Cuando vives con tranquilidad no lo aprecias, pero cuando estás permanentemente en este estado de angustia e inquietud la echas mucho de menos. Sudoración, taquicardia, agobio, falta de concentración, mareo, sensación de falta de aire, visión borrosa, boca seca, tartamudeo, un nudo en la garganta..., ¿te suena? Son síntomas típicos de ansiedad.
Puede que estés nervioso/a y sepas el porqué: una reunión importante, una mudanza, un cambio de trabajo, problemas con tu pareja, la intervención médica de un familiar... Son muchos los eventos estresantes que pueden llevarnos a un estado de nervios. Pero, además, cabe la posibilidad de que presentes síntomas de ansiedad y no sepas ni por qué. En ambas situaciones, te preguntarás: ¿tiene solución? La respuesta es sí, existen muchas estrategias y ejercicios para combatir la ansiedad. A continuación veremos cómo tranquilizar los nervios rápido con varios trucos psicológicos y remedios que te ayudarán.
¿Por qué se alteran los nervios? Causas psicológicas y físicas
El primer paso para controlar los nervios y la ansiedad es entender cómo funciona el organismo. Ante un estímulo amenazante, se activa. Es decir, ante una situación que puede suponer un peligro, se pone en funcionamiento el modo supervivencia del cuerpo y eso desencadena las sensaciones que sentimos que a menudo nombramos como "estar nervioso/a". Concretamente, se activa el sistema nervioso autónomo simpático, encargado de preparar a nuestro cuerpo huir o luchar. Esto da lugar a cambios fisiológicos como aumento del ritmo cardiaco, tensión muscular, respiración acelerada o sudoración. Estas reacciones pueden aparecer no solo ante peligros externos, sino también por pensamientos anticipatorios, estrés sostenido, preocupaciones o experiencias traumáticas previas.
Asimismo, factores físicos como la falta de sueño, el consumo de cafeína, los desequilibrios hormonales o problemas digestivos también pueden intensificar la respuesta nerviosa. Comprender este mecanismo es clave para aprender a gestionarlo y recuperar la calma.
¿Son nervios o síntomas de ansiedad?
A veces podemos sentirnos inquietos, tensos o con “nervios”, pero cuando estas sensaciones son intensas y no entendemos qué las causa, es fácil confundirlas con una enfermedad física. Esto puede generar miedo ante las propias sensaciones, lo que se conoce como “miedo al miedo”. Para evitarlo, es fundamental conocer los síntomas de la ansiedad y así poder identificarlos a tiempo.
Cuando aparece la ansiedad, el cuerpo entra en modo alerta para protegernos y prepararnos para reaccionar ante un peligro, aunque este no sea real. Por eso pueden aparecer síntomas como:
- Taquicardia: el corazón late más rápido para enviar sangre a los músculos y prepararnos para correr o actuar.
- Frío, palidez y sequedad de boca: la sangre se dirige a zonas esenciales para la supervivencia, alejándose de la piel y mucosas.
- Sudor en las manos: aumenta la irrigación en las manos para mantenerlas hábiles, facilitar el agarre o la defensa.
- Tensión muscular: los músculos se preparan para la acción, lo que puede generar rigidez o dolor.
- Hiperventilación, hormigueo y mareo: respiramos más rápido para obtener más oxígeno, lo que puede provocar sensación de mareo u hormigueo.
- Cambios en las pupilas: se dilatan para mejorar la visión y captar mejor cualquier estímulo.
- Piel de gallina o escalofríos: es la llamada piloerección, una respuesta automática de alerta.
- Cambios en los esfínteres: en situaciones de alarma el cuerpo puede relajarlos para aligerar peso o, por el contrario, contraerlos para evitar esos impulsos.
Además, pueden aparecer otros síntomas como dificultad para concentrarse, sensación de ahogo o inquietud intensa. Lo más importante es recordar que estas reacciones no son peligrosas: el cuerpo las activa para protegernos, aunque no exista una amenaza real. Conocerlas ayuda a reducir el miedo y gestionar mejor la ansiedad.
