2.4.3. Situar los problemas psicológicos y sus posibles soluciones en un marco axiológico:

Se puede decir que ACT es la primera terapia de inspiración cognitivo-conductual que incorpora de manera expresa, y como núcleo del proceso terapéutico, los valores del cliente. Y es que, como reconocen Hayes et al. (2004), son muy pocas las conductas humanas que están moldeadas por las consecuencias directas e inmediatas tal y como se han estudiado en el ámbito de la aprendizaje animal. Por lo tanto, para entender tanto los problemas con los que el cliente acude a consulta como las posibles soluciones a los mismos, habría que atender a los valores que esa persona tiene.

La importancia que los valores del cliente tienen a la hora de promover una mejoría terapéutica ha sido recientemente validada en el importante ensayo clínico sobre terapias psicológicas y farmacológicas para la depresión (Dimidjan et al. ,2006). Según este estudio comparativo, a la hora de tratar pacientes con depresión severa, resultan igualmente eficaces la medicación antidepresiva y la Activación Conductual, siendo ambos tratamientos superiores a la Terapia Cognitiva. La Activación Conductual busca, sencillamente, identificar y favorecer el desarrollo de actividades y la búsqueda de contextos que son reforzantes para el paciente y consistentes con sus metas a largo plazo.

En este sentido, la Activación Conductual trata, al igual que ACT, de aclarar los valores del paciente y promover el desarrollo de conductas acordes con dichos valores. Con hacer tan sólo esto, el terapeuta ya tendrá mucho ganado, como ha demostrado el trabajo señalado para el caso de la depresión.

Como señalan Fariñas León y García Niubó (2000) las dinámicas subjetivas (entre las que se encuentran los valores de una persona), son creadas y obradas por el sujeto a partir de la síntesis compleja de sus condiciones concretas de vida en los distintos sistemas de interrelación personal en que se encuentra inmerso (nación, clase o grupo social, familia, etc.) De ahí que, de una u otra forma, los valores que uno adopta en las distintas facetas de su vida haya de estar conectados o, para decirlo de otra forma, tener una cierta coherencia. Según este punto de vista, el terapeuta debiera tener presente en todo momento que la conducta del paciente y que, en muchas ocasiones, se pueden producir conflictos al existir contradicciones entre los valores de los distintos grupos que tienen influencia en una sociedad determinada. Aclarar los valores del paciente tiene, por tanto, mucho que ver con definir la propia identidad de la persona; algo que, por cierto, ya apuntó Maslow.

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