1.2.1.3. El Grupo de Yale

El grupo de Yale estaba constituido por un conjunto de psicólogos experimentales, psicólogos clínicos, psiquiatras, sociólogos y antropólogos que trabajaban en el instituto de Relaciones humanas de la Universidad de Yale bajo el liderazgo científico de Clark Hull. Entre los integrantes más destacados del grupo, aparte del propio Hull, se encontraba Hobart Mower.

Mower fue uno de los primeros en traducir los conceptos freudianos al lenguaje de la teoría del aprendizaje con el fin de facilitar su comprobación empírica. La operacionalización de conceptos como el instinto, la ansiedad o el conflicto fueron clave para asentar definitivamente las bases de la investigación experimental sobre los procesos motivacionales.

En este contexto, los planteamientos teóricos de Hull (1943) tuvieron una importancia decisiva, en particular sus ideas sobre los impulsos como fuente energizadora de la conducta con carácter de estímulos fisiológicos internos, que pueden ser innatos (biológicos) o adquiridos por condicionamiento (psicológicos), y que además de empujar a la conducta, facilitan el aprendizaje de aquellas respuestas que vayan seguidas se la reducción del impulso (la fuente del reforzamiento). Son innumerables los estudios experimentales que se realizaron sobre el impulso desde esta perspectiva y que terminaron con la propuesta, años más tarde, de dos fuentes de energía motivacional, una de carácter interno o de empuje-el aurosal fisiológico-y otra de carácter externo o de atracción (el incentivo).

Los estudios experimentales sobre la ansiedad y el conflicto realizados por Mowrer, Miller y Brown (1939) y el resto de investigadores de la escuela de Yale son clásicos indiscutibles que tuvieron y siguen teniendo una influencia decisiva en la investigación actual.

Se estudió el tratamiento de las neurosis experimentales, debiendo mencionarse el trabajo de J.H. Masserman (1943) al establecer modelos experimentales de ansiedad neurótica con gatos que influirían notablemente a Wolpe. El estudio de la hipnosis fue iniciado en el laboratorio de Paulov (considerándose a la hipnosis un análogo del sueño), y retomado por Hull (quien consideró al hipnotizador un EC).En 1932, Dunlap desarrollo la técnica denominada práctica negativa, que se utilizó originalmente para el tratamiento de la enuresis, la homosexualidad y la masturbación.

A finales de los años treinta Mower y Mower (1938) crearon la técnica de la rejilla y el timbre para el tratamiento de la enuresis a partir de su análisis teórico (en términos de condicionamiento clásico) del problema. La década de los cuarenta comenzó con el uso de estados aversivos inducidos por droga en el tratamiento del alcoholismo por Voegtlin y sus asociados (Lemere y Voegtlin, 1940). Por otro lado, Andrew Salter resaltó la importancia de la conducta de tipo asertivo para el tratamiento de cualquier desorden psicológico en terapia del reflejo condicionado (1949).

En 1941, Estes y Skinner diseñaron un procedimiento denominado respuesta emocional condicionada, más conocida como supresión condicionada, para medir el estado de ansiedad mediante su efecto en una conducta. De estos experimentos se concluyó que el castigo puede conducir a la eliminación de la ejecución de una conducta pero no a su desaprendizaje.

No obstante, la aportación más importante del grupo de Yale con respecto a los tratamientos fue la propuesta teórica de abordar la terapia desde una perspectiva coherente con los modelos experimentales coherentes con la investigación en el laboratorio sobre psicología animal (Vila y Fernández, 2004).

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