2.3. LA TERAPIA INTEGRAL DE PAREJA

2.3.1. Porqué surge la Terapia Integral de Pareja

La TIP representa una evolución que pretende solventar sus dificultades y mejorar tanto su base filosófica como los aspectos técnicos de la Terapia Conductual Tradicional. Son estos cambios los que la hacen pertenecer a lo que se ha denominado terapias de tercera generación (Hayes, 2004).

Se entiende que los problemas de pareja no sólo requieren cambios de primer orden (que se modifique un comportamiento u otro), sino también cambios de segundo orden es decir, que la persona que realiza la queja procure aceptar el comportamiento del otro. La TIP no promueva el cambio de comportamiento, sino que alienta el cambio en uno mismo en vez de en el otro; un cambio, por tanto, en el contexto del problema más que en el comportamiento problemático, algo característico de las terapias de tercera generación (Hayes, 2004).

La terapia Integral de pareja pone su énfasis en tres aspectos fundamentales:

  • Se vuelve al análisis funcional como forma de evaluar los problemas de pareja;
  • Se hace más hincapié en el reforzamiento natural y se usan menos reglas; y
  • Se da más importancia al contexto en el que surgen los problemas, esto es, se atiende mucho más al papel de la historia del individuo en los problemas actuales.

En la Terapia Integral de Pareja, sin embargo, se tiene muy en cuenta qué antecedentes y qué consecuentes son los que mantienen un comportamiento dado, aunque tal y como señalan Jacobson y Christensen (1996) esto no está exento de dificultades, pues para el terapeuta es imposible hallarse presente en cada uno de los conflictos de una determinada pareja, por lo que se vuelve inevitable confiar en su criterio.

Los principales problemas de realizar un análisis funcional en La Terapia Integral de Pareja son:

  • Cada miembro de la pareja tiene una versión diferente del conflicto, ya que debido a su historia personal cada uno es más o menos sensible a según qué cosas de las que ocurren en un conflicto, y es muy difícil que cada una de las partes acepte que la versión del otro quizás se acerque más a la realidad de lo que ha pasado.
  • El escaso control que se posee sobre las vidas de los clientes, lo que convierte en una tarea muy complicada la manipulación de las variables que realmente controlan un comportamiento (Jacobson y Christensen, 1996). A pesar de todo lo anterior, la pareja siempre puede proporcionar pistas sobre las variables que controlan un conflicto. Su mismo comportamiento dentro de la sesión puede arrojar claves fundamentales, ya que es en este contexto donde se pueden reproducir muchos de los problemas que luego ocurren fuera.

La TIP otorga gran importancia a la historia personal de los miembros de la pareja; a pesar de que los problemas de una pareja se producen en el presente y exhiben una topografía determinada, es la historia y las experiencias de cada uno lo que determina sobre qué contenidos giran los conflictos y con qué frecuencia surgen. Jacobson y Christensen denominan a esto vulnerabilidades; y se podrían definir como aquellas circunstancias que afectan especialmente a cada uno de los miembros de la pareja y que hacen mucho más probable que surja el enfrentamiento.

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