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Psicología Clínica: Trastornos relacionados con sustancias

Teorías psicológicas basadas en causas intrapersonales

MODELO DE MEJORA DE LA ESTIMA DE KAPLAN

Los individuos están motivados para recibir autoaceptación y evitar sentimientos de autorrechazo al conformarse a las expectativas de la conducta de grupo o buscar los valores de la sociedad que son reforzantes. La elección de una conducta convencional o desviada depende de varios factores: las distintas fuentes de socialización en el ambiente del adolescente, incluyendo las asociaciones con iguales, acceso percibido a las oportunidades que proporciona la sociedad, la historia de conflictos familiares o el bajo ajuste escolar, definiciones sociales internalizadas de la baja autovalía y la búsqueda de riesgo y rebeldía. Si la conducta convencional es más difícil de mantener o es menos reforzante que la conducta desviada aparecerá un deterioro de la adecuación a las normas convencionales y vínculos sociales que lo sustentan. Aunque se asume que la conducta convencional es normativa, ésta puede que no sea el caso porque las actitudes que favorecen la conducta desviada están más disponibles o atractivas para algunos individuos para solventar sentimientos o autorrechazo que emerge de las interacciones sociales con las figuras de autoridad, tal como padres y profesores.

TEORIA INTEGRATIVA DE LA CONDUCTA DESVIADA

Recientemente Kaplan (1996), en la línea de otros autores, redenomina a su teoría con el nombre de teoría integrativa de la conducta desviada, aplicable tanto a conductas delictivas como al abuso de sustancias psicoactivas. En su teoría se combinan distintas teorías o elementos relevantes de las más importantes que se han utilizado para explicar la conducta desviada. Muchas de las que utiliza tienen como central el concepto de desviación o lo utilizan como un elemento esencial. La teoría integrativa sintetiza, en esta línea, teorías o elementos previos de la teoría del self, teoría del estrés, teoría del control, teoría de la asociación diferencial, teoría del aprendizaje social y teoría del rotulado. La diferencia de su formulación respecto a otras está en que asume que realizar un acto que se considera desviado respecto a una norma es visto como adaptativo por esa persona, en función del marco normativo particular de ella que lo considera adaptativo, o de las expectativas del grupo concreto que lo definen como adaptativo.

MODELO BASADO EN LA AFECTIVIDAD DE PANDINA

Hay algunos modelos que utilizan el concepto de efectividad para explicar el consumo de drogas. Pandina, Jonhson y Labouvie (1992) revisan el papel de la afectividad como un mecanismo clave en la determinación y el control de la conducta, haciendo énfasis en la relación entre el afecto negativo, un arousal elevado y la vulnerabilidad al abuso de drogas para comprender el desarrollo del consumo de drogas.

Posteriormente, exploran la relación teórica entre la afectividad negativa, el arousal y la vulnerabilidad al consumo de drogas (Pandina et at., 1992). Ellos parten de los conceptos de afectividad negativa de Watson y Clark (1984) y Watson y Tellegen (1985) y de activación de Ford (1987). Además incorporan el circuito del sistema nervioso central que está asociado con el reforzamiento positivo y negativo, castigo y los mecanismos que controlan las conductas de aproximación, evitación y conductas de escape. Las drogas de abuso son potentes inductores de afecto positivo y reducen el afecto negativo a través de la modulación de los circuitos neurales que de modo inherente favorecen estas funciones naturales (Goldstein, 1995; Wise y Bozarth, 1987).

Pandina et al. (1992), partiendo de las observaciones de Wise y Bozarth (1987) postulan que las drogas con un alto potencial adictivo pueden tener la propiedad de una estimulación general de los circuitos neuronales, típicamente asociados con la conducta de aproximación (drogas farmacológicas tan diferentes como la marihuana, el alcohol, etc., tienen propiedades comunes de inducción a la estimulación y promueven la conducta de aproximación) y una estimulación más específica de los circuitos asociada con el reforzamiento positivo y negativo y, por extensión, el castigo.

Asumiendo que la naturaleza de la acción de las drogas es la postulada, Padina et al. (1992) hipotetizan que cabría esperar que, aquellos sujetos en los que es más probable que encuentren atractiva y deseable la intoxicación con drogas, son los que crónicamente necesitan de niveles elevados de activación (o, de otra manera, que tienen una sensibilidad especial a la estimulación resultante de la activación) y quienes se pueden caracterizar como deprivados crónicamente de reforzamiento positivo.

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