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Cómo motivar a un niño a estudiar

 
Por Nerea Babarro Rodríguez. 8 mayo 2019
Cómo motivar a un niño a estudiar

El rendimiento académico y la motivación son dos conceptos bien diferenciados, pero al mismo tiempo, se ven estrechamente relacionados. Por esta razón, debemos motivar a los niños a estudiar, con la finalidad de que pueden llegar a lograr lo mejor de sí mismos y obtener un buen rendimiento escolar. Además, hoy en día, tener estudios implica tener más oportunidades laborales, hecho que tanto preocupa a padres y profesores debido a que condiciona el futuro de los niños. Para saber cómo puedes ayudar a los niños (alumnos e hijos) a motivarse en sus estudios, no dudes en seguir leyendo este artículo de Psicología-Online: cómo motivar a un niño a estudiar.

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Motivación: qué es

¿Qué es la motivación? La motivación se puede entender como un conjunto de procesos que se ven implicados en la activación, la dirección y la persistencia de la conducta de las personas, es decir, se podría considerar como aquello que anima a las personas a actuar o realizar algo de un modo concreto. En este sentido, la motivación parece ser que puede incidir en la forma de pensar de las personas, por lo tanto, cada orientación motivacional puede provocar consecuencias distintas en el aprendizaje de las personas.

Aunque en ocasiones el origen de la motivación sea aversivo, la motivación en su conjunto, habitualmente, resulta considerarse un estado deseable para la mayoría de las personas. Por ejemplo, el hambre, el dolor, el castigo, etcétera, son fuentes potentes que originan la motivación en las personas, de modo que cuando las personas pasan hambre, su motivación les lleva a actuar de determinados modos a fin de conseguir comida. No obstante, se dan otras situaciones en la que la motivación es fruto de aspectos o incentivos externos, como por ejemplo, la curiosidad de los seres humanos, que les lleva a actuar de un modo u otro con tal de dar respuesta a su curiosidad y sus dudas.

Así pues, se puede considerar que la motivación no es un proceso estático y fijo, sino que se trata más bien de un proceso dinámico, que cambia en función de la situación en la que se encuentra cada persona.

Tipos de motivación

¿Cuáles son los diferentes tipos de motivación? Existen dos tipos de motivación: la motivación intrínseca y la motivación extrínseca. A continuación se encuentra la explicación de ambas motivaciones.

Motivación intrínseca

Por un lado, la motivación intrínseca se caracteriza por llevar a las personas a actuar por sí mismas, con la finalidad de sentirse satisfechas por el simple hecho de actuar como se proponen. Así pues, su origen no depende del exterior de los individuos ya que estos no tienen la necesidad de responder a incentivos externos, sino que se encuentra en la propia persona, de modo que las personas la ponen en marcha cuando así lo consideran, cuando les apetece y lo desean. Además, cabe destacar que no se recurre a esta motivación como un medio para lograr otras metas, sino que se recurre a ella por satisfacción y deseo, como cuando se trata de un trabajo vocacional.

Motivación extrínseca

Por otro lado, la motivación extrínseca es aquella motivación que lleva a las personas a actuar de una manera determinada con la finalidad de satisfacer otros motivos que no están relacionados con la propia actividad. Así pues, su origen se encuentra en el exterior de la persona, por lo tanto, la motivación provocada en las personas viene dada por estímulos externos a ellas, como por ejemplo, por otras personas, por el ambiente, entre otros. En este caso, las personas usan la motivación para poder lograr otras metas que no están relacionadas con las actuaciones que la motivación les lleva a realizar.

Ejemplos de los tipos de motivación

Para poder comprender mejor la diferencia entre estos dos tipos de motivación os mostramos el siguiente ejemplo:

  • Motivación intrínseca: un niño se esfuerza por estudiar porque disfruta aprendiendo, muestra curiosidad por todo aquello que puede aprender y que aún desconoce, entre otros.
  • Motivación extrínseca: un niño se esfuerza por estudiar para poder recibir el cariño y la aprobación de sus padres, además, si saca buenas notas es muy probable que sus padres le den alguna recompensa, como un juguete nuevo.

En este sentido, la motivación está muy relacionada con el rendimiento académico de las personas. Pues la motivación es la que predispone a los niños a esforzarse en sus estudios y, así, poder aprender de un modo más significativo.

Cómo motivar a un niño a estudiar - Tipos de motivación

Cómo motivar a mi hijo en los estudios

Para poder motivar a un niño a estudiar se recomienda trabajar en relación a tres aspectos concretos:

1. Los valores

El primer aspecto a tener en cuenta son los valores, normalmente estos deben ser transmitidos por los progenitores. Los valores en relación a los estudios hacen referencia a aquellos motivos, propósitos o razones por los que se considera que los niños deben realizar determinadas actividades. Por esta razón, si nos encontramos frente a un niño que no quiere estudiar o se muestra desmotivado para hacerlo, debemos procurar que se pregunte por qué debe estudiar y qué importancia conlleva el hecho de estudiar en su vida y en su futuro. Conseguir que los niños entiendan los estudios como algo importante y relevante es muy beneficioso, ya que según el grado de importancia que se le atribuya a los estudios se determinara la implicación de los niños en sus estudios.

2. Las expectativas

El segundo aspecto a tener en cuenta son las expectativas y hacen referencia a las percepciones y las creencias que tienen los niños sobre su propia capacidad para estudiar. Por esta razón, debemos fomentar la capacidad de autoconocimiento de los niños y proponerles otros puntos de vista, con la finalidad de conseguir que contemplen sus expectativas y capacidades para el estudio como algo posible. Por esta razón, para motivar a un niño a estudiar también es muy importante demostrar nuestro apoyo a nuestros hijos.

3. Afección y emoción

Finalmente, el aspecto relacionado con las dimensiones afectivas y emocionales. En este caso, lo que se procura trabajar son los sentimientos, las emociones y las relaciones afectivas que el niño muestra hacia sus estudios. Por lo tanto, debemos descubrir cómo se siente nuestro hijo en relación a su capacidad de estudio. Además, vivir en un entorno en el que se le transmiten emociones positivas en relación a los estudios puede resultar beneficioso, ya que puede permitir que el niño se muestre más motivado para estudiar y adaptarse a las situaciones que los estudios pueden conllevar.

Aquí puedes encontrar técnicas de motivación personal para niños.

Este artículo es meramente informativo, en Psicología-Online no tenemos facultad para hacer un diagnóstico ni recomendar un tratamiento. Te invitamos a acudir a un psicólogo para que trate tu caso en particular.

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Bibliografía
  • Lamas, H. (2008). Aprendizaje autorregulado, motivación y rendimiento académico. Liberabit, 14(14), 15-20.
  • Núñez, J.C. (2009). Motivación, aprendizaje y rendimiento académico. Actas do X Congresso Internacional Galego-Português de Psicopedagogia. Braga: Universidade do Minho.
  • Soriano, M.M. (2001). La motivación, pilar básico de todo tipo de esfuerzo. Universidad de Zaragoza: área de Psicología Evolutiva y de la Educación de la Escuela de Magisterio de Teruel.

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