A continuación, enumeramos algunos buenos trucos psicológicos para tranquilizar los nervios y aliviar la ansiedad:
1. Identifica el peligro
El cuerpo se activa de esta forma porque estás percibiendo un peligro. Este puede ser real o imaginario. También es importante saber que el cuerpo reacciona igual ante un suceso cuando ocurre en la realidad o cuando ocurre en nuestra mente. Por lo que la ansiedad puede estar causada por pensamientos de los que ni tan solo eres consciente. Por eso, muchas personas se preguntan por qué tienen ansiedad sin motivo.
Podemos hablar, y lo haremos a continuación, de muchísimas formas para gestionar la ansiedad. Pero, lo verdaderamente importante es llegar hasta el origen del problema. Para ello se necesita mucho autoconocimiento, autoobservación e introspección. Puedes empezar a preguntarte:
- Dónde está el peligro.
- Qué es lo que temes.
- ¿Qué es lo peor que podría pasar?
- ¿A qué te recuerda esta situación?
Y así hasta que encuentres qué es aquello que tanto te preocupa y por qué. Puede que tengas miedo a no gustar a los demás y quedarte solo/a, a perder tu trabajo o a la muerte de un familiar. Debajo de cualquier reacción intensa, hay un miedo irracional ligado a algún aprendizaje derivado de algún evento del pasado. Seguramente, no seas consciente de ello, pero a través del autoconocimiento podrás entender por qué reaccionas como reaccionas en según qué situaciones y podrás reelaborar los aprendizajes derivados de esa situación.
Encontrar esas experiencias y reorganizar esas creencias requiere su tiempo, pero mientras tanto sí puedes aplicar diferentes estrategias y ejercicios para gestionar la ansiedad y los nervios.
2. Respira lentamente
La técnica más eficaz y más extendida para regular la ansiedad es la respiración. Cuando respiramos con el diafragma, de forma lenta y profunda, estamos activando el sistema nervioso autónomo parasimpático, el que produce una reacción opuesta a la ansiedad. Por tanto, para controlar los nervios es muy útil realizar ejercicios de respiración diafragmática.
- Coloca una mano en el abdomen y otra en el pecho.
- Inspira e hincha la barriga, lentamente con una inspiración larga.
- Espera un par de segundos.
- Expira lentamente expulsando todo el aire desde el abdomen. Saca el aire por la boca realizando un ligero sonido.
3. Destensa el cuerpo
Para calmar los nervios y relajar el cuerpo es muy útil destensar los músculos. Empieza por los pies y ve repasando mentalmente todas las partes: si están tensas, aflójalas. Las piernas, los glúteos, el abdomen, la espalda, los hombros, las cervicales...
Está comprobado que la postura corporal y el estado psicológico se retroalimentan. Eso significa que la postura de tu cuerpo influye en tu mente. Relaja los músculos para relajar la mente, es uno de los mejores ejercicios para combatir la ansiedad.
4. Pon las manos para arriba
Como decíamos, el estado del cuerpo transmite información a la mente. Hay un detalle muy sencillo que podemos hacer para ayudar a calmar la ansiedad rápidamente: colocar las manos relajadas sobre las piernas y con la palma mirando al techo. Cuando estamos en tensión, los puños están cerrados y las manos rígidas. Colocarlas boca arriba es enviarle al cerebro el mensaje de que no hay peligro, de que estamos a salvo. Pon en práctica este pequeño truco para calmar los nervios.
5. Describe la realidad
Para calmar los nervios y la ansiedad de forma rápida, uno de los ejercicios más sencillos y eficaces es centrarse en una tarea que involucre los sentidos, como observar y describir la realidad. Pregúntate:
- ¿Qué ves?
- ¿Qué oyes?
- ¿Qué notas con el tacto?
- ¿Qué saboreas?
- ¿Qué hueles?
Fíjate bien y escríbelo. Explícalo con todo lujo de detalles. Esta es una técnica fácil para controlar el nerviosismo.
