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El Desarrollo de Competencias Profesionales en la Sociedad Actual

Autor: Damián Corrales Bernabé.
Licenciado en Psicopedagogía. Universidad de Cantabria

Índice

  1. Introducción
  2. Competencias profesionales: Sus orígenes
  3. Algunas definiciones sobre las competencias profesionales
  4. Desarrollo y evaluación por competencias: Técnicas e instrumentos
  5. Referencias bibliográficas

1.- Introducción

En el siglo XXI en el que nos encontramos inmersos, es evidente que se están produciendo cambios constantes que de alguna manera son consecuencia de la nueva era del conocimiento en la que vivimos. Como afirma García (2006) los fenómenos desencadenantes de estos cambios son: la evolución tecnológica, la nueva configuración de la arquitectura empresarial y los continuos cambios en la organización del trabajo. Por lo tanto, podemos asegurar que estamos viviendo en una sociedad compleja y cambiante.

La educación y la formación en competencias profesionales contribuyen a la socialización de los individuos, por lo tanto la educación es base para que un país prospere y crezca económicamente. Resulta obvio decir que sin educación no existiría el progreso humano.

En la sociedad actual en la que nos encontramos, ya no es suficiente con que el trabajador o la trabajadora posean grandes conocimientos o grandes habilidades, ahora se requiere de la persona muchas cosas más, que reciben el nombre de competencias profesionales.

2.- Competencias profesionales: Sus orígenes

Existen numerosos estudios que nos hablan acerca del origen del concepto de las competencias profesionales. Autores como Mariano. et al (2003) y Vargas, Casanova y Montanaro (2001) expresan que no se trata de una moda de reciente aparición, puesto que su origen puede situarse en el año 1973 cuando David McClelland realizó un estudio para mejorar la selección de personal. El objetivo de este estudio era detectar  las características presentes en las personas a seleccionar, es decir, cuáles eran las características personales que podrían predecir el éxito en el desempeño laboral. A partir de este estudio, el autor propone que la evaluación de la inteligencia debería ser sustituida por la evaluación de las competencias, ya que los test de inteligencia mostraban una alta correlación con los resultados académicos, pero no con el éxito profesional o personal.

En general, esta tesis de McClelland (1973) se puede resumir en estos cuatro puntos:

a) Las calificaciones obtenidas en la escuela no predicen el éxito en el trabajo.

b) Los test de inteligencia y aptitudes no predicen el éxito laboral u otros importantes logros de la vida.

c) Los test a menudo están sesgados en contra de las minorías, las mujeres y las personas de los niveles socioeconómicos más bajos.

d) “Las competencias” tendrían más éxito en predecir los comportamientos importantes para las organizaciones.

3.- Algunas definiciones sobre las competencias profesionales

“Idoneidad para realizar una tarea o desempeñar un puesto de trabajo eficazmente, por poseer las calificaciones requeridas para ello” (OIT, 1993).

Son repertorios de conocimiento que algunos dominan mejor que otros, lo que les hace eficaces en una situación determinada” (Levy-Leboyer, 1997).

“Posee competencia profesional quien dispone de los conocimientos, destrezas y aptitudes necesarios para ejercer una profesión, puede resolver los problemas profesionales de forma autónoma y flexible, está capacitado para colaborar en su entorno profesional y en la organización del trabajo (Bunk,1994).

“ La competencia es una aptitud que rebasa la simple posesión de conocimiento y destrezas, y abarca: i) Competencia cognitiva, que implica el uso de teorías y conceptos y de conocimiento tácito informal obtenido por vía experiencial; ii) Competencia funcional (destrezas o saber hacer), es decir, lo que alguien debe ser capaz de hacer para trabajar en un sector determinado; iii) Competencia personal, que consiste en ser capaz de reaccionar ante situaciones específicas; y iv) Competencia ética, que conlleva la posesión de determinados valores personales y profesionales” (Rychen y Salganik, 2003).

Como vemos, existen diversas definiciones acerca de qué es una competencia. Como destaca Galindo (2010), los elementos definitorios y características de toda competencia son los siguientes:

-Toda competencia comporta conocimientos, procedimientos y actitudes combinados dirigidos hacia un fin. El saber (conocimientos), el saber-hacer (habilidades, destrezas, aptitudes y capacidades), el saber-estar (actitudes), el saber-ser (creencias y valores) y el poder-hacer (medios y recursos) son los elementos que conforman el rango de competencia. De esta manera, el elemento más destacable de estas características es que se puede ser capaz pero no competente.

  • Toda competencia debe ser observable y medible. Por ello, la competencia debe traducirse en acción y conducta observable. En otras palabras, no basta con poseer determinadas capacidades y destrezas si éstas no se ponen en funcionamiento o no se aplican.
  • La experiencia del sujeto en su desarrollo social y laboral es clave para la conformación de las competencias. Las competencias se adquieren, se aprenden y se consolidan en el perfil competencial del individuo. Esto es, las competencias se aprenden a lo largo de toda la vida.
  • El contexto en que se desarrolla el sujeto marca la idoneidad cuantitativa y cualitativa de las competencias. Es decir, en función del contexto en el que se ubique el individuo, serán más necesarias unas u otras competencias o, en el caso de ser igualmente necesarias, el grado de presencia o ausencia de una determina competencia también se verá afectado por dicho contexto.

Podemos concluir, que las competencias se refieren a los conocimientos, habilidades, aptitudes, destrezas, procedimientos, pero también, a los valores, creencias, actitudes, motivaciones y comportamientos presentes en el desempeño laboral del trabajador.

