b) Clarificar valores y observación de las conductas clínicamente relevantes en terapia

Cómo se ha dicho anteriormente, los valores son el corazón de la terapia en ACT. Que la paciente entendiera cada una de las fases de la terapia pero que fuera incapaz de identificar aquellos valores hacia los que encaminar los pasos de su vida, no hubiera tenido ningún sentido. Sin embargo no fue así, ya que gracias a la previa administración de el Formulario De Metas, Acciones y Barreras (Hayes et al, 1999), y tras planteársele preguntas del tipo: "si no hubieras tenido ese miedo, ¿qué estarías haciendo ¿"; se pudieron sacar algunas direcciones valiosas hacia las que quería encaminar su vida. Lo que entrañó más dificultad fue identificar sus propios valores, como algo independiente a lo que desease su familia, a lo que sus amigos esperasen de ella, en definitiva, saber lo que ella quería, sin evaluar si era lo correcto o no por parte de los demás. Las direcciones que más claramente se identificaron como valiosas fueron: ser una mejor hija y dar más cariño a su familia, encontrar un buen trabajo con el que ganar independencia y sentirse autosuficiente, lograr encontrar una pareja que le aporte cosas positivas y con la que lograr una verdadera intimidad; y poder relacionarse con la gente mostrándose tal como es, sin estar "adulterada", porque ella misma reconoce que así muestra una versión de sí misma que sí encaja y tiene que ver con su realidad. Para poner en claro este hecho a la paciente se le relató "La metáfora del tren", en la que se hacía entender que aunque ella tenía un destino de llegada, quizás el tren se estuviese desviando y haciendo paradas, por lo que el camino que está haciendo el tren no es el adecuado para llegar a ese destino.

También se le podrá presentar "la Metáfora del Jardín", expuesta en el anterior capítulo de prácticas, para hacerle entender que si, por ejemplo, lo que valora es lograr la independencia económica, la única manera de conseguirlo es trabajando todos los días, dedicándose a ello como se dedica uno a cuidar de un jardín, con las plantas buenas y malas, y plantando semillas que quizás nunca florezcan, pero siempre pueden hacerlo otras si se vuelve a trabajar duro y se dedica a ello con esmero y constancia.

En esta fase de la terapia encontramos numerosas conductas clínicas tipo 1, ya que la paciente a veces se muestra más confundida, pero también con reacciones más espontáneas.

Conductas de este tipo, por ejemplo, fueron las de llegar tarde a consulta o manifestar que le gustaría terminar antes porque "tiene cosas que hacer". Cuando se le preguntaba por esto último, explicaba que tenía que ir a comprar una crema o pedir cita para el médico, asuntos que podían resolverse en cualquier otro momento pero a la paciente le inquietaban mucho, indicando este hecho la fusión cognitiva de la paciente con sus pensamientos o emociones, y que no le dejaban terminar lo que estaba haciendo o le impedían concentrarse en el presente; todo esto provocaba no rendir en su trabajo o no disfrutar de una actividad de ocio. Otras conductas de este tipo fueron el dar excesivos rodeos para decir algo, no siendo clara y directa en sus afirmaciones, o cuando lo lograba serlo de forma algo agresiva (falta de asertividad).

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