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Psicopatología infantil: Malos tratos y abandono en la niñez

Síndrome de alienación parental

Según Richard Gardner, la alienación parental es un proceso que consiste en programar un hijo para que odie a uno de sus padres sin que tenga justificación.

Cuando el síndrome es presente, el hijo da su propia contribución en la campaña de denigración del padre alienado.

Un primer factor de análisis está en los hechos siguientes:

  • a) Nuestra cultura estima que la madre tiene mayor aptitud para hacerse cargo de la custodia de los hijos cuando se produce la separación.
  • b) Sin mayor intento de profundizar en la calidad de los progenitores, la ley ampara la tradición cultural, aún en los casos en que no medie culpa en el varón.

Cuando uno de los progenitores queda a cargo de la custodia de los hijos, es el momento en que tiene lugar la aparición del cuadro alienante.

El progenitor alienador es a menudo una persona posesiva y sobreprotectora, a la vez que añade una conducta de revancha en contra del otro progenitor, empleando para esta venganza a los hijos de ambos.

El inicio y desarrollo de una relación traumática del progenitor alienador en detrimento del progenitor alienado, configurará la apertura de un drama relacional con variadas consecuencias psicológicas para cada una de las partes involucradas.

CONSECUENCIAS PARA LOS HIJOS.

La vulnerabilidad de los hijos los convierte en las principales víctimas de esta relación dañosa. Los distintos estudiosos han informado de las siguientes consecuencias:

Se lleva al hijo, o a los hijos, a odiar y a rechazar al padre que le quiere y al cual respeta.

Los vínculos relacionales entre los hijos y el progenitor alienado serán afectados y destruidos por años y, llegado el momento de la adultez en el futuro, demandará mucho esfuerzo reconstruirlo.

El modelo principal de los hijos será el de un progenitor patológico y desinteresado en su familia. Según MAJOR muchos niños desarrollan cuadros y transtornos psicológicos y hasta psiquiátricos.

El Síndrome de Alienación Parental a un hijo es una forma de maltrato. Se trataría de un abuso emocional que tendría repercusiones psicológicas durante la vida (GARDNER).

El Síndrome de Alienación Parental puede inducir en los hijos víctimas una depresión crónica, una incapacidad para funcionar en un ambiente psicosocial normal, transtornos de identidad, sentimiento de culpabilidad, aislamiento, comportamiento de hostilidad y a veces al suicidio. Estudios han demostrado que en cuanto sean adultos, las víctimas de tal alienación tienen inclinación al consumo de alcohol y drogas.

El sentimiento de culpabilidad surge del hecho que el hijo, una vez adulto, siente que ha sido cómplice de una gran injusticia en perjuicio del procreador alienado.

El hijo alienado puede reproducir la misma patología psicológica que el progenitor alienador (GARDNER).

IDENTIFICANDO EL SINDROME DE ALIENACION PARENTAL

El fenómeno que consiste en que uno de los progenitores vuelva a los hijos en contra del otro progenitor es algo difícil de aceptar, aunque no es difícil reconocerlo. No obstante, para identificarlo de ha recurrido a investigaciones sobre denuncias y quejas de personas que han sido apartadas de la visita de los hijos. Para poder determinar la pertinencia del diagnóstico, se debe constatar que el progenitor alienado no merecía ser rechazado por los hijos ni por el otro progenitor. Esta tarea debe ser encargada a un profesional psicólogo competente en esta área.

SOBRE EL AGENTE ALIENADOR

Aunque parezca una exageración decirlo, todo induce a pensar que el progenitor alienador tiene como objetivo la destrucción de la relación de su hijo con el otro progenitor. Entre las características que nos permitirían identificar al progenitor alienante, citaremos:

Para el progenitor alienador tener el control de sus hijos es lo esencial.

Suele no respetar ni acatar las disposiciones legales en tanto ellas contraríen sus objetivos de revancha.

Es incapaz de asumir un rol de empatía respecto al padecimiento del otro progenitor.

Su punto de vista se erige como verdad absoluta.

Cuando los hijos están con el progenitor alienado, se impacienta y trata de controlar impertinentemente el tiempo de la visita.

El progenitor alienante es un simulador consistente y alcanza a persuadir a su entorno de ser la víctima y de tener la razón.

Persuade persistentemente a sus hijos para que no visiten al otro progenitor. Se considera dueño/a de la vida de los hijos.

