Dicen que hay que dejar que las emociones intensas o negativas se pasen para poder pensar con la cabeza y poder tomar las decisiones de forma acertada. Esto significa que cuando se "está en caliente" se debe evitar a toda costa tomar decisiones, pues después pueden surgir sentimientos de arrepentimiento o de culpa debido a que en esos momentos cuesta ver con claridad.
Hay quienes aseguran que para tomar una decisión importante y actuar en consecuencia se debe hacer con la cabeza fría, pero otros sostienen que se debe escuchar al corazón para no arrepentirse nunca de la decisión tomada. ¿Será algo equivalente a cabeza fría pero corazón caliente? Quizá lo que ocurre es que en las decisiones importantes, sea cual sea la decisión final, siempre estaremos pensando en un: "¿Y si hubiera decidido diferente?". A continuación te contamos cómo decidir y actuar con la mente fría.
¿Decisiones acertadas?
Saber o no si las decisiones serán acertadas al 100% será una tarea imposible, puesto que nunca se pondrán de acuerdo la mente y el corazón, o al menos resultará una tarea bastante complicada. Tu cabeza puede pensar con lógica, pero tu corazón te guiará hacia donde realmente sientes... ¡difícil coyuntura!
Seguramente habrá personas que piensen que se debe pensar únicamente con la cabeza y otros que únicamente con el corazón. ¿Y con los dos al mismo tiempo, teniendo en cuenta las emociones de uno mismo? Tener en cuenta la mente y las emociones para tomar una decisión puede ser una tarea ardua pero más fructífera.
Por ejemplo, estudios en psicología sugieren que combinar razón y emoción puede llevar a decisiones más equilibradas. Un enfoque integral que considere ambos aspectos puede ayudar a reducir el riesgo de arrepentimientos futuros.
La toma de decisiones
Por tanto, una toma de decisiones acertada para actuar correctamente consistiría en que si en algún momento te invaden los pensamientos negativos, deberás evitar tomar decisiones. Tendrás que dejarlas para más tarde, solo cuando empieces a sentir que tu mente está más relajada, que no te sientes con tensión y que empiezas a tener un pensamiento mucho más distanciado y positivo sobre el asunto que te inquietó.
En este sentido, practicar técnicas de relajación, como la meditación o la respiración profunda, puede ser extremadamente útil. Estas prácticas ayudan a calmar la mente y proporcionan una perspectiva más clara, lo que facilita la toma de decisiones informadas y serenas.
Sin pensamientos negativos
Si te cuesta controlar tus pensamientos negativos (e incluso destructivos) y tampoco tu bajo estado de ánimo, seguramente tendrás grandes dificultades para poder ver cuál es el problema que realmente te está haciendo sentir mal. Esto hará que la cabeza y el corazón estén peleándose sin entrar en razones compartidas, por lo que encontrar una solución puede ser todo un reto.
Esto hará que tengas una visión distorsionada de la realidad y acabes tomando decisiones equivocadas por basarte en pensamientos negativos, lo que hará que te arrepientas después.
Recuerda que para que puedas decidir, actuar y sentirte bien, deberás sentir coherencia entre tus pensamientos, tus deseos y tus actuaciones.
Además, es fundamental reconocer cuándo es necesario buscar apoyo externo. Conversar con amigos de confianza o un profesional puede ofrecer perspectivas valiosas que no habías considerado, ayudándote a realinear tus pensamientos y emociones.
Este artículo es meramente informativo, en Psicología-Online no tenemos facultad para hacer un diagnóstico ni recomendar un tratamiento. Te invitamos a acudir a un psicólogo para que trate tu caso en particular.
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- The influence of incidental emotions on decision-making under risk and uncertainty: a systematic review and meta-analysis of experimental evidence (National Library of Medicine)