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Psicología Clínica: Trastornos relacionados con sustancias

Teorías actitud-conducta

Desde mediados de los años 70 se ha producido una importante revolución en el campo actitudinal.

Mientras que con anterioridad apenas se encontraba relación entre la actitud evaluada y la conducta real observada, el impulso de autores como Fishbein y Ajzen, Triandis, y un largo etcétera, ha cambiado totalmente el pesimista panorama anterior. Hoy es posible predecir en grado importante la conducta desde la actitud y creencias del sujeto, o desde componentes anteriores o relacionados con la misma como son la norma subjetiva, intenciones conductuales, etc. (Becoña, 1986). En este contexto quien ha posibilitado sin duda alguna que la predicción desde componentes previos a la conducta sea posible ha sido la aparición de distintos modelos donde se analiza la relación actitud-conducta y se introducen elementos intermedios para explicar adecuada y predictivamente dicha relación. Entre éstos los dos más relevantes en el campo de las drogodependencias son la teoría de la acción razonada de Fishbein y Ajzen (Fishbein, 1967; Fishbein y Ajzen, 1975; Ajzen y Fishbein, 1980; Fishbein, 1980) y la teoría de la conducta planificada de Ajzen (1985, 1988).

LA TEORIA DE LA ACCION RAZONADA

El modelo inicial de Fishbein (1967), con posterioridad denominado modelo de Fishbein y Azjen por sus autores ( Fishbein y Azjen, 1972, 1975; Azjen y Fishbein, 1980; Fishbein, 1980), fue finalmente denominado como teoría de la acción razonada (Ajzen y Fishbein, 1980; Fishbein, 1980) .

El objetivo central de este modelo es la predicción de la conducta desde la actitud o actitudes del sujeto y de las normas subjetivas, estando ambas mediadas por la intención conductual. Parte de la asunción de que las personas son usualmente racionales y hacen uso de la información que poseen para llevar a cabo su conducta (Ajzen y Fishbein, 1980).

Desde la perspectiva tradicional de los componentes de las actitudes consideran cuatro: afecto, cognición (que incluiría opiniones y creencias), conación (intenciones conductuales) y conducta (observada a través de los actos). Su concepción teórica se compone de los siguientes elementos: actitud, creencias conductuales, evaluación de estas creencias conductuales, norma subjetiva, creencias normativas, motivación a acomodarse, intención conductual, y conducta.

Debido a que las personas pueden diferir en la fuerza de sus creencias entre el objeto y el atributo de lasmismas, Fishbein y Ajzen (1975) recomiendan que se mida la fuerza de la creencia, o simplemente la "creencia" sobre una dimensión de probabilidad subjetiva en la que estarían tanto el objeto como el atributo de la misma.

Consideran tres tipos de creencias: a) creencias descriptivas, fruto de la observación directa; b) creencias inferenciales, que se forman por dos posibles fuentes: razonamiento silogístico, que viene a ser una consistencia probabilística, y las basadas en la noción de atribución causal y balance de Heider, que viene a ser una consistencia evaluativa; y c) creencias informacionales, debidas a una fuente externa y que muchas veces pueden dar lugar a creencias descriptivas.

Por su parte, las creencias que determinan las actitudes del sujeto son las llamadas creencias sobresalientes, nunca más de 5 +/- 4 al aplicar la teoría de la información a las mismas. Por ello no es preciso utilizar un gran número de ellas, sino sólo aquellas que tienen importancia en la vida del sujeto. Aunque hasta el número 9 se pueden considerar creencias sobresalientes del sujeto. Fishbein y Ajzen (1975; Ajzen y Fishbein, 1980) creen que sólo las dos o tres primeras son las sobresalientes y las demás redundantes o carentes de importancia, aunque a nivel empírico la determinación de este punto es problemático.

Junto a las creencias sobresalientes están las denominadas creencias sobresalientes modales, que son las creencias importantes de la población general o de la población de la que hemos extraido la muestra.

Las creencias más frecuentes elicitadas por la muestra representativa de la población dada son las creencias sobresalientes modales de la misma.

La actitud es el resultado del producto de las creencias sobresalientes del sujeto, por la evaluación de los atributos o consecuencias a ejecutar la conducta objeto de la actitud.

Hemos indicado la importancia que tienen las creencias en la determinación de la actitud, pero tenemos que tener en cuenta también el otro componente de la misma: la evaluación. La evaluación consiste sencillamente en la "localización de los respondentes sobre una dimensión evaluativa bipolar" (Ajzen yFishbein, 1980). A nivel práctico suele hacerse lo anterior mediante las escalas del diferencial.

Ejemplo de evaluación de los distintos componentes de la teoría de la acción razonada para la conducta de fumar:

Conducta: Número de cigarrillos fumados.

Intención conductual: Se evalúa mediante una escala bipolar de probabilidad (probable- improbable) desiete puntos a la pregunta "yo tengo la intención de fumar cigarrillos en los próximos 7 días".

Norma subjetiva: Se evalúa mediante una escala bipolar de 7 puntos (debería-no debería) a la afirmación"mucha gente que es importante para mi piensa que yo /debería ... no debería/ fumar cigarrillos en los próximos 7 días".

Actitud hacia fumar cigarrillos: Se evalúa mediante nueve escalas bipolares (ej. bueno-malo) de 7 puntos a la afirmación "para mi fumar cigarrillos en los próximos 7 días es:".

Creencias conductuales: Se evalúan sobre una escala de probabilidad de 7 puntos sobre creencias relevantes para la población (ej., fumar me produce placer, fumar me produce entretenimiento, etc.).

Creencias normativas: Se evalúan mediante una escala bipolar (debo/no debo) de 7 puntos sobre personas relevantes para el sujeto como sus padres, amigos, familiares, no fumadores, etc.

Motivación a acomodarse: Se evalúa mediante una escala de probabilidad de 7 puntos respecto a las anteriores creencias normativas "generalmente hablando, yo quiero hacer lo que mis /.../ piensan que yo haría".

LA TEORIA DE LA CONDUCTA PLANIFICADA

Ajzen (1988), que junto con Fishbein elaboraron y expandieron la teoría de la acción razonada, a mediados de los años 80, propuso la teoría de la conducta planificada, como una extensión de la teoría anterior.

El nuevo elemento que introduce es el del control conductual percibido. A partir del mismo, y junto a la actitud hacia la conducta y la norma subjetiva predicen la intención conductual. A su vez, en algunos casos, el control conductual percibido también puede ser un predictor directo de la conducta junto a la intención conductual

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