6. Mantén la mente ocupada contando objetos
Otro truco para relajar la mente y controlar los nervios antes de un examen o de una exposición es tener la mente ocupada. Puedes utilizar cualquier cosa que involucre el razonamiento: desde hacer sudokus si estás en casa, hasta contar ventanas si estás en la calle. También puedes buscar números y sumarlos, contar los pasos que das, o nombrar cosas de color azul. Cualquiera de estas estrategias te servirán para distraer la mente y calmar los nervios.
Sin embargo, como ya hemos explicado anteriormente, estos trucos para calmar los nervios y la ansiedad son solamente tiritas. Es decir, son soluciones momentáneas para relajarse al momento. Lo relevante es bucear en uno mismo/misma y para encontrar las causas y trabajar en las soluciones.
7. Haz las cosas más lentamente
Sea lo que sea lo que estás haciendo, si lo haces rápido, aún activas más el cuerpo. Hacer las cosas rápido transmite prisa y urgencia, por lo que puede mantener los nervios. Dúchate tranquilamente, come despacio, camina lentamente... Ir lento te ayudará a calmar el nerviosismo.
8. Practica ejercicio
Otra estrategia para controlar y calmar la ansiedad es practicar ejercicio. No es tan importante qué ejercicio, lo relevante es la constancia. Todos y todas sabemos que los beneficios del deporte son muchísimos y muy importantes, pero ¿por qué el ejercicio físico relaja? El ejercicio físico:
- Libera endorfinas, que aportan una sensación general de bienestar.
- Reduce los niveles de cortisol, la hormona del estrés.
- Aumenta la producción de serotonina y dopamina, cuyos efectos son contrarios a la ansiedad.
Remedios naturales para tranquilizar los nervios
1. Infusión de manzanilla
- Beneficio: efecto ansiolítico suave.
- Evidencia: estudios muestran que puede reducir síntomas leves de ansiedad gracias a sus flavonoides.
- Cómo usar: 1–2 tazas al día.
2. Magnesio
- Beneficio: regula el sistema nervioso y reduce la tensión muscular.
- Evidencia: relacionado con menor respuesta al estrés y ansiedad.
- Fuentes naturales: espinacas, almendras, aguacate, cacao puro.
3. Valeriana
- Beneficio: relajación y mejora del sueño.
- Evidencia: planta con efectos sedantes naturales; útil para nerviosismo y dificultad para dormir.
- Cómo usar: infusión o extracto controlado.
4. Lavanda
- Beneficio: reduce la ansiedad y mejora el estado de ánimo.
- Evidencia: el aceite esencial de lavanda inhalado puede disminuir el cortisol.
- Cómo usar: difusor, unas gotas en la almohada, o infusión suave.
Si quieres ver más remedios, te aconsejamos consultar el artículo Ansiolíticos naturales para calmar la ansiedad.
Este artículo es meramente informativo, en Psicología-Online no tenemos facultad para hacer un diagnóstico ni recomendar un tratamiento. Te invitamos a acudir a un psicólogo para que trate tu caso en particular.
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- Caballo, V. E. (Ed.). (2008). Manual para el tratamiento cognitivo-conductual de los trastornos psicológicos (Vol. 2). Siglo Veintiuno de España.
- Caballo, V., & Mateos, P. (2000). El tratamiento de los trastornos de ansiedad a las puertas del siglo XXI. Psicología Conductual, 8(2), 173-215.
- de Castro Correa, A., Sierra, J. C. D. L. O., & Rizcala, A. D. C. E. (2016). Experiencia de ansiedad desde la perspectiva humanista existencial en estudiantes universitarios de Cali y Cartagena. Itinerario Educativo: revista de la Facultad de Educación, 30(68), 79-94.
- Rodríguez Biglieri, R., Vetere, G., Beck, A. T., Baños, R. M., Botella Arbona, C., Bunge, E., ... & Rothbaum, B. (2011). Manual de terapia cognitiva conductual de los trastornos de ansiedad. Polemos.