Es poco cooperativo y se resiste a un examen de un experto que podría poner en evidencia su conducta manipuladora.

Puede llegar a desarrollar conductas paranoicas, la que se extiende a los que defienden al progenitor alienado.

Entre los comportamientos clásicos a los apelan tenemos los siguientes:

  • a) Boicotear la relación de los hijos con el progenitor alienado.
  • b) No le pasa las llamadas telefónicas a sus hijos cuando llama el otro progenitor.
  • c) Organiza actividades en el periodo de visita para evitar el derecho del otro padre a reunirse con los hijos.
  • d) Intercepta correos y regalos enviados a los hijos.
  • e) Desvaloriza e insulta al otro progenitor en presencia de los hijos.
  • f) No informa al otro progenitor sobre las actividades de los hijos (actividades escolares, competencias deportivas, actuaciones teatrales, asistencia al médico o dentista, etc.)
  • g) Impide el ejercicio del derecho de visita.
  • h) Implica a otros familiares en el "lavado de cerebro" de los hijos.
  • i) Toman decisiones importantes a propósito de los hijos sin consultar al otro progenitor.
  • j) Amenazan con castigar a los hijos si telefonean o escriben al otro progenitor.
CRITERIOS DE IDENTIFICACION

Examinando los casos de separaciones conflictivas, se ha observado la presencia de cuatro criterios que permiten, de manera razonable, predecir que el proceso de alienación está en curso:

Obstrucción a todo contacto.

Denuncias falsas de abuso.

Deterioro de la relación desde la separación.

Reacción de miedo por parte de los hijos.

COMO IDENTIFICAR A UN NIÑO ALIENADO

El progenitor alienador confía a su hijo, con fuerza de detalles, sus sentimientos negativos y las malas experiencias vividas con el progenitor ausente. El hijo observa la negatividad del progenitor y llega a sentir necesidad de apoyar al progenitor alienador.

CRITERIOS DE IDENTIFICACION

Campaña de denigración verbal y actitudinal contra el otro progenitor.

Justificaciones fútiles. El hijo da pretextos pocos creíbles para justificar su actitud.

Ausencia de ambivalencia. El niño está muy seguro de su sentimiento hacia el progenitor ausente: rechazo y odio.

Fenómeno de independencia, porque el hijo afirma que nadie ha influenciado en su actitud de rechazo y odio.

Sostén deliberado. El hijo toma de manera decidida la defensa del progenitor alienador.

Ausencia de culpabilidad, ya que el hijo no siente ninguna culpa por lo que hace contra el progenitor alienado.

Escenarios prestados. Cuando el niño cuenta hechos que no ha vivido él, o que ha escuchado contar.

Generalización de la familia extendida. La animosidad del hijo se hace extensiva a toda la familia y amigos del progenitor alienado.

Estos ocho criterios son también considerados como síntomas primarios y, dependiendo de la cantidad de criterios presentes en los niños, estaremos frente a grados de intensidad del síndrome.

ERRORES QUE DEBEN EVITARSE

a) Tener en cuenta únicamente la opinión de los hijos, porque puede rechazar la visita de su otro progenitor obedeciendo la programación del progenitor alienante.

b) Ordenar que ambos padres decidan el bienestar de los hijos; ya que ello deja el camino libre para que el alienador pueda manipular e imponer sus criterios.

c) Ordenar una terapia familiar tradicional. El progenitor alienador no es un buen candidato para la terapia porque él no cree tener algún problema. En cuanto a los hijos, una sesión es insuficiente frente al tiempo de adoctrinamiento con que cuenta el enajenador.

MEDIACION FAMILIAR

Una medida interventiva que se recomienda en los casos de alienación parental, es la mediación familiar.

Se trata de un proceso paralelo a la justicia al que las partes pueden acudir libremente para alcanzar, a través de un mediador que guíe el proceso de comunicación, un acuerdo que satisfaga a las partes en conflicto.

Es erróneo pensar que sólo desde el ámbito legal se puede alcanzar la solución de los conflictos. La voluntariedad en el proceso de mediación se entiende como la libertad de las partes para participar en el mismo, es decir que las partes consientan libremente acudir a la mediación.

El mediador se presenta en el proceso de mediación en calidad de agente facilitador, estimulando a las partes para que aúnen esfuerzos que permitan el nacimiento de ideas nuevas para la solución del conflicto. En ningún caso el mediador propondrá las soluciones del conflicto.

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