la ausencia de ésta, hasta una implicación tal que lo despersonaliza y lo priva de libertad.
  • La situación social suele ser más relevante que la propia personalidad a la hora de determinar esa conducta.

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