f) Estar abierto a los eventos privados, comprometerse con la dirección elegida y activar conductualmente

Fue en este momento de la terapia en el que se decidió introducir elementos de la Activación Conductual. Todas las fases anteriormente descritas habían estado dedicadas a que la paciente aceptara determinados estados emocionales y pensamientos, para poder caminar hacia los valores importantes aún estando con el malestar. Para ejemplificar este hecho, se introdujo el ejercicio la "Metáfora del niño en el dique", y que se describe a continuación:

"Un muchacho se halla frente a un dique y observa que hay un agujero por el cual se sale el agua. No quiere que salga agua y entonces coloca un dedo en el agujero con lo que el agua queda "controlada". Al rato, observa otro agujero por el que nuevamente sale agua y hace la misma operación con otro dedo de la mano. Más tarde sale otro agujero y usa otro dedo de la mano. Luego otro agujero que controla ahora con un dedo del pie. Claro, luego ha de usa la nariz para tapar otro agujero, luego no quedan dedos y ha de colocar otras partes del cuerpo en los agujeros. Es decir, consigue evitar que el agua fluya, pero ¿cómo está, cuál es su posición?, realmente está atrapado en el dique y ahí no puede hacer más que eso, no puede hacer otras cosas importantes en su vida. Ese es el costo al "no querer ver como el agua corre" (no querer ver y notar su ansiedad, sus sentimientos, sus recuerdos.). Y ahí cuál es el costo, cuál su elección"

La paciente entendió que era mucho más fácil y adaptativo caminar por la vida aceptando y dejando estar ciertas sensaciones, que luchar contra ellas. Este fue el momento elegido para empezar a plantear a la paciente que conductas concretas debía empezar a emprender para conseguir lo valioso en su vida. La primera actividad reforzante y además funcional que podría llevar a cabo la paciente sería la de empezar a quedar con sus amigas de la infancia, que no consumen y que siempre la han apoyado, pero ella se alejó de ellas porque no podía consumir cuando estaban juntas. Otra actividad muy importante es que vaya al trabajo puntualmente, se sienta como se sienta de mal (exceptuando ya si es un problema de salud justificable ), que no busque excusas de no voy a ser capaz, hoy me siento totalmente hundida, no he dormido bien, etc.; sino que vaya y desempeñe su trabajo, que sepa lo que es una rutina y una obligación diaria. Debe ser un contrato firme entre el terapeuta y ella, en la que la paciente si está motivada con lo que ha visto en terapia y ha entendido porque debe hacerlo, lo hará ,ya que la paciente no quiere quedar mal con el terapeuta y por eso lo hará de primeras, pero poco a poco será ella la que se dará cuenta de todos los beneficios que le está reportando llevar a cabo esas conductas. Los pensamientos negativos estarán ahí, pero la paciente se dará cuenta que sus pensamientos son demasiado catastróficos si los comparas con lo que realmente está haciendo.

Otras actividades serían el andar o hacer algo de deporte con música (dice que le relaja mucho), todos los días, el apuntarse a actividades que le sean agradables pero que no tengan que ver con el ocio al que está acostumbrada, por ejemplo ir al cine que siempre le ha gustado mucho pero lleva mucho tiempo sin ir, a la filmoteca, a un centro de lectura, todas ellas actividades que son agradables para ella, la mantendrán ocupada, y donde además podrá conocer gente nueva que no esté relacionada con el ambiente tan nocivo en el que ella se mueve.

A la paciente le encanta viajar, pero manifestó en la consulta que no tenia medios económicos para hacer los viajes que ella quería, y que, en ocasiones, sus amigas se habían ido pero ella no había podido. Se habló reflexionó en la consulta que con todo el dinero que destinaba al consumo, tanto de cocaína como alcohol y tabaco, podría llegar a una cantidad sustanciosa, además de poder restringir algunas compras que no eran para nada necesarias cuando ya tenía el armario lleno .Entonces, la paciente se propuso planear un viaje a Praga con sus amigas para un mes más tarde, que coincidían con sus vacaciones, y se mostró bastante ilusionada.

El planteamiento de estas actividades no se hizo conforme a cómo se fuese sintiendo la paciente, sino que la paciente se comprometió a ir realizándolas, progresivamente sintiese lo que sintiese, para ver luego "qué es lo que pasa". No esperaba estar realmente motivada para hacer esas actividades, sino que estaba dispuesta a realizarlas aún sintiéndose con malestar porque todas ellas tenían un sentido, que era el de ponerle en la dimensión de conseguir lo realmente valioso para ella.

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