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Psicología Clínica: Trastornos somatomorfos

Trastorno de conversión

Aparece entrelazado con el trastorno de somatización, porque ambos se originaron en el concepto de histeria y comparten un tipo de personalidad histriónica (mayor en el trastorno de somatización).

Se considera que los factores psicológicos están relacionados etiológicamente con el inicio del trastorno -> Existe relación temporal entre un evento estresante y el comienzo de los síntomas de conversión.

Actualmente, la mayor parte de los autores, rechazan la presencia de un conflicto de tipo sexual como factor desencadenante, pero, admiten que dichos desórdenes son el resultado de algún conflicto o trauma psicológico.

Los síntomas varían considerablemente, siendo los más frecuentes, la ceguera, sordera, parálisis, afonía y la pérdida de sensibilidad parcial o total.Estos síntomas no están apoyados por la evidencia médica. En eso se diferencia de los trastornos psicosomáticos (úlceras) en los que sí existe una disfunción médica observable.

TEORÍAS PSICOANALÍTICAS (Freud): La energía psíquica asociada con deseos e impulsos inconscientes inaceptables, podrían covertirse en síntomas somáticos. El conflicto ocurre entre la necesidad inconsciente de expresar un impulso instintivo(agresivo o sexual) y el temor de hacerlo.

El DSM-III-R, explica el significado del síntoma de conversión en base a 2 mecanismos:

  • a) Mediante una ganancia primaria: El hecho de mantener fuera de la conciencia un conflicto o necesidad interna.
  • b) Ganancia secundaria: Evitando una actividad que es nociva para él u obteniendo apoyo que de otra manera no conseguiría.

Años 60-70: Posibilidad de que el desorden tuviera una BASE NEUROPSICOLÓGICA.

Teorías basadas en la asimetría cerebral, enfatizaban el papel del hemisferio derecho -> Los sujetos zurdos serian más vulnerables que los diestros.

Sin embargo, la implicación neuropsicológica se cuestiona:

  • La vinculación entre la lateralización y la conversión, es prematura y no ha sido confirmada definitivamente.
  • Una de las características más típicas del trastorno, representada por la anestesia del guante, contradice directamente el conocimiento sobre el funcionamiento neurológico (en ese síntoma la falta de sensibilidad comienza en la punta de los dedos hasta la zona de terminación de la muñeca). Podría ayudar a distinguir entre un trastorno de conversión y un trastorno físico real.
  • La presencia del fenómeno de la belle indifférence (los pacientes se muestran indiferentes y despreocupados ante sus síntomas), puede ser una pista para confirmar la reacción de conversión y descartar patología orgánica. Sin embargo, en la práctica clínica, la belle indifférence solo aparece en un tercio de los pacientes.
  • Otro criterio diferenciador, señalado por Bootzin, Acocella y Alloy se refiere a la consistencia en el patrón de los síntomas: En el trastorno de conversión, los síntomas pueden cambiar conforme cambian las situaciones estresoras, pero, en la enfermedad física real, existe una gran consistencia en los síntomas.

Además, la frecuencia de enfermedades orgánicas es relativamente alta, mientras que el trastorno de conversión es infrecuente.Es posible que lo que sea infrecuente sea el diagnóstico del trastorno (acuden más al médico que al psicólogo).

Bootzin: Un elevado número de condiciones diagnosticadas como orgánicas, son trastornos de conversión (entre 5-14%).

Criterios para el diagnóstico de Trastorno de conversión

A. Uno o más síntomas o déficit que afectan las funciones motoras voluntarias o sensoriales y que sugieren una enfermedad neurológica o médica.

B. Se considera que los factores psicológicos están asociados al síntoma o al déficit debido a que el inicio o la exacerbación del cuadro vienen precedidos por conflictos u otros desencadenantes.

C. El síntoma o déficit no está producido intencionadamente y no es simulado (a diferencia de lo que ocurre en el trastorno facticio o en la simulación).

D. Tras un examen clínico adecuado, el síntoma o déficit no se explica por la presencia de una enfermedad médica, por los efectos directos de una sustancia o por un comportamiento o experiencia culturalmente normales.

E. El síntoma o déficit provoca malestar clínicamente significativo o deterioro social, laboral, o de otras áreas importantes de la actividad del sujeto, o requieren atención médica.

F. El síntoma o déficit no se limita a dolor o a disfunción sexual, no aparece exclusivamente en el transcurso de un trastorno de somatización y no se explica mejor por la presencia de otro trastorno mental.

En el DSM-III-R: Concepción muy amplia del síntoma de conversión: incluía tanto los que sugerían un daño neurológico (parálisis, afonia), como los que afectaban al sistema vegetativo (vómitos, desmayos), y al endocrino (embarazo fantasma).

Síntomas de conversión (Ford, 1983):

Grupo 1: Cefaleas, malestar y enfermedad continua.

Grupo 2: Ceguera, parálisis, anestesia, afonía, ataques o convulsiones, inconsciencia, amnesia, sordera, alucinaciones, retención urinaria y ataxia.

Grupo 3: Fatiga, bolo faríngeo, borrosidad visual, debilidad y disuria.

Grupo 4: Dificultad respiratoria, palpitaciones, crisis de ansiedad, dolor torácico y mareos.

Grupo 5: Anorexia, pérdida de peso, oscilación ponderal, náuseas, hinchazón abdominal, intolerancia alimentaria, diarrea y estreñimiento.

Grupo 6: Dolor abdominal y vómitos.

Grupo 7: Dismenorrea, irregularidades menstruales, amenorrea y metrorragias.

Grupo 8: Indiferencia sexual, frigidez, dispareunia y otras dificultades sexuales.

Grupo 9: Dolor de espalda, dolor articular, dolor de extremidades y otros dolores corporales.

Grupo 10: Nerviosismo, miedos, llanto y síntomas emocionales en general.

Cloninger, recomienda que el trastorno de conversión se restrinja a los síntomas neurológicos (sugerencia recogida por el DSM-IV).

Debido a que los síntomas del trastorno, se encuentran frecuentemente asociados a diagnósticos psiquiátrico y a enfermedades orgánicas, algunos autores, sugieren que el fenómeno debería ser considerado como un síntoma en vez de cómo un síndrome.

El aspecto básico de este trastorno es la presencia de síntomas o déficit no deliberados que afectan al funcionamiento motor voluntario o sensorial, lo que hace pensar en una condición médica general.

Se considera que en su inicio o en su exacerbación están implicados factores psicológicos.

A diferencia de la amplia definición que ofrecía el DSM-III-R, la cuarta edición restringe el problema a la existencia de uno o varios síntomas o déficit que afectan a la función motora voluntaria o sensorial.

Los síntomas que suponían un cambio en el sistema endocrino (ej. pseudociesis) se clasifican como trastorno somatoforme no especificado.

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