El Desarrollo de Competencias Profesionales en la Sociedad Actual, imagen 01
Fuente: Pereda y Berrocal (1999), elaborado a partir de Boyatzis, R.E (1982).

4. Desarrollo y evaluación por competencias: Técnicas e instrumentos

Según Rodríguez Moreno (2006) entre los instrumentos diagnósticos más utilizados destacan los siguientes: test, cuestionarios, inventarios, la entrevista, historias de vida, el análisis de la experiencia, las pruebas de grupo, el balance de competencias, los portafolios y las técnicas DACUM entre otros.

-Test: de capacidades, de aptitudes, de inteligencia y de rendimiento.

- Inventarios: de personalidad, de autoconcepto y de intereses profesionales.

- Cuestionarios: de autoevaluación de competencia.

- Entrevista: Motivadora, comportamental, de feed-back, de orientación, evaluativa, de competencias genéricas.

- Análisis de la experiencia: Técnica de los incidentes críticos, cuestionarios o chek list, técnica del análisis crítico.

- Prueba de grupo: Para atender a las competencias de trabajo en equipo, negociación y liderazgo.

-Balance de competencias: El balance de competencias es un recurso de formación y orientación al servicio de la inserción de la inserción sociolaboral que se asocia a la valoración de potencialidades personales y profesionales.

En el desarrollo de un balance existen tres epatas:

  • Acogida y explicitación de la necesidad del destinatario y planificación del balance.
  • Recogida y resumen de las evaluaciones hechas por especialistas.
  • Comunicación de los resultados y asesoramiento personalizado al sujeto.

En el ámbito de la fase de evaluación existe, por un lado, la valoración de los saberes y de la experiencia profesional y, por otra, la de los componentes diversos de la personalidad.

- Portafolios: Informes profesionales de reflexión y de proyecto.

- Análisis ocupacional: Técnica DACUM (Developing a Curriculum), Técnica AMOD (A Model).

- Otras técnicas de análisis ocupacional:

a) Evaluación de desempeño:

Este sistema de evaluación es un procedimiento mediante el cual se recogen suficientes evidencias sobre el desempeño laboral del individuo, de conformidad con una competencia laboral, establecida para una función específica. Esta evaluación proporciona información del nivel en el cual se encuentra un individuo en relación con la competencia laboral, en este sentido tiene una función diagnóstica de utilidad para el empleado y para el supervisor; ya que tanto uno como otro conocen las habilidades, conocimientos y características personales que deberá alcanzar para lograr el nivel de dominio demandado por el puesto. De esta manera, la evaluación también cumple con la función formativa, ya que contribuye con el desarrollo del individuo y orienta sus esfuerzos de mejora a aquellas áreas que les sean definidas como críticas.

b) Assessment Centers: Los Assesment Center consisten en situaciones relativamente controladas, en las que se trata de crear condiciones similares a los puestos de trabajo que se quieren cubrir. Los candidatos son evaluados por un grupo de expertos, mientras se enfrentan a diferentes pruebas y ejercicios, que proporcionan la base para evaluar y predecir conductas relevantes para el trabajo en el escenario organizacional.

c) Método de evaluación 360º: consiste en un sistema para evaluar el desempeño a través de un cuestionario referido a comportamientos observables o deseables. Este cuestionario se aplica a los propios evaluados, a sus superiores, a sus colaboradores y a clientes tanto internos como externos. Tanto los colaboradores como los directivos ofrecen una visión particular de cómo perciben el trabajo de una persona, un grupo o un área en particular.

5.- Referencias bibliográficas

  • Boyatzis, R.E: The competent manager: A model for effective performance, John Wiley y Sons, Nueva York, 1982.
  • Bunk, G.P. (1994): La transmisión de las competencias en la formación y perfeccionamiento profesionales de la RFA. Formación Profesional (CEDEFOP, Berlín). Nº1.
  • Galindo, P. (2010). Gestión de recursos humanos por competencias. En Valero, J.A (dir), Casos prácticos de recursos humanos y relaciones laborales (pp. 247-258). Madrid: Pirámide
  • García, R. (2006). Las competencias de los alumnos universitarios. Revista Interuniversitaria de Formación del Profesorado, 20 (3), 253-269.
  • LEVI-LEBOYER, C. (1997) La gestión de las competencias, Ediciones Gestión 2000, Barcelona.
  • Mariano, J. A et al. (2003): Las competencias profesionales: Aspectos teóricos y aplicados, en Mariano, J.A: El nuevo mercado laboral: Estrategias de inserción y desarrollo profesional. Madrid: UNED.
  • McClelland, D.C. (1973). Testing for Competencies rather than intelligence, American Psychologist, 28, 1-14.
  • OIT (1993): Formación profesional. Glosario de términos escogidos. Ginebra
  • Pereda, S y Berrocal, F: Gestión de Recursos Humanos por Competencias, Centro de Estudios Ramón Areces, Madrid, 1999.
  • Rodríguez Moreno, M.L: Evaluación, balance y formación de competencias laborales transversales, Laertes, Barcelona, 2006.
  • Rychen, D. S. & Salganik, L. H. (Eds.) (2003), Key Competencies for a Successful Life and a Well-Functioning Society, Hogrefe & Huber Publishers, Göttingen.
  • Vargas, F., Casanova, F., y Montanaro, F. (2001). El enfoque de competencia laboral: manual de formación. Montevideo: CINTERFOR/